En la provincia de Mendoza, el término Unicipio se refiere a un organismo creado en 2016 para coordinar políticas públicas y obras en conjunto entre los departamentos del Gran Mendoza. El objetivo principal del Unicipio es el desarrollo sustentable de esta área metropolitana, trabajando en temas clave como la gestión del arbolado público y los espacios verdes, y el funcionamiento del Consejo de Coordinación Interjuridisccional.
La idea es interesante en tiempos en que la obra pública no abunda y faltan en los departamentos muchos trabajos coordinados que mejorarían sustancialmente la vida de los ciudadanos que habitan esos distritos.
El planteo en lo teórico es aceptable y debería ser más utilizado por los intendentes de las jurisdicciones que conforman el Área Metropolitana de Mendoza, es decir, la capital, y los departamentos de Las Heras, Guaymallén, Maipú, Godoy Cruz y Luján de Cuyo.
Por ejemplo, el sistema dio resultado con la ejecución coordinada de una red de bicisendas, que aproximadamente suma 347 kilómetros interconectados, permitiendo cruzar el Gran Mendoza de norte a sur y de este a oeste.
En ese emprendimiento el contribuyente, especialmente el usuario de bicicleta ha podido beneficiarse con un emprendimiento que tiene sentido por el encadenamiento de los senderos entre los distintos departamentos.
Pensamos que, así como se ha utilizado el sistema de coordinación interjurisdiccional entre municipios para ejecutar el trazado de las ciclovías, se podrían coordinar trabajos de poda entre los municipios del Gran Mendoza, ya que esa coordinación permitiría una gestión más eficiente del arbolado público y el intercambio de información técnica y experiencias. Obviamente, no tiene que ser una obligación permanente, sino que este mecanismo se podría utilizar cada vez que sea posible una labor mancomunada y convenga a las comunas participantes.
También se podría intentar por medio de este mecanismo, armonizar y regular el ingreso y salida del flujo automotor de la ciudad de Mendoza, que en determinados horarios es un caos total y una gran pérdida de tiempo para los usuarios. Concedemos que esta operatoria es muy complicada y debería ser estudiada exhaustivamente.
El mismo procedimiento de coordinación debería estar presente en el siempre molesto e insoluble problema de los molestos escapes libres en motocicletas y otros automotores, pero especialmente en los rodados de dos ruedas.
Este es otro de los padecimientos que sufren distintos lugares del Gran Mendoza, que, si bien en los últimos tiempos se ha combatido bastante, todavía subsiste.
Vecinos de toda la extensión de la avenida Boulogne Sur, lindera al Parque General San Martín, dan testimonio si son consultados del flagelo de los ruidos de gran intensidad de las motos que pasan por esa arteria. No es la única zona afectada, hay otras en el Gran Mendoza, pero esa es una de las más perjudicadas.
El ruido de los escapes libres no solo molesta: según estudios médicos también afecta la salud, con riesgo de hipoacusia, estrés y hasta problemas cardíacos. Aunque las leyes de tránsito en ámbitos nacional y provincial los prohíben, los controles todavía se pueden considerar escasos y la problemática crece en las calles.