No hay forma de bajar en Mendoza los incidentes fatales a raíz de colisiones protagonizadas por motocicletas, y la situación tiende a hacerse crónica sin que se pueda encontrar remedio.
Alarma en Mendoza el crecimiento permanente de los incidentes fatales de motos. Hay controles policiales, pero los hechos se suceden y antes de comenzar el octavo mes del año, veintitrés personas que se desplazaban en esos rodados perdieron la vida.
No hay forma de bajar en Mendoza los incidentes fatales a raíz de colisiones protagonizadas por motocicletas, y la situación tiende a hacerse crónica sin que se pueda encontrar remedio.
Los efectivos viales de los municipios y los agentes de Tránsito de la Policía de Mendoza están presentes en las vías de comunicación del Gran Mendoza y otros sectores, pero pareciera que su control no es suficiente.
Los siniestros viales en general continúan dejando víctimas fatales y heridos graves en Mendoza, pero de manera determinada las bajas entre conductores de motos se acentúan. En el comparativo estadístico con los fallecidos el año pasado a bordo de una motocicleta, este año se han producido apenas diez muertos menos con lo que la tendencia es más que preocupante.
En lo que va de 2025 y en un registro que alcanza hasta el viernes 25 de julio, al menos veintitrés motociclistas perdieron la vida en incidentes de tránsito ocurridos en Mendoza.
La cifra refleja una problemática muy grave que aumenta y golpea con mayor frecuencia a los jóvenes, ya que los fallecidos por esta causa tienen edades comprendidas entre los 18 y 35 años.
Sólo durante enero y febrero, se registraron doce muertes de motociclistas (once conductores y un acompañante), lo que representó casi la mitad del total de víctimas fatales en accidentes viales de ese bimestre.
Marzo sumó un nuevo fallecido, tras un chocar contra un árbol en Maipú. En abril, cuatro motociclistas perdieron la vida en distintos hechos: dos de ellos al embestir con su unidad un camión en la ruta nacional 7, en Potrerillos, y otros dos en siniestros producidos Guaymallén y Maipú.
Los casos fatales de los ágiles y vulnerables rodados continuaron en los meses siguientes. En junio murieron tres motociclistas, en sucesos ocurridos en Ciudad, Las Heras y San Rafael. En julio se sumó un muerto en Tupungato y otros dos en Luján de Cuyo, elevando el total a veintitrés hasta la fecha, entre conductores y acompañantes.
Por esa razón, los motociclistas representan el grupo con mayor cantidad de víctimas fatales en accidentes viales. En 2024, por ejemplo, superaron a los automovilistas (35), peatones (12) y ciclistas (6), según el Ministerio de Seguridad de la provincia.
Las perspectivas del año que está transcurriendo y que ha entrado en su octavo mes, son desalentadoras.
Lo cierto, y de alguna manera dramático, es que en nuestra provincia se maneja mal, sayo que le cabe a conductores de automóviles y camionetas, y a muchos de los que se desplazaban en motocicletas.
Impericia, alta velocidad y desapego al cumplimiento de las normas viales, son las principales causantes de tanta siniestralidad.
Los mendocinos debemos encontrar la forma de parar este flagelo. Por un lado, se debe acentuar el control de los efectivos de tránsito desplegados en el territorio, que, de todos modos, no pueden estar en todos los lugares.
Todos debemos “remar en la misma dirección”.
Hay asociaciones o peñas de motociclistas de Mendoza que pueden contribuir a que bajen los accidentes de los usuarios fomentando el manejo defensivo.
En el hogar se debe dialogar sobre esta realidad y propiciar que la mejor manera de proteger a sus miembros es incentivar un desplazamiento con la mayor seguridad posible, cuidando sus vidas y la de los demás.
No está mensurado qué cantidad de este tipo de accidentes está relacionado con el estado de la infraestructura vial, pero el Estado debe mejorar arterias y carreteras y su señalización.