La Cámara Federal de Casación Penal dejó firme el sobreseimiento de Javier Milei ante la denuncia del periodista Jorge Fontevecchia, propietario de la Editorial Perfil, quien había denunciado al presidente por el delito de injurias.
Ratifican el sobreseimiento de Javier Milei ante la denuncia por agravios e injurias que hiciera el del periodista Jorge Fontevecchia contra el titular de la Casa Rosada. Con esta sentencia a su favor, el presidente podría aprovechar la oportunidad para variar en su forma de comunicación pública, sin agravios ni insultos.
La Cámara Federal de Casación Penal dejó firme el sobreseimiento de Javier Milei ante la denuncia del periodista Jorge Fontevecchia, propietario de la Editorial Perfil, quien había denunciado al presidente por el delito de injurias.
Milei descalificó públicamente a Fontevecchia al llamarlo “tinturelli” o “ensobrado”, entre otros descalificativos. También afirmó que sus publicaciones estaban impulsadas por su deseo de obtener publicidad oficial o porque había dejado de recibirla. Son hechos ocurridos a fines de 2023 y durante 2024.
La denuncia de Fontevecchia fue rechazada en todas las instancias, pues los jueces entendieron que Milei estaba amparado por el derecho a la libertad de expresión y la “inexistencia de delito”.
La Sala III de la Cámara Federal de Casación rechazó un recurso extraordinario de Fontevecchia para que se revise el sobreseimiento. Al empresario y periodista porteño le resta a partir de ahora acudir a la Corte Suprema de la Nación por aplicación del recurso de queja, el mecanismo judicial extraordinario utilizado cuando un tribunal inferior deniega, injustamente o por error, la apelación de una sentencia o recurso ante una instancia superior.
Con prescindencia del recorrido judicial que tendrá todavía la causa, el hecho podría servir al presidente para moderar sus expresiones contra distintos protagonistas en la escena pública del país, sean empresarios, comunicadores sociales u otros representantes de la sociedad.
El primer magistrado podría aprovechar esta sentencia a su favor y moderar su forma de expresión frente al periodismo y la oposición.
Es por muchos asumido que la situación de país no es la mejor y el mismo hombre de Casa Rosada lo ha admitido, aunque sea a regañadientes, y por eso podría experimentar cómo le iría con otro discurso comunicacional de ahora en más, cuando le restan alrededor de 600 días para terminar su mandato.
Es difícil esperar que el presidente adopte de golpe y porrazo, los ejemplos de expresión de expresidentes democráticos como él, tal los casos de Arturo Frondizi (1958-1962) y de Umberto Arturo Illia (1963-1966). Los discursos del primero eran pedagógicos y técnicos, y los del segundo, el médico de Pergamino, se caracterizaban por un estilo ético, racionalista y con una cuota de optimismo.
A modo de prueba, Milei podría ensayar una forma de expresión pública distinta, una manera de interactuar con los demás que pusiera la mayor carga en el respeto y que adoptase la crítica, con dureza incluso, hacia las opiniones que no le pareciesen correctas.
La serenidad interior surge del pensamiento y la palabra es producto del pensamiento. Difícilmente nos haremos entender a gritos, insultos y descalificaciones. Esta forma de pensar también vale para él, y sería el trato esperable de la oposición.