El Gobierno de Estados Unidos planeó la creación de un "Twitter cubano", una red de comunicaciones diseñada para socavar el gobierno comunista de la isla, creada usando empresas de fachada constituidas en secreto y financiada a través de transacciones con bancos extranjeros, según descubrió The Associated Press.
El proyecto, que duró dos años y atrajo a decenas de miles de suscriptores, trató de evadir las fuertes restricciones que el Gobierno cubano ha impuesto sobre el acceso a Internet a través de una plataforma primitiva de medios sociales. En primer lugar, la red se volvería popular entre los jóvenes en Cuba; luego, el plan era empujarlos hacia la disidencia.
Sin embargo, sus usuarios nunca supieron que el proyecto fue creado por una agencia de EEUU vinculada al Departamento de Estado, ni que los contratistas estadounidenses estaban reuniendo datos personales sobre ellos con la esperanza de que algún día esa información fuera utilizada con propósitos políticos.
No está claro si el proyecto es legal bajo las leyes estadounidenses, que exigen autorización por escrito del Presidente y una notificación al Congreso para adelantar cualquier operación secreta. Funcionarios de la USAID, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, declinaron decir quién aprobó el programa o si la Casa Blanca conocía de su existencia.
Como mínimo, los detalles descubiertos por la AP parecen contradecir los argumentos que por mucho tiempo ha esgrimido la USAID en el sentido de que no participa en acciones encubiertas, algo que podría socavar su misión de asistencia a los pobres y vulnerables del mundo, un esfuerzo que requiere de la confianza y la cooperación de gobiernos de otros países.
La USAID y sus contratistas hicieron un esfuerzo significativo para ocultar los lazos que el proyecto tenía con Washington, según entrevistas y más de 1.000 páginas de documentos obtenidos por la AP sobre el desarrollo de esta iniciativa. Establecieron empresas de fachada en España y cuentas bancarias en las Islas Caimán para ocultar las transacciones financieras y trataron de contratar a altos ejecutivos de empresas privadas sin decirles que se trataba de un proyecto financiado con dinero de los contribuyentes de EEUU.
El proyecto, denominado "ZunZuneo", palabra relacionada con el zunzún, como se denomina en Cuba al colibrí o zumbador, debutó poco después del arresto en Cuba en 2009 del contratista estadounidense Alan Gross, quien fue condenado a prisión tras viajar repetidamente a la isla en otra misión clandestina de la USAID para ampliar el acceso a Internet mediante el uso de tecnología avanzada, a la que sólo tenían acceso los gobiernos.
En una declaración, la USAID expresó que está "orgullosa de su trabajo en Cuba para ofrecer asistencia humanitaria básica, promover los derechos humanos y las libertades fundamentales, y ayudar a que la información fluya con más libertad al pueblo cubano", del que dijo que "ha vivido bajo un régimen autoritario" durante 50 años.
La USAID dijo que su labor se hizo en concordancia con "las leyes estadounidenses" pero el senador Patrick Leahy, demócrata por Vermont y presidente de la Subcomisión del Senado sobre el Departamento de Estado y Operaciones en el Extranjero, dijo que las revelaciones son preocupantes. "Existe el riesgo de que cubanos jóvenes usaran el servicio en sus teléfonos móviles sin saber que era una actividad financiada por el Gobierno de Estados Unidos", dijo.
"También está la naturaleza clandestina del programa, de lo que no se informó a la Subcomisión de Asignaciones que tiene la responsabilidad de hacer supervisión, y el hecho de que el servicio comenzó a operar poco después del arresto de Alan Gross, subcontratista de la USAID que fue enviado a Cuba a ofrecer el acceso de los ciudadanos a la Internet''.
Este proyecto parece ser un retroceso a los tiempos de la Guerra Fría y a la lucha que por décadas han sostenido EEUU y Cuba. Se hizo en un momento en el que la relación históricamente agria entre los dos países ha mejorado, al menos marginalmente, y cuando Cuba ha intentado dar pasos hacia una economía de mercado.
El proyecto de medios sociales comenzó en 2009 después de que Creative Associates International, una empresa con sede en Washington, consiguiera medio millón de números de teléfonos móviles. Los responsables de Zunzuneo usaron esos números para crear una base de suscriptores para empezar el proyecto.
Querían que la red social creciera lentamente para no ser detectada por el Gobierno cubano. Al final, la red reuniría una masa crítica suficiente como para que los disidentes convocaran en la red a encuentros masivos convocados con poca antelación, y que pudieran provocar manifestaciones políticas o "una renegociación del equilibrio de poder entre el Estado y la sociedad".
El gobierno cubano mantiene un control férreo sobre la información y los líderes del país consideran a la Internet un "potro salvaje" al que "hay que domar". Los líderes de Zunzuneo planeaban sacar a Cuba "de la inercia mediante iniciativas tácticas y temporales, y lanzar un proceso de transición hacia el cambio democrático".