Expectativas por reunión sobre asentamientos populares

Hay sectores de la población que habitan en asentamientos populares, y sufren las consecuencias de la realidad económica actual, no solamente porque se paralizaron las acciones habitacionales públicas a cargo del gobierno nacional, sino porque, además, el encarecimiento de los servicios públicos, han acentuado las malas condiciones en que viven. Un encuentro sobre los barrios populares en Tierra del Fuego podrá aportar ideas para que miles de familias salgan de la más absoluta precariedad habitacional.

Existen fundadas expectativas en torno al IV Encuentro Nacional de la Red de Asentamientos Populares, que se llevará a cabo en la ciudad de Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego, entre los días 29 de octubre y 1 de noviembre de este año.

Es de esperar que Mendoza esté representada en esa reunión patagónica, dada la importancia que adquiere el tema en nuestra provincia.

Hay que recordar que en suelo mendocino hay unos 360 barrios populares, contabilizados en el Registro Nacional de Barrio Populares (Renabap), lo que representa 13,56% más que en 2022, cuando oficialmente había 317 dispersos por el territorio provincial.

Los asentamientos son considerados de esta forma cuando están integrados por ocho o más familias, de las cuales la mitad no tiene título de propiedad del suelo, y más de la mitad de los habitantes del lugar no tienen acceso regular a dos o más servicios básicos: red de agua corriente, red de energía eléctrica con medidor domiciliario o red cloacal.

En el país los asentamientos autoproducidos, llamados oficialmente barrios populares, involucran alrededor del 10% de los habitantes y están presentes en las ciudades de todas las regiones de la Argentina.

Pero, además, se localizan en las grandes urbes, así como en ciudades intermedias y hasta en algunas de pequeño tamaño.

Se aguarda que en la reunión de Ushuaia surjan recomendaciones prácticas que conduzcan en un futuro mediato a la disminución de los asentamientos populares, que lamentablemente adquirieron un papel protagónico en los últimos años, causantes de que muchas familias vivan en la marginalidad que provoca no tener todos los servicios esenciales ni las vías de acceso a los lugares donde están asentadas.

Es necesario que municipios y estados provinciales implementen políticas públicas habitacionales orientadas a mitigar y/o resolver problemas de diferente magnitud y características.

Por ahora, lamentablemente, persiste en muchos lugares la existencia de deficientes condiciones de vida de sus habitantes, situación que pone de manifiesto la profunda desigualdad socio-espacial y exacerba la emergencia de necesidades de miles de familias.

Estos foros, como el que se va a efectuar en Tierra del Fuego, tienen que dejar sugerencias que hagan posible disminuir los asentamientos informales en las ciudades de diferentes tamaño y jerarquía, como ocurre en Mendoza.

Es necesario que se despliegan fondos públicos a través de nuevas operatorias, tanto desde el ámbito institucional público y no gubernamental, como de los movimientos socio-territoriales. La implantación de diferentes acciones que evidencian el desarrollo de procesos de participación popular e integración socio urbana, renuevan los debates sobre la producción integral de hábitat.

Por otro lado, no todos los barrios cuentan con apoyos estatales, pero aun así se han producido transformaciones urbanas y sociales, que deberían repetirse.

Son estos nuevos emergentes, los que buscarán ser tratados y debatidos en el IV tercer Encuentro de la Red de Asentamientos Populares de Argentina, y al mismo tiempo, establecer diálogos con otras experiencias latinoamericanas para continuar reflexionando sobre la cuestión. Se busca afianzar las relaciones de quienes se dedican a comprender la informalidad urbana desde diferentes perspectivas disciplinarias, con el fin de construir una mirada integradora y superadora que contribuya a disminuir y superar la desigualdad socio-espacial.

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