Las cargas impositivas siguen constituyendo una de las mayores preocupaciones del empresariado en el país. El denominado costo argentino se basa en la complejidad que debe administrar una empresa en medio de obligaciones que se superponen entre la Nación, las provincias y los municipios.
Recientemente, de un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) se desprendió que una pequeña y mediana empresa (pyme) tuvo que afrontar en 2025, como mínimo, 67 impuestos y regímenes provenientes de esos tres niveles del Estado señalados. El número surge, de acuerdo con artículos periodísticos, de la combinación de tributos y esquemas de retención de impuestos. El citado trabajo sobre análisis fiscal puso el foco en la cantidad y complejidad de las obligaciones tributarias que las compañías deben afrontar.
La pequeña y media empresa siempre merece la atención de las autoridades de turno. No se puede obviar la función vital que el sector cumple en la Argentina, tanto por lo que representa, con un amplísimo porcentaje de las empresas en actividad, como por el también muy elevado rol de generadoras de empleo formal que ejerce y porque en conjunto contribuyen, aproximadamente, con el 44% del PBI.
La primera etapa hacia los cambios en materia tributaria se dará en forma inminente con el debate de la reforma laboral en el Congreso. Es un paso que el empresariado sigue con mucha expectativa. Mientras ello se tramite la deuda del Estado con los sectores que aportan se mantendrá.
En tal sentido, desde la industria siguen expresando problemas de competitividad de la producción local frente a la apertura de importaciones, justamente a raíz de la alta carga impositiva siempre vigente. Es una misma presión que el sector soporta sin grandes cambios desde hace una década, como mínimo.
La carga que el Estado ejerce con sus tasas e impuestos impide competir en igualdad de condiciones a los sectores industriales nacionales contra mercados externos. Desde la Unión Industrial Argentina se indica que entre el 40% y el 50% del costo de una estructura productiva es absorbido por el Estado en sus distintos niveles, desde lo nacional a lo municipal.
En ese marco, el gobierno nacional también muestra sus números. Para las autoridades nacionales la carga impositiva en Argentina cayó al 21,4% del PBI gracias a la reducción del gasto público, según datos de la misma fuente de medición, reflejando el nivel más bajo de los últimos diez años. Sin ninguna duda, un paso adelante, pero insuficiente en el contexto citado.
En consecuencia, desde todo punto de vista el desafío para las pymes es importante. Como ya hemos dicho, el combo tributario en muchos casos condiciona a las empresas en la ejecución de cambios vertiginosos necesarios ante el desafiante contexto internacional actual.