Los venezolanos viven días de mucho dolor e incertidumbre. El doble terremoto reciente no sólo derrumbó gran parte de la estructura edilicia sepultando a miles de adultos y niños; también tiró abajo expectativas de resurgimiento que inevitablemente surgieron luego de la salida del poder de Nicolás Maduro.
La tragedia frenó temporalmente dichas miradas y ahora el drama se vuelve difícil de superar. El número de víctimas fatales y heridos aumenta día a día y lo más desolador es comprobar la enorme cantidad de personas desaparecidas bajos los restos de las construcciones que cedieron ante la fuerza del fenómeno natural.
Es ya muy valorada la ayuda internacional que recibe a diario Venezuela desde países cercanos y lejanos. Argentina está incluida dentro de ese aporte; el gobierno del presidente Javier Milei así lo dispuso rápidamente. Es positivo ello, porque no es momento de rencores por cuestiones políticas o ideológicas.
Según estimaciones de la Cruz Roja Internacional, hoy el país caribeño requiere con urgencia todo lo vinculado con la atención médica de urgencia, que se vio desbordada en infraestructura y aporte profesional ante el desastre vivido. También una correcta distribución del alojamiento para personas que sobrevivieron y superaron heridas, pero que quedaron sin techo indefectiblemente.
Paralelamente es fundamental la ayuda que ya están brindando brigadistas llegados de distintos puntos para remover los restos de casas y edificios de gran porte que no soportaron la violencia de los movimientos sísmicos y sus réplicas. De todos modos, posiblemente haya que pensar en refuerzos en poco tiempo más en virtud de la dimensión de lo ocurrido y la necesidad de descanso de los voluntarios.
Otra de las organizaciones de asistencia internacional presente es Unicef, que indicó que ya se encontraba en Venezuela antes de los terremotos trabajando para promover el acceso de los niños y adolescentes a agua segura, salud y nutrición ante la crítica situación social que venían sufriendo amplios sectores de la sociedad. Ahora la tarea se multiplica.
Por dicho contexto, es de esperar que las denuncias de muchas organizaciones y voluntarios sobre bloqueos por parte del oficialismo venezolano a la distribución de ayuda humanitaria llegada del exterior se hayan referido sólo a hechos aislados, que no formen parte de una mecánica autoritaria que ha caracterizado al chavismo durante décadas y que no debería relucir justo en estos días.
Recién luego de esta fortuita realidad, y en virtud del proceso de recuperación institucional que se espera haya comenzado, será pertinente evaluar, por ejemplo, si las previsiones en materia de construcción sismorresistente incluidas en la legislación venezolana eran las adecuadas ante posibles eventos de la magnitud de los sismos recientes.
Muchas veces los grandes impactos inducen a la agilización de cambios que son inevitablemente necesarios.