4 de marzo de 2026 - 00:00

Obra esperada: 82 km de la ruta 40 en el sur

Los gobernadores de Mendoza y Neuquén mantuvieron una reunión para avanzar en la finalización de la ruta nacional 40, en el tramo que conecta Bardas Blancas con el límite entre ambas provincias, una obra largamente esperada por su impacto en la conectividad y la seguridad vial. Ahora hay que pasar de la promesa a la ejecución.

La ruta nacional 40 es el camino más extenso de la Argentina (5.224 km) y dentro de ese dilatado corredor tenemos un “parche” muy complejo en el sur del territorio mendocino.

Hace unos días, los gobernadores de Mendoza y de Neuquén, Alfredo Cornejo y Rolando Figueroa, mantuvieron una reunión para abordar la finalización de la ruta 40, en el tramo que vincula Bardas Blancas con el límite entre ambas provincias.

El mandatario mendocino escribió que ”es necesario concluir esas obras, para la seguridad de quienes la transitan y el desarrollo de las industrias de la zona como hidrocarburos, petróleo, turismo, entre otras; acordamos trabajar en conjunto. La conectividad entre Mendoza y Neuquén no puede seguir postergándose”.

La carretera tiene ese tramo en muy mal estado desde hace años, entre Bardas Blancas y Ranquil Norte, localidades ambas de Malargüe, y la última a unos 20 km del límite con Neuquén.

Este tramo es un verdadero “rompe vehículos” convencionales si no se lo transita a baja velocidad. Tiene aproximadamente 82 kilómetros de extensión, consistente en ripio, piedra suelta, serrucho, huellas profundas, sectores erosionados y zonas donde las lluvias o el deshielo generan barro, anegamientos y cortes temporales. Las condiciones empeoran durante el invierno, cuando la nieve y el hielo complican aún más la transitabilidad.

Si el viajero que viaja hacia Neuquén quiere evitar este complicado tramo, la alternativa es tomar la provincial 143 hasta Algarrobo del Águila y luego la 151 hasta Neuquén. La 143 está bastante bien, y la 151 presenta tramos bastante rotos, que obligan a marchar con precaución.

Se trata entonces de un tramo estratégico en el sur provincial, que, de asfaltarse en los próximos tres años, permitiría materializar la integración regional entre Mendoza y Neuquén, de enorme trascendencia.

Vecinos y viajeros que circulan por esas latitudes emplean muchas más horas de viaje y corren el riesgo de sufrir daños en los vehículos que utilizan, salvo que sean camionetas todo terreno que soportan más la rigurosidad de la calzada. Pero, los que emplean autos de calle y los que se desplazan en colectivos y las ambulancias, deben extremar los cuidados para no romper cubiertas, suspensión u otros elementos mecánicos. Esos 82 kilómetros exigen bajar considerablemente la velocidad, si es que no se quiere exponer el rodado a una rotura bastante probable.

Disponer en un relativamente corto tiempo asfalto en el mencionado trayecto sería de gran valor en la conectividad del sur mendocino con el norte neuquino, además que la posibilidad de un buen camino potenciaría el turismo hacia destinos cordilleranos, recuperaría pueblos rurales muy apartados y reimpulsaría pasos internacionales con el vecino país de Chile.

Ahora viene un período en el que deberán coordinarse con el Gobierno nacional y organismos internacionales de crédito, las opciones para conseguir los fondos necesarios que permitan hacer este emprendimiento vial, que será probablemente de alto costo en atención a las condiciones del terreno a intervenir, donde el viento es un componente no deseado, pero muy presente en la zona.

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