5 de marzo de 2026 - 00:00

Objetivo descontaminación: retirar vehículos abandonados

Guaymallén inició un operativo de retiro de vehículos abandonados en la vía pública. Se empezó por un lote de diez unidades y se promete seguir con más. La medida debe ser imitada por el resto de los municipios para ir poniendo fin a un grave problema de seguridad urbana y contaminación.

Entre los varios problemas que tienen los centros urbanos y la periferia de las grandes ciudades dentro de la jurisdicción del Gran Mendoza, se destaca la gran cantidad de vehículos abandonados que se encuentran en la vía pública.

No hay estadísticas, pero se cuentan por cientos los rodados que ya no circulan y que están “estacionados” en veredas y calles de distintos barrios y distritos causando problemas de distinta índole.

La Municipalidad de Guaymallén lanzó durante la segunda semana de febrero un operativo que sacó de espacios de dominio común a varios vehículos en desuso.

Con la intención de seguir despejando calles y otros lugares del entramado urbano, se prometen nuevos operativos durante las próximas semanas.

La acción que está llevando el más poblado de los departamentos a través de su comuna, tendría que ser imitado por otras administraciones municipales para terminar de una vez por todas con un problema grave y de vieja data, o por lo menos intentar hacerlo.

Es una situación de difícil solución porque por lo general nadie se hace cargo de esas unidades convertidas en chatarra.

El recurso sería emplazar a los titulares del dominio, a sus herederos o tenedores legales de esas unidades, al retiro de la vía pública en un plazo prudencial de hasta treinta días. Pero, como se ha señalado difícilmente aparezca alguien haciéndose cargo del destartalado automotor.

El daño ecológico de los autos abandonados es muy preocupante: el material en estado de abandono de autos, camionetas, camiones y motociclistas corroe y contamina la tierra donde están posados, el aire y las napas de agua.

A la contaminación ambiental que producen en todos sus aspectos y que se considera alta, también debe añadirse que provocan una degradación visual del barrio o los sectores donde han sido dejados.

Además, generan inseguridad urbana y rural, ya que el abandono contribuye a que malvivientes los usen de escondite o para descarte de cosas robadas. Asimismo, lo que no es muy frecuente, pero ocurre, suelen usarse para refugio de personas en situación de calle, pero sin instalaciones sanitarias, con las lógicas consecuencias que ello supone.

Esta limpieza del espacio público no es muy generalizada y hay jurisdicciones en las que los vehículos que terminaron su vida útil conforman un verdadero retroceso frente al deseo generalizado de un hábitat ordenando y agradable a la vista.

Debe reconocerse que son altos los costos operativos para llevar este material a sitios adecuados y proceder a su compactación.

Asimismo, es desaconsejable el procedimiento de llevar los vehículos a las inmediaciones de comisarías o dependencias judiciales, como suele ocurrir, porque simplemente se traslada el inconveniente de un lugar a otro. El estado ideal sería coordinar con el Gobierno de la provincia la realización de operativos de desguace y compactación, terminar progresivamente con el problema de esta grave realidad.

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