30 de agosto de 2025 - 00:00

Logros en ciencia y tecnología que enorgullecen

La construcción del reactor HG-D-3501 para la industria del petróleo, elemento fabricado en una empresa metalmecánica mendocina, como el desarrollo de una misión submarina del Conicet en el Atlántico sur, muestran los recursos potenciales que tiene el país, pese a la maraña de episodios negativos con los que nos tropezamos los argentinos.

Hay muchos hechos que los argentinos sufrimos y nos causan desánimo y nos hacen descreer del país. Pero, simultáneamente el surgimiento de logros conseguidos por la Ciencia y la Tecnología llenan de orgullo y la actitud entonces es otra.

Los mendocinos nos hemos sorprendido por la construcción de un enorme reactor producido por IMPSA para la Refinería de YPF, en Luján de Cuyo, empresa que ya fabricó en el pasado dos reactores más para YPF.

Este hito, el de la construcción y traslado de esa enorme pieza, es uno de los grandes episodios de la metalmecánica nacional y uno de los sucesos destacados del año, que pasará a la posteridad por su trascendencia.

El restante suceso fue la histórica misión científica ejecutada por investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), que pasará a la posteridad como la misión Oasis Submarinos del Cañón de Mar del Plata: Talud Continental IV), campaña realizada en colaboración con la fundación Schmidt Ocean Institute. La travesía se realizó a bordo del buque R/V Falkor, provisto con equipamiento oceanográfico de última generación, y de esa forma exploró el océano profundo en el cañón submarino Mar del Plata, una región de alta biodiversidad y poco conocida del Atlántico sur situada a 300 kilómetros de la costa de la Perla del Atlántico.

Retomando el primero de los episodios, el del reactor HG-D-3501, llamó la atención al público mendocino por sus características y monumental tamaño, resultado del ingenio de operarios y técnicos argentinos, muchos de ellos mendocinos, que lo construyeron durante dos años y que en los próximos meses será montado en la planta Hidrosulfuración (HDS II) de la nueva unidad que está en ejecución en el Centro Industrial Luján de Cuyo (CILC).

No la construcción, porque no se hubiera podido absorber la presencia de una multitud que hubiera deseado presenciar la ejecución de la monumental pieza en la Planta Nº II de IMPSA, pero en cambio miles de ciudadanos presenciaron el traslado de ese portento de la siderurgia y la metalmecánica a la refinería de petróleo.

Ejemplos como los descriptos, uno originado en una empresa privada y el otro en un organismo estatal, son una demostración de lo que puede conseguir el hombre y la mujer argentinos, en los campos científicos y en la aplicación de técnicas y saberes para la construcción de grandes piezas industriales.

Los avances del país no se podrán reflejar en una columna de opinión. Hay muchas realidades que nos proyectan al mundo, como la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea), ubicada en Córdoba, donde se fabrica el IA-63 Pampa, un avión de entrenamiento y el IA 100, una máquina de entrenamiento y enlace, además de la modernización de aeronaves como el Pucará y los veteranos Hércules.

Como también no podemos dejar de mencionar la fabricación de barcos y automotores, y en las últimas décadas, la significativa presencia de la creciente industria espacial de gran desarrollo y eficiencia.

Entonces, el apoyo al sistema científico nacional, presente en el ámbito estatal y en el sector privado, debe ser irrestricto y con la mira puesta en su permanente crecimiento, y no en su progresiva declinación por falta de recursos económicos.

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