11 de mayo de 2026 - 10:45

Educación técnica, empleo y crecimiento: las claves del debate impulsado por Maipú

Un diagnóstico elaborado en Maipú advierte sobre el descalce entre la demanda del sector productivo y la oferta de formación técnica. El potencial está, pero depende de revertir la actual retracción del sistema.

En un contexto donde Mendoza busca mejorar su capacidad de generación de ingresos y dinamizar su matriz productiva, la educación técnica aparece como una variable crítica. Ese fue el eje central del Encuentro Provincial por la Educación Técnica y el Trabajo, realizado en el Auditorio Municipal Marciano Cantero de Maipú, que reunió a unos 300 participantes entre referentes educativos, técnicos, empresarios y especialistas.

El documento surgido de la jornada —organizada por la Municipalidad de Maipú junto a la UTN Regional Mendoza y con participación de docentes y profesionales— plantea un diagnóstico con fuerte impronta económica: existe hoy una creciente demanda de técnicos y trabajadores calificados por parte del sector productivo que no está siendo acompañada por una oferta formativa suficiente.

Este descalce entre oferta y demanda de capital humano calificado configura un cuello de botella para el crecimiento. Sectores vinculados a la industria, los servicios tecnológicos y la producción en general requieren perfiles específicos que hoy escasean, lo que limita tanto la expansión de empresas como la atracción de nuevas inversiones.

A esto se suma una transformación estructural en curso: las nuevas tecnologías no eliminan la necesidad de oficios, sino que los transforman y redefinen. Lejos de volver obsoletas estas competencias, la digitalización y la innovación elevan su complejidad y valor, demandando trabajadores con formación técnica actualizada y capacidad de adaptación.

Sin embargo, el informe advierte que este potencial convive con una situación crítica del sistema: desfinanciamiento, cierre de centros de capacitación, reducción de cursos y debilitamiento institucional. En términos económicos, se trata de una restricción de oferta que impacta directamente en la productividad y en la capacidad de generar empleo de calidad.

Los participantes coincidieron en que revertir este escenario es condición necesaria para avanzar hacia una economía más dinámica, con mayor valor agregado y mejores niveles de ingreso. La educación técnica, en este sentido, no solo cumple una función social, sino que opera como infraestructura estratégica para el desarrollo.

Entre las propuestas planteadas se incluyen medidas de corto plazo —como la reapertura de centros y la recuperación de la oferta formativa— y lineamientos de mediano y largo plazo, orientados a consolidar un sistema alineado con las necesidades productivas, con actualización tecnológica y fuerte articulación público-privada.

El diagnóstico es claro: Mendoza tiene una ventana de oportunidad basada en la formación técnica y el desarrollo de habilidades. Pero capitalizarla dependerá de decisiones concretas que permitan recomponer y potenciar un sistema hoy en retroceso. Porque, en definitiva, la ecuación es directa: sin técnicos no hay productividad, y sin productividad no hay crecimiento sostenible.

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