La crisis del Brexit que se autoinfligió Gran Bretaña está llegando a su punto crítico (con cierta ayuda de Putin, al parecer). Considero que vale la pena hacer el intento de explicar algunos de los aspectos económicos que deberían ser evidentes -claro, lo son para muchos economistas británicos-, pero no parecen serlo para los simpatizantes del Brexit o para el público general.
Estos aspectos explican por qué Theresa May está intentando implementar un Brexit suavizado o incluso, como aseguran algunos, un BINO (las siglas en inglés de “Brexit In Name Only”, Brexit sólo de nombre), y por qué no ocurrirá la alternativa favorita de los simpatizantes del Brexit: acuerdos comerciales con Estados Unidos y tal vez otros mercados para remplazar a la UE.
Ahora bien, muchos de los argumentos a favor del Brexit eran mentiras, así de sencillo. Sin embargo, sus análisis sobre el comercio, tanto antes como después de la votación, se pueden considerar malentendidos en vez de pura falta de honestidad.
En el mundo de los simpatizantes del Brexit, Gran Bretaña no va a perder mucho al abandonar la Unión Europea porque aún puede negociar un acuerdo de libre comercio con el resto de Europa o, en el peor de los casos, enfrentar los bajos aranceles que la Unión Europea impone a otras economías que no pertenecen al bloque. Mientras tanto, Gran Bretaña puede negociar acuerdos comerciales en otras partes, en especial con Estados Unidos, que compensarán cualquier pérdida que sufra del lado de la Unión Europea.
La Unión Europea establece aranceles externos comunes, lo cual implica que, una vez que un país es parte del bloque, ya no debe preocuparse: cuando los productos se descargan en Rotterdam, se pueden enviar a Francia o Alemania sin que los revisen en las aduanas. Por lo tanto, hay muchas menos fricciones.
Aunque salir de la unión aduanera fuera costoso, ¿Gran Bretaña no podría compensar esa pérdida con un buen acuerdo con EEUU? No.
Por supuesto que EEUU no podría ofrecer reducciones arancelarias de gran valor, por la sencilla razón de que nuestros aranceles a los productos de la UE ya son bastante bajos, del mismo modo que sus aranceles a nuestros productos. ¿Y qué pasaría si EEUU y Gran Bretaña formaran una unión aduanera? Sería muy problemático, entre otras cosas porque, dada la asimetría en el tamaño, Gran Bretaña daría de forma efectiva un control total de su política a EEUU. Más allá de eso, ningún acuerdo con EEUU valdría lo mismo que una unión aduanera entre Gran Bretaña y sus vecinos, por la gravedad.
¿Qué? Una de las relaciones mejor establecidas en economía es la llamada ecuación de gravedad para el comercio entre dos países cualesquiera, según la cual la cantidad de comercio depende de manera positiva del tamaño de las economías de los dos países, pero de forma negativa en la distancia que hay entre ambos. Esto se puede ver con claridad en las exportaciones británicas. Aquí se presentan las exportaciones de Gran Bretaña a países seleccionados como un porcentaje del PBI del país que realiza las importaciones, en contraste con la distancia con ese país.
El punto es que, aunque EEUU ofrece un mercado que se puede comparar en tamaño con el de la Unión Europea, está mucho más lejos, tanto que, incluso si Gran Bretaña pudiera cerrar un acuerdo increíble con nosotros, estaría lejos de tener el valor que tiene la unión aduanera con los europeos.