Una mujer de 38 años falleció el domingo 30 de noviembre tras volcar el automóvil que manejaba en la ruta nacional 7, en Luján de Cuyo,
En lo que va del año se han registrado 120 muertes en incidentes de tránsito en la provincia de Mendoza. Es un número muy alto y todavía resta que transcurra el mes de diciembre. Procuremos que la proximidad de las fiestas sea tranquila y bajemos la frecuenta de los accidentes de tráfico graves (por heridos) o fatales, que dejan un saldo desasosiego en las familias y la sociedad.
Una mujer de 38 años falleció el domingo 30 de noviembre tras volcar el automóvil que manejaba en la ruta nacional 7, en Luján de Cuyo,
Para el recuento y análisis que pretendemos hacer por los accidentes de tránsito, esa desgracia vial es la última de once meses de registros de siniestros ocurridos en calles y rutas, sean éstas provinciales o nacionales.
Según cálculos oficiales, la cantidad de fallecidos en siniestros viales en la provincia hasta la última jornada de noviembre alcanzaba a 120. Cifra muy grave y alta, más si advertimos que resta contabilizar la realidad del mes de diciembre.
Algunos episodios fatales fueron el vuelco en solitario. Las banquinas descalzadas o en mal estado son una constante en el sistema vial mendocino, como lo planteó el especialista en seguridad vial, Héctor Roitman, pero también hay poco conocimiento por parte de algunos conductores para sortear esos percances.
La situación es muy dura. Las autoridades y la ciudadanía no encuentran la salida y los accidentes fatales de tráfico se repiten de manera alarmante.
En las primeras jornadas de noviembre se registraron seis personas muertas en dos días y medio por incidentes viales. Un despropósito.
De algunos casos no se sabe cuál fue la causa, pero en otros hay fuerte sospecha de la participación de causas concurrentes de origen variado: vuelcos por alta velocidad; no atender a elementales normas viales, con no respetar las líneas continuas amarillas, que indican la imposibilidad de sobrepaso o doblar para ingresar a una propiedad, pero pasando por encima de esas demarcaciones sin advertir la cercanía de otros rodados. Otras causas se repiten: exceso de velocidad, o manejar bajo los efectos de sustancias tóxicas o alcohol en sangre, o descuidar la atención por el uso del celular.
Un dato particularmente preocupante del Observatorio de Seguridad Vial es que más de la mitad de las víctimas fatales corresponde a jóvenes en el rango de edad comprendido entre los 15 y los 34 años.
En cuanto a la distribución geográfica de estos incidentes, el informe del Observatorio destaca que los departamentos con la mayor concentración de casos de víctimas fatales son San Rafael, Maipú, Guaymallén y San Martín.
Al analizar la tipología de las víctimas, se evidencia que los motociclistas constituyen el grupo más afectado, representando un alarmante 39% del total de fallecimientos. El resto de las víctimas se distribuye entre automovilistas (29%), peatones (16%), ciclistas (9%), y en menor medida, personas que viajaban en colectivos (4%) y camiones (3%).
Esta frecuencia constante de muertes y heridos en las rutas obliga a intensificar las campañas de concientización y las medidas preventivas, con especial énfasis en las celebraciones de fin de año. Pero, como siempre lo expresamos en estas columnas, nada se podrá hacer sin la determinada y decida colaboración de la ciudadanía.