25 de agosto de 2018 - 00:00

El foro y los fueros - Por María del Rosario Ramallo

El valor significativo del verbo “desaforar” es quebrantar los fueros y privilegios que corresponden a alguien.

Un lector asiduo de esta columna plantea la duda de parentesco entre el sustantivo 'fuero' y el verbo 'desaforar'; argumenta que este verbo le parece emparentado con 'foro', pero no con 'fueros', vocablo para el cual le parece más adecuada la forma *desafuerar.

Las palabras latinas, al llegar al español, pueden haber quedado iguales a su forma original o haber sufrido alguna modificación. De un mismo vocablo, nos pueden haber llegado dos términos: el que ha conservado las formas del latín se denomina CULTISMO; el que evolucionó, esto es, sufrió variaciones a lo largo del tiempo, hasta llegar al español actual, es una VOZ  PATRIMONIAL. Así, por ejemplo, de "filius" (hijo) tendremos, como cultismos, 'filial', 'afiliarse', 'filicidio', palabras en que vemos aquella raíz 'fili- sin cambios; como voces patrimoniales, o sea, con variaciones, tendremos 'hijo', 'ahijado', 'prohijar'. De "catena" (cadena) tendremos, como cultismo, 'concatenar', en cuyo centro se encuentra sin cambios 'catena'; como voces patrimoniales, en que la 't' original se mutó en 'd' hallamos 'cadena', 'encadenar'; de "pectus" (pecho), tenemos como cultismos 'expectorar' y 'pectoral'; como voces patrimoniales, 'pecho', 'pechera'; de "aurícula" hemos llegado, por evolución, al actual 'oreja'; sin embargo, existen las palabras 'auricular' y 'auriculado', fieles a la voz original.

Si vamos al vocablo motivo de la consulta, existía en latín el sustantivo "forum", que significaba "espacio libre, mercado, plaza, foro, lugar donde los magistrados ejercían su jurisdicción y los tribunales administraban justicia". De ese sustantivo, tenemos en español, el cultismo 'foro', que el diccionario de la Academia define como "sitio en que los tribunales oyen y determinan las causas". También, "reunión de personas competentes en determinada materia, que debaten ciertos asuntos ante un auditorio que, a veces, interviene en la discusión". De allí proviene también el adjetivo 'forense', que queda definido como "perteneciente o relativo al foro"; lo aplicamos en expresiones como 'medicina forense' o 'caja forense'.

Como voz patrimonial, se desarrolla desde el latín vulgar y en la Edad Media, el término 'fuero' (la 'o' original diptongó en '-ue-'), que designó cualquier código o compilación de leyes aplicable a un territorio en particular o que era concedido como un privilegio por parte de un monarca a un determinado colectivo humano. Este sustantivo es muy rico en valores; nos dice el Libro de estilo de la justicia (2017) que un fuero puede ser: "1. Competencia a la que legalmente están sometidas las partes. 2. Atribución de la competencia territorial en los procesos civiles. 3. Compilación o código general de leyes. 4. En la Edad Media, todo el ordenamiento jurídico de un territorio o de un lugar; es sinónimo de 'derecho'. 5. Derecho con vigencia en una localidad, que se puede fijar en un documento concreto denominado "fuero municipal". 6. Designación general del derecho consuetudinario, con frecuencia unido a vocablos como "uso" o "costumbre". 7. Prestación económica o personal a la que se está obligado, tanto de naturaleza jurídico-privada como de naturaleza jurídico-pública, por lo que se utiliza la voz 'fuero' como sinónimo tanto del pago de una renta como del pago de un impuesto al rey".

A pesar del desarrollo de esta voz patrimonial, con diptongo '-ue-', vemos que el adjetivo que se relaciona con 'fuero' es 'forero' (con 'o'), que queda definido como "perteneciente o relativo al fuero", "conforme a un fuero" y, dicho de una persona, "práctica y versada en los fueros".

También, encontramos el adjetivo 'desaforado' que indica que alguien obra sin ley ni fuero, atropellando todo; que es o se expide contra fuero o privilegio. Asimismo, el verbo 'desaforar', que se conjuga igual que el verbo 'contar' (yo desafuero, tú desafueras, vos desaforás, él/ella desafuera, ustedes/ellos/ellas desafueran). El valor significativo de este verbo es "quebrantar los fueros y privilegios que corresponden a alguien. Privar a alguien, por haber cometido algún delito, del fuero o exención de que goza". También, 'desaforarse' es "descomponerse, atreverse, descomedirse". Tanto un verbo como el otro, en su infinitivo, no han diptongado en '-ue-', sino que han conservado la '-o-' del étimo original, aunque después sí transformen, en el sistema de presente, la 'o' original en el diptongo '-ue-'.

Además, relacionado con 'fuero' y para indicar lo relativo a él, se da el adjetivo 'foral', que puede señalar, dicho de una institución, "que se rige por un derecho histórico, mantenido por la constitución y las leyes".

Cuando el fuero no es respetado, la lengua nos ofrece el sustantivo 'contrafuero', cuya definición es "quebrantamiento o infracción del fuero".
Este paseo por el mundo léxico del foro y de los fueros nos lleva a  responder, entonces, la pregunta original: no existe un verbo *desafuerar, en relación con el sustantivo 'fuero'; el único verbo que existe es 'DESAFORAR', que diptonga al conjugarse en el sistema de presente y que, si bien tiene en su etimología el vocablo latino 'forum', se relaciona en la actualidad con 'fuero'.

En nuestro propósito de buscar otros ejemplos de cultismos y de voces patrimoniales provenientes de un mismo vocablo latino, podemos encontrar la coexistencia de términos como 'ajeno' y 'alienar', que nos llegaron desde el adjetivo latino "alienus"; el valor de este término era "no propio"; este valor se lo otorgaba, en su formación, el adjetivo "alius", equivalente a "otro, distinto, diferente"; precisamente, como voz patrimonial, hallamos en el español actual el adjetivo 'ajeno' ("perteneciente a otra persona; extraño, distante") y el verbo 'enajenar' ("vender la propiedad de algo u otros derechos; sacar a alguien fuera de sí; extasiar, embelesarse"); como cultismos, podemos hallar sin alterar la raíz 'alien-' en vocablos como 'alienación' (en medicina, "estado mental caracterizado por la pérdida del sentimiento de la propia identidad") y 'alienígena' ("de otro origen, ya extranjero, por ser natural de un país que no es el propio, ya extraterrestre, por haber, supuestamente, venido desde el espacio exterior"). Relacionamos este cultismo con "Alien",  nombre de la saga cinematográfica en que se lucha en contra de una forma de vida extraterrestre.

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