4 de diciembre de 2025 - 00:00

Que haya más lecturas en los hogares

A pesar de que entramos en el periodo estival y el receso escolar, propiciamos que niños y adolescentes recurran a la lectura de libros y otros formatos impresos, como una forma de apoyar su formación cultural y desentenderlos, aunque sea un poco, de los celulares, los juegos electrónicos y las computadoras.

Propiciamos desde este espacio editorial que haya más lecturas en los hogares mendocinos, no obstante que sea tiempo de fin de año y comienzo del receso estival.

Las lecturas de libros, revistas y diarios proveen cultura, información y distracción a los integrantes de la familia.

Hace muchos años, una empresa comercial dedicada a la platería propiciaba la lectura hogareña bajo el lema, “Una idea que puede fortalecer a su familia”, y se invitaba a llevarla a cabo en la morada, a la hora de comer. “Esta noche -decía el texto- en la mesa, al cenar, lea en voz alta algo a su familia. Mañana por la noche permítale a otro miembro leer algo. Una noticia, un verso bíblico, un poema de Robert Frost (escritor norteamericano), la etiqueta de una caja de cereales, historia, humor, cualquier cosa. Todas las noches, un miembro diferente puede leer una pieza elegida. Imagine la gran variedad de temas que su familia leerá en 365 días”.

A esta propuesta para su realización se le opondrán, y justo es admitirlo, las diferentes urgencias que hay en muchos hogares mendocinos y que pasan por la necesidad de abastecer los consumos básicos. Es verdad, pero no perdamos la intención, la tendencia de hacer más frecuente la lectura en los hogares de la comunidad.

Pero, el objetivo de la propuesta es hacer todo lo posible para vincular más a los niños, adolescentes y jóvenes con el hábito de leer.

El tema lo conoce y muy bien, la librera local, Pilar García Santos, quien nos recuerda que solo los libros contribuyen a sacar a los chicos del celular o de la computadora. Los padres, sostiene la experta, quieren que vuelvan a leer libros y acabar, aunque sea en parte, con la adicción a las pantallas, de los jueguitos.

Hay países como Suecia donde han sacado de las escuelas los celulares, y de esa forma niños y adolescentes a aprenden a leer mejor y más rápido.

La computadora brinda todo hecho lo que es malo para la imaginación y la creatividad de los pequeños.

Cerramos esta apelación a insistir con la necesidad de la lectura infantil y juvenil, primero con la petición de que se siga apoyando la meritoria y silenciosa tarea de las bibliotecas populares, instituciones de mucho arraigo en Mendoza.

En segundo término, rescatamos una parte de un discurso que el escritor Ernesto Sábato pronunciara el 18 de mayo de 2004, durante la presentación del Plan Nacional de Lectura. Decía entonces el autor de “Sobre héroes y tumbas”. “Hoy he venido, especialmente, para hacerles un pedido: les quiero pedir a los chicos y a los jóvenes, con la autoridad que me dan los años, que lean. Yo también he leído de chico, y fueron los libros quienes me ayudaron a comprender y a querer la grandeza de la vida. Quienes sembraron en mi alma lo que luego los años pudieron expandir”.

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