21 de enero de 2026 - 00:00

La peligrosa tendencia de irse a vivir a otro país

El nuevo mapa del éxodo en Argentina marca que más de un millón y medio de connacionales ya residen en el exterior. Es un tema grave que debería preocupar al Gobierno federal porque es fuerza laboral y creativa que aporta sus bondades en otros lugares del planeta.

El nuevo mapa del éxodo argentino marca en el comienzo del año que más de un millón y medio de connacionales ya residen en el exterior.

Es una realidad peligrosa que nos debería movilizar para cambiar porque el país está perdiendo un valioso sinnúmero de integrantes de la sociedad, que ya no encuentran futuro en el propio suelo y lo buscan afuera.

Que ciudadanos de un país se vayan al exterior (emigren) tiene un impacto mixto: podrá ser favorable para los individuos que eligen esa opción (crecimiento personal, mejores oportunidades) y puede beneficiar al país de origen con remesas y el retorno de habilidades, pero es negativo porque genera una fuga de cerebros o mano de obra calificada por pérdida de capital humano y dependencia económica.

Lo que comenzó como una salida constante de profesionales y jóvenes en busca de horizontes más propicios, se ha consolidado como una de las corrientes migratorias más agudas de la historia reciente de Argentina.

Según datos recopilados por diversas fuentes consulares y organismos de migración internacionales, el número de ciudadanos argentinos establecidos fuera del país ya se cuenta por millones, con España, Estados Unidos e Italia haciendo punta como los destinos predilectos.

España se mantiene como el escenario más elegido, con más de 500.000 connacionales residiendo en la península ibérica. La facilidad del idioma y los convenios de doble nacionalidad han convertido a ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia en enclaves donde no es difícil escuchar conversaciones con un marcado acento rioplatense.

Después de España, Estados Unidos ocupa el segundo lugar con 290.000 residentes, concentrados mayoritariamente en Florida, Nueva York y California. El "sueño americano" sigue atrayendo a los que buscan sectores como la tecnología, los servicios y la gastronomía.

Por su parte, Italia completa el podio con 250.000 argentinos. En este caso, el vínculo sanguíneo es el motor principal: miles de personas han tramitado su ciudadanía por "derecho de sangre” para afincarse legalmente en la tierra de sus antepasados.

Vivimos en un mundo globalizado, y mucha gente (especialmente jóvenes,) encuentran posibilidad de trabajar fuera del país.

Nuestros egresados universitarios tienen buen nivel y son aceptados en muchas instituciones y universidades del mundo.

Pero ¿no sería mejor que esos universitarios, formados en la educación pública, ejercieran sus profesiones en Mendoza, o en alguna otra provincia?

Para que ello ocurra, para que ese universo que llamamos República Argentina mantenga en sus filas a los habitantes valiosos que se van, hay que ofrecerles dentro de las mejores condiciones posibles, buenos salarios, mayor estabilidad, servicios públicos eficientes y seguridad.

Reconstruyamos lo mejor posible las bases del país, con tres o cuatro condicionantes básicos elementales: más empleo, apuntar a una industria ascendente y brindar apoyo firme y decisivo al sistema científico nacional, base del crecimiento de una nación.

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