Números positivos sobre la calidad del servicio público de pasajeros en nuestra provincia le permiten al Gobierno mostrar eficiencia de gestión en un área donde el Estado siempre debe mantener la atención.
La última modificación llevada a cabo, hace varios años, en el recorrido de las líneas de colectivos y la implementación del sistema conocido como Mendotran, marcaron un avance interesante en materia de transporte.
Números positivos sobre la calidad del servicio público de pasajeros en nuestra provincia le permiten al Gobierno mostrar eficiencia de gestión en un área donde el Estado siempre debe mantener la atención.
Como se señaló en una nota reciente de Los Andes, un informe que realiza anualmente el Ente de Movilidad Provincial (EMOP) indicó que, en promedio, el 71% de los mendocinos muestra conformidad con el servicio que se presta en calles y rutas de la provincia. Y en el caso del área más poblada, el Gran Mendoza, la cifra de valoración positiva se eleva a 77,9%.
De acuerdo con esta evaluación que lleva a cabo un organismo oficial, se debe reconocer que los números son claramente favorables en cuanto a la consideración de un público cada vez más necesitado de dicho servicio a diario, tanto por la multiplicidad de actividades que se desarrolla en Mendoza como por la búsqueda de medios más accesibles para el bolsillo a la hora de comparar con los costos de mantenimiento de un vehículo: combustible y lubricantes, estacionamiento pago, etc.
Debe señalarse que la última modificación llevada a cabo, hace varios años, en el recorrido de las líneas de colectivos y la implementación del sistema conocido como Mendotran, marcaron un avance interesante en materia de transporte. Desde el 2 de enero de 2019 el nuevo mecanismo logró una mejor conexión entre puntos distantes del Gran Mendoza con recorridos adaptados a las exigencias del público. Lo mismo se pensó para otros puntos provinciales. Y no debe dejarse de lado la trascendencia que adquirió para los mendocinos el servicio que presta el Metrotranvía, que conecta las zonas más lejanas del núcleo urbano.
El buen mantenimiento de los vehículos de transporte, tanto en la parte mecánica como en la limpieza, rigurosidad con la antigüedad permitida para circular, como la profesionalidad de los choferes, que incluye el buen trato con los pasajeros, son detalles que se advierten diariamente y que deben mantenerse con esmero tanto por parte de los propietarios de las líneas como por quienes controlan desde el estado.
Cabe aclarar que también hubo críticas por parte de los mendocinos que el Gobierno reconoce, inquietudes que de ninguna manera deben ser relativizadas o dejadas de lado.
Llamativamente, los datos conocidos reflejan que, salvo alguna preocupación por el valor del pasaje, las objeciones tienen que ver con asuntos que no se relacionan directamente con la calidad del servicio sino con prestaciones importantes pero complementarias al sistema de transporte, como la seguridad en las paradas y la falta de iluminación por las noches.
El de la inseguridad, principalmente, y la poca iluminación son asuntos que las autoridades del área de Transporte deben considerar como válidas y urgentes. Una demanda que a su vez motiva a acelerar los mecanismos para que las municipalidades no dejen de involucrarse en la coordinación del trabajo, en especial a través de sus preventores.
Un buen servicio de transporte va en línea con la imagen de progreso que una provincia como Mendoza debe mantener.