21 de diciembre de 2013 - 00:11

EEUU creció a un ritmo del 4,1% anual

La cifra del último trimestre, mayor a la prevista (3,6%), demuestra la recuperación de la primera economía mundial tras un período de crisis. El desempleo está en el mínimo: 7%.

La actividad económica en los Estados Unidos creció en el tercer trimestre de este año a un ritmo anual de 4,1 por ciento, en lo que representa el mejor desempeño en dos años, informó el Departamento de Comercio del país del Norte.

Entre julio y setiembre, el gasto de los consumidores, que equivale a más de dos tercios del Producto Bruto Interno (PBI) estadounidense, creció a un ritmo anual del 2%, en lugar del 1,4% en el cálculo preliminar.

Los gastos en servicios contribuyeron 0,32 punto porcentual al crecimiento económico en el tercer trimestre, en lugar de 0,02 punto porcentual en el cálculo preliminar.

Además de un incremento notable en los gastos para el cuidado de la salud, los consumidores en EEUU gastaron más en servicios de recreación, según el informe.

Un factor que contribuyó al crecimiento del PBI en el tercer trimestre fue el incremento de los inventarios de las empresas, que alcanzaron un valor de 115.700 millones de dólares, lo que indica la confianza de las compañías en la demanda de los consumidores.

El comercio internacional contribuyó un poco más a un crecimiento más rápido del PBI entre julio y setiembre: el incremento en las exportaciones se ajustó del 3,7% en el cálculo preliminar al 3,9% en el definitivo, y el de las importaciones se redujo del 2,7% al 2,4%.

A principios de diciembre, la previsión ya se había modificado desde el 2,8% al 3,6%.

El desempleo también bajó

La sólida cifra de crecimiento llega dos semanas después de que el desempleo se situara en mínimos de hace cinco años (cayó tres décimas en noviembre, hasta una tasa del 7%), y a los dos días de que la Reserva Federal (Fed) anunciara una leve retirada de sus estímulos masivos en la economía.

El buen dato del PBI conocido ayer confirma, por tanto, los indicios de la Fed sobre la robustez de la recuperación de la primera economía mundial, con la que la institución justificó la reducción de la intensidad de sus compras de deuda pública e hipotecaria. A partir de enero adquirirá 10.000 millones de dólares menos al mes, dejando la factura final en 75.000 millones de dólares.

Esta segunda y última revisión al alza del crecimiento entre julio y setiembre ha vuelto a sorprender a los analistas, que esperaban que la tasa se mantuviera en el 3,6% divulgado hace dos semanas. La clave de esta nueva modificación recae en que el gasto de las empresas y el consumo se comportaron mejor de lo estimado inicialmente.

El gasto empresarial creció a una tasa de 4,8% en lugar del 3,5%, sobre todo en los productos de propiedad intelectual, como en software e I+D. Mientras, el consumo, que supone más de dos tercios de la economía de EEUU, se elevó en seis décimas, hasta el 2%, de la mano de un mayor gasto en bienes y servicios.

De este modo, el conjunto de la demanda interna creció un 2,3% interanual en vez del 1,8% pronosticado anteriormente. Las exportaciones también se modificaron dos décimas al alza, hasta una tasa del 3,9%.

Pese a la intensa revisión al alza, los datos se siguen cimentado en unas bases que pueden resultar un tanto engañosas, pues gran parte del crecimiento del PBI se basa en la acumulación masiva de inventarios de productos por parte de las empresas, lo que hace sugerir a los analistas que los datos del último trimestre del año serán más modestos.

En el tercer trimestre, las empresas norteamericanas acumularon inventarios por valor de 115.000 millones de dólares, un nivel ligeramente inferior a la anterior cifra de 116.500 millones de dólares.

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