30 de diciembre de 2025 - 00:00

Por un festejo de Fin de Año sin estruendos

El masivo uso de pirotecnia en Navidad, pese a estar prohibida en todo Mendoza, dejó muchas y penosas consecuencias. Las celebraciones familiares estuvieron acompañadas por fuertes estruendos de fuegos artificiales. Hacemos votos para que en Año Nuevo no se repita la penosa experiencia.

El uso de pirotecnia dura, prohibida, se incrementó notablemente en los festejos del reciente festejo navideño.

En distintos sectores del Gran Mendoza el encendido de petardos, morteros y bombas de estruendo le arruinó la noche a muchos habitantes que sufren con este tipo de celebración, quienes se encontraron impotentes ante la consumación del ruido desatado.

El uso de la pirotecnia agresiva y de estruendo está prohibida en Mendoza y no debería producirse. Es decir, el primer paso, el de la comercialización de elementos prohibidos, debe ser abortado de cuajo porque sin venta del material no se produciría el descontrol que se vivió en muchos lugares del territorio provincial.

Habrá que repetir por enésima vez que la pirotecnia no solo es un peligro para los irresponsables usuarios, varios de los cuales tuvieron que asistir a centros médicos para atenderse de quemaduras y otras lesiones, sino que causan consecuencias diversas a las personas, siendo los más perjudicados los mayores de edad y los niños que sufren el trastorno del espectro autista. Todos ellos sufren profundamente los efectos del estruendo descontrolado de la pirotecnia. Un capítulo aparte lo constituye la afectación que padecen los animales de compañía, tan frecuentes en muchos hogares.

La pirotecnia ilegal se tradujo en un aumento de heridos por el empleo de elementos explosivos y el fatal siniestro de un depósito clandestino, ocurrido en Godoy Cruz, que causó la muerte de una mujer de 45 años.

El responsable de la propiedad que se incendió y donde funcionaba un depósito ilegal de pirotecnia, seguramente vaya a la cárcel, imputado de incendio culposo seguido de muerte en concurso real con tenencia de arma de guerra, por aplicación de distintos artículos del Código Penal. Pero, la infortunada víctima ya no está y su vida se extinguió a temprana edad.

Como bien expresó Los Andes en sus recientes ediciones, el tema de los fuegos artificiales ilegales parecía superado desde que en 2016 el Gobierno dispuso la iniciativa “Pirotecnia 0”, pero la experiencia navideña marcó un retroceso, que debe ser subsanado por los organismos de control y represión de estas actividades ilícitas.

Hay que hacer votos para que los organismos de fiscalización -en la administración central el Ministerio de Seguridad, a través del Registro Provincial de Armas (Repriv), y en los municipios sus direcciones de Comercio- concreten más procedimientos para desalentar la actividad clandestina en pirotecnia.

No pedimos empatía de los individuos que irresponsablemente proceden de esta forma, porque evidentemente no les importa nada de lo que pueda pasar a terceras personas, e inclusive no miden los riesgos propios.

Solicitamos eso sí, que la autoridad extreme los operativos para erradicar de una vez y para siempre este proceder que volvió a aparecer en los barrios y distritos.

Los peligros para la salud por el uso de pirotecnia y fuegos artificiales deberían ser suficientemente convincentes para que quienes siguen con estas prácticas y los haga meditar sobre sus alcances y consecuencias, invitándolos a abandonarlas de manera definitiva.

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