29 de diciembre de 2017 - 00:00

El Gobierno admite una mayor inflación para bajar las tasas

El equipo económico busca una mayor circulación de dinero en las calles para que el consumo repunte de una vez.

El Gobierno y el Banco Central tuvieron que “recalibrar” ayer su programa monetario a mitad de camino porque las metas de inflación que habían establecido al inicio de la gestión resultaron imposibles de cumplir. Así, busca poder relajar las tasas de interés para que haya más dinero en la calle y que el consumo repunte de una vez.

El cambio de las metas no tendrá impacto directo en la vida cotidiana de los argentinos, pero sí sus efectos colaterales: la próxima semana podrían bajar las tasas de interés y abaratarse el dinero destinado al crédito a la producción y al consumo.

¿Qué vieron en el Gobierno? La economía crece 2,8% en lo que va del año, pero comparando contra caídas pronunciadas del 2016. A eso responde la decisión de buscar que la gente tenga más dinero en el bolsillo para gastar.

En la Casa Rosada observaron también que se expande crece al 2,1% anual, aún por debajo de la tasa de crecimiento demográfico y con mayor participación de los monotributistas. Necesitan que las empresas se lancen a demandas trabajadores.

Según las nuevas estimaciones, la inflación será el 15% promedio en 2018; 10% en 2019; y 5% en 2020. En los papeles, la administración de Mauricio Macri pateó un año para adelante la meta que había establecido para el final de la gestión.

Así lo anunciaron en conferencia de prensa en la Casa Rosada el jefe de Gabinete, Marcos Peña; los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y de Finanzas, Luis Caputo; y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.

La decisión fue tomada para darle un poco más de “realismo” a las metas, según Peña. Pero también por una necesidad y un reclamo político de la oposición y de un ala del Gobierno: que baje la tasa de interés de referencia del 28,75%.

Y por ahí va la estrategia oficial: al subir la meta inflacionaria se relajará la dureza monetaria y  se despejará así el elemento que podía ralentizar la actividad en 2018. Según el ministro de Hacienda, el PBI podría mostrar “una expansión del 3,5% durante los próximos años”.

El respaldo del mercado

“La Argentina terminará el mandato del presidente Macri, como prometimos, con una inflación simular a la de países como Perú o Colombia y esta corrección de metas de ninguna manera significa que habrá mayor inflación”, respondió Peña a La Voz.

Tras los anuncios, hubo una suba del 3,57% del dólar a 19,46 pesos, lo bonos escalaron 3% y hubo ganancias de hasta el 6,69% en la Bolsa porteña. Fue un mensaje de respaldo el mercado financiero a la decisión del equipo económico.

El peso alcanzó una devaluación del 10,9% frente al dólar en diciembre y un 20,4% desde el 2 de enero. Ese corrimiento está casi en línea con la inflación que terminará el año en torno al 23%, lo que indicaría que el billete verde no se iría más allá de los $20 en el verano.

Sturzenegger explicó que una piedra angular del programa económico es un tipo de cambio flotante porque permite amortiguar los shocks externos.

En concreto, el dólar venía retrasado respecto de la inflación y por eso ayer el BCRA lo dejó subir sin intervenir.

El banquero dijo que “el tipo de cambio está 23% más competitivo que antes de la salida del cepo” cambiario. Y paradójicamente hizo el mismo pedido que el kirchnerismo en 2011: “Los argentinos se tienen que dar cuenta que viven en la Argentina, compran en la Argentina y tienen que pensar en pesos”.

La suba del dólar afectará a los que pensaban vacacionar en el exterior, a los que están a punto de escriturar una vivienda o a quienes necesiten comprar un bien (auto, moto, herramientas) producidos afuera o con componentes extranjeros. Por ejemplo, por cada 100.000 USD de valor de vivienda financiada con crédito hipotecario, habrá que poner $ 200.000 adicionales solo por el cambio de cotización del dólar en los últimos 15 días.

Pero beneficiará a los sectores exportadores. La rentabilidad de las cerealeras mejoró sólo ayer un 4,36% y a esto se sumará la quita progresiva de retenciones a la soja que entrará en vigencia el próximo martes.

¿Descompresión?

Al recalibrar las metas, el Gobierno también busca descomprimir la puja salarial que antes de marzo tendrá a los gremios frente a las empresas y al Estado. Como la meta es más alta, los que pagan tendrán que hacer mejores ofertas.

Quedará por analizar qué piensan los sindicatos, que en 2017 no han logrado aún recuperar los entre 6 y 8 puntos porcentuales de poder adquisitivo de los salarios perdidos en 2016. Antes este escenario, Sturzenegger y Dujovne intentaron despejar incertidumbre al afirmar que la suba del dólar no se trasladará a precios.

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