Como cada 2 de abril, y a 44 años del inicio del Conflicto del Atlántico Sur, la ciudadanía del país rinde el homenaje justo y emotivo a quienes perdieron la vida en la guerra librada en 1982 por la recuperación de las Islas Malvinas, injustamente usurpadas por el Reino Unido.
El tributo es para soldados conscriptos, suboficiales y oficiales de las tres armas, a los que debe englobarse en el concepto genérico de soldados que pelearon por un ideal justo, muchos de los cuales quedaron para siempre en el territorio del archipiélago que reclamamos con nuestro. Héroes que lucharon en tierra, en el mar y el aire, los intrépidos aviadores.
En la contienda de 1982 murieron 649 argentinos y se registraron 1.068 heridos durante los 74 días de conflicto. La mayoría de las pérdidas argentinas ocurrieron en el Atlántico (casi la mitad por el hundimiento del ARA General Belgrano). El naufragio del veterano navío de guerra, torpedeado fuera de la zona de exclusión, se llevó la vida de 323 marinos, entre los cuales había mendocinos.
Entonces, uno de los objetivos de la fecha que se conmemora es poner en evidencia, una vez más, el heroico esfuerzo de nuestros soldados, que sumaron 23.428 combatientes, con una edad promedio de 20 años.
Como ha escrito el historiador Gustavo Capone, en el transcurso de todo el conflicto, de 74 días de duración, 359 mendocinos actuaron directamente en combate, de los cuales 17 fallecieron en defensa de la nación.
Otro saldo doloroso de la contienda fue el triste destino de los excombatientes que se quitaron la vida por distintas razones, principalmente por soledad, marginación y falta de recursos dignos para sobrevivir. Situación de marginación y abandono que en marzo de 2002 sumaba trescientos ochenta veteranos que decidieron quitarse la vida, número que, en la actualidad y según algunos autores, llegó a los 500 suicidios. Entonces también estos caídos merecen el responso de los argentinos y argentinas.
Por los que combatieron, por los que cayeron en el fragor de la lucha y los que lamentablemente se inmolaron, por todos ellos, no podemos claudicar en la reivindicación de la soberanía del territorio usurpado y deben mantenerse muy altos los ideales de recuperación.
Debe ser una consigna inalienable y permanente de la de la política exterior argentina, con la meta de seguir bregando por la recuperación de la tierra irredenta, mediante la paz. Es un homenaje que le debemos a los jóvenes que dieron su vida por la patria.
La República Argentina ha rechazado el recurso a la fuerza y se ha mostrado continuamente dispuesta a la negociación bilateral con el Reino Unido en pos de una solución pacífica que implique la devolución del suelo. Por eso, hay que machacar para que el país colonial deponga su actitud.