La provincia de Mendoza no registra en estas jornadas incendios forestales o de campos activos de gravedad en su jurisdicción.
La prevención y el cuidado que deben adoptar los ciudadanos con respecto a campos incultos y en producción, son parte de las herramientas existentes para combatir los siniestros forestales y de grandes extensiones que causan tanta zozobra y pérdidas.
La provincia de Mendoza no registra en estas jornadas incendios forestales o de campos activos de gravedad en su jurisdicción.
La excepción fue un siniestro de grandes dimensiones en una finca de entre 8 y 10 hectáreas en Junín, cerca del límite con San Martín. Las llamas destruyeron buena parte de un viñedo en producción.
Pero, en el resto del territorio, según el Plan Provincial del Manejo del Fuego, no se reportaron situaciones de riesgo.
Sin embargo, el cuadro de situación puede variar conforme se acerca la época en la que se eleva la temperatura ambiente y estos episodios se pueden producir.
La prevención y el cuidado es una de las herramientas que se disponen para evitar los siniestros de este tipo, con su secuela de riesgos para las personas e ingentes pérdidas materiales.
Pero, hasta con prevención estos siniestros se pueden producir cuando personas desaprensivas los inician de manera intencional.
Guillermo Ferraris, exdirector del Plan Provincial del Manejo del Fuego describe el siguiente cuadro de situación: “En la región del Monte, (a la que pertenece Mendoza), las elevadas temperaturas estivales combinadas con el viento Zonda disparan el riesgo de incendios. Tras los ciclos húmedos vinculados al fenómeno del Súper Niño, y la generación de vegetación fina que crece en los campos, puede verse afectada rápidamente durante el verano (periodo de sequía). Este material vegetal queda listo para arder, lo que sumado a la caída de rayos en las tormentas de verano incrementa los focos de incendio”.
Frente a este escenario, la prioridad en los predios, pequeños o grandes pasa por controlar esa carga de pastizal fino. Otras tareas son repasar picadas cortafuegos perimetrales e internas, hacer raleos y guardar el ganado en invierno para bajar el pasto mediante sobrepastoreo controlado. En la época fría también se pueden ejecutar quemas prescritas y debidamente autorizadas realizando fajas negras, buscando cortar la continuidad de la vegetación antes de la temporada crítica.
Tener un esquema de alerta temprana bien aceitado resulta clave para acortar el tiempo de detección de focos de incendios.
Además, es fundamental disponer de comunicaciones radiales operativas y mapas georreferenciados que permitan ubicar los focos, detectar los accesos más rápidos y puntos aprovisionamientos de agua.
Por último, Ferrari advierte que el origen del fuego varía según la zona. En el secano (General Alvear, San Rafael, Santa Rosa) predominan los rayos secos entre noviembre y marzo, que representan del 40% al 60% de los casos y queman grandes extensiones por la falta de accesos. En los oasis y zonas de interfase, en cambio, más del 90% de los eventos los causa la actividad humana por limpiezas de acequias con fuego, quemas de poda o fogones mal apagados, que el Zonda termina descontrolando.