14 de marzo de 2017 - 00:00

El legado del zar, a 100 años de la Revolución rusa

Nicolás II y toda su familia fueron ejecutados por los bolcheviques tras tomar el poder. ¿Mártir o tirano?

¿Santo, tirano, jefe de Estado incompetente o simple víctima de la historia? Cien años después de la abdicación de Nicolás II y la llegada al poder de los bolcheviques, Rusia sigue debatiendo el legado del último zar de todas las Rusias.

“No existe consenso en la sociedad o entre los historiadores sobre Nicolás II”, resume Boris Kolonistky, profesor de historia de la reputada Universidad Europea de San Petersburgo.

Los ortodoxos más fervientes veneran a un Romanov canonizado, numerosos rusos consideran que pertenece al pasado y una mayoría de historiadores critica la debilidad de su política.

Según una investigación publicada en febrero por el centro independiente Levada, cerca de la mitad de los encuestados afirmaron, no obstante, tener una opinión favorable del último zar.

En lo que respecta a Vladimir Putin, en parte ha rehabilitado al último zar y, más globalmente, la herencia de los emperadores rusos, tan denigrada por las autoridades soviéticas, al posicionarse en la continuidad histórica de los monarcas y de sus sucesores, los secretarios generales del Partido Comunista Soviético.

El jefe de Estado ha inaugurado estatuas o exposiciones en honor a su dinastía y, en diciembre, quiso dar ejemplo al defender que el centenario de las revoluciones de 1917 debería permitir la “reconciliación”.

Para el último descendiente directo de los Romanov residente en Rusia, Paul Koulikovski, la abdicación de Nicolás II sigue estando envuelta en un halo de misterio. “Se hubiera podido evitar fácilmente”, explica a el bisnieto de la hermana de Nicolás II.

“Estaba aislado y no tenía ni familia ni amigos en torno a él en ese momento crucial”, agrega este hombre de 56 años, que no guarda ninguna ilusión sobre el futuro de los Romanov en la Rusia actual. En este sentido, cita un reciente sondeo que indica que solo el 20% de los rusos desearían una vuelta de la monarquía.

“Aunque se restableciera una monarquía, nada dice que los Romanov reinarían de nuevo, lo que me parece muy bien”, agrega el hombre, que creció en Dinamarca antes de casarse con una rusa.

En el poder desde 1894 y destituido por el movimiento revolucionario de febrero de 1917, Nicolás II abdicó el 2 de marzo de 1917 del calendario juliano (15 de marzo del calendario gregoriano, el actual) en Pskov, una pequeña ciudad cercana a la actual San Petersburgo.

Tras la revolución de octubre, los bolcheviques detuvieron al zar derrocado y a su familia y los mandaron ejecutar en la noche del 16 al 17 de julio de 1918.

En la actualidad, Nicolás II es una figura ineludible para una parte de los ortodoxos rusos, pues todos los miembros de la familia Romanov ejecutados fueron canonizados como mártires.

El estreno en octubre de 2017 de “Matilda”, una película de Alexei Outchitel que cuenta el romance entre Nicolás II y una bailarina, ha provocado la ira de los ortodoxos tradicionalistas, que han amenazado las salas que proyecten el filme. Recientemente, los monárquicos anunciaron que un busto de Nicolás II erigido en Crimea supuraba mirra, supuesto milagro que la Iglesia desmintió.

Pero el ambiguo estatus de Nicolás II también afecta a su familia. Hallados en 2007, los presuntos restos del zarévich Alexei y de su hermana María no pueden ser enterrados hasta que la iglesia no se pronuncie sobre su destino y esperan en unas cajas almacenadas en los Archivos del Estado.

Los otros miembros de la familia, encontrados en 1991, fueron enterrados en 1998 durante una ceremonia a la que asistió el primer presidente ruso, Boris Yeltsin.

Fechas clave

Rusia conmemora este año el centenario de las revoluciones de febrero y de octubre de 1917.

- Primeros motines. El 23 de febrero del calendario juliano (8 de marzo según el calendario gregoriano, el actual), miles de manifestantes protestan contra la escasez de alimentos e invaden Petrogrado, actual San Petersburgo. Estos desfiles, mayoritariamente compuestos de mujeres, se extienden rápidamente hasta una huelga general el 25 de febrero. El zar Nicolás II ordena entonces reprimir por la fuerza lo que hasta el momento solo se consideraba una revuelta del hambre. Esto marca un giro. El ejército simpatiza con los manifestantes y el reino del zar toca su fin.

- Nicolás II abdica. Tras una semana de disturbios, el zar Nicolás II claudica el 2 de marzo de 1917 (15 de marzo) ante su Estado Mayor, que le pide que abdique "para salvar la independencia del país".

Las derrotas militares de Rusia en la Primera Guerra Mundial precipitaron esta caída, aumentando el recelo del pueblo hacia la monarquía.

Se instaura un gobierno provisional, integrado por diferentes tendencias revolucionarias, pero es inestable y Rusia se sume en una crisis política. Nicolás II será ejecutado por orden de los bolcheviques junto a su familia en julio de 1918 en Ekaterinburgo.

- Vuelta de Lenin. En 1917, el fundador del bolchevismo lleva en el exilio más de una década. Su vuelta a Rusia se lleva a cabo con la ayuda de Alemania, en guerra con el Imperio zarista, que espera debilitar así a su enemigo. Lenin abandona Ginebra el 28 de marzo, cruza Alemania en un tren especial y después Escandinavia, de donde cruza la frontera el 3 de abril -16 de abril- de 1917.

- El asalto del Palacio de Invierno- En la noche del 25 de octubre -7 de noviembre-, el crucero Aurora dispara contra el Palacio de Invierno. Liderados por Lenin, los bolcheviques toman el control de Petrogrado y después, del Palacio de Invierno, sin derramamiento de sangre.

- El gobierno de Lenin. El 27 de octubre de 1917, Lenin forma un Consejo de Comisarios del Pueblo únicamente compuesto por bolcheviques, incluyendo a Josef Stalin y León Trotski.

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