El Metrotranvía a Luján de Cuyo y el recuerdo del tren de 1974

Cuando el Metrotranvía llegue a Luján de Cuyo, más precisamente a la Facultad de Ciencias Agrarias, no pocos pobladores recordarán cuando en los 70 viajaban al centro en el tren de pasajeros del Ferrocarril General San Martín.

El avance a buen ritmo de las obras del Metrotranvía a Luján de Cuyo, conexión que probablemente se inaugure en el segundo semestre del año próximo, posibilitará a miles usuarios a volver a utilizar un medio ferroviario para cubrir la distancia que media entre la capital y el departamento sureño.

Las duplas del sistema correrán al norte hacia el Aeropuerto Internacional Francisco J. Gabrielli, mientras que hacia el sur progresa la etapa IV que llevará las formaciones por ahora hasta la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo, en la calle Almirante Brown, y que con el tiempo podrá extenderse hasta la antigua estación de trenes de Luján de Cuyo, en la vecindad del Parque Ferri.

Por ahora la secuencia será pasar por las estaciones o paradores de Carrodilla, Paso, barrio Miraflores (cerca de la antigua Fabril Casale), Besares, Chacras de Coria, calle Pueyrredón y Facultad de Agronomía.

En un futuro el sistema llegará hasta el casco urbano de Luján de Cuyo.

Cuando este último servicio se implemente, antiguos habitantes volverán a realizar el viaje en la modalidad ferroviaria, y tal vez muchos recuerden el tren de pasajeros que hubo en 1974 por un periodo de aproximadamente nueve meses entre Luján de Cuyo y la estación Mendoza de capital.

La formación circulaba por trocha ancha y estaba compuesta por dos locomotoras holandesas Werkspoor en tándem y cinco coches para los pasajeros. Los equipos ferroviarios eran buenos, pero tal vez no resultaron adecuados para un servicio de corta distancia y sin llegar a cumplir un año, la modalidad de transportación se levantó.

En esa época, el sistema ferroviario mendocino todavía mantenía una actividad importante antes del proceso de desguace y privatización del ferrocarril en Argentina, ocurrido durante la década del ’90.

Este sistema fue muy atractivo para los habitantes de la ciudad de Luján y alrededores; muchos lo usaban para trasladarse al centro a sus trabajos o para ir de compras, y no pocos estudiantes subían a los coches con destino a la Facultad de Agronomía, en Chacras de Coria, o a la Facultad Regional de la UTN sobre la calle Belgrano. No faltaban familias, que, en días feriados, se embarcaban en la formación simplemente para ir a la ciudad, dar una vuelta y regresar a destino por el mismo medio.

Resta que esta importante inversión estatal en el rubro del transporte público de pasajeros electrificado se mantenga en el tiempo, no como sucedió con los tranvías y trolebuses, sistemas de los que Mendoza se sentía orgullosa, y se la articule adecuadamente con los nuevos planes de ordenamiento territoriales municipales, y de esa forma recuperar la Mendoza que supo ser y que ha ido creciendo desordenadamente, principalmente por la congestión de la movilidad urbana y la extensión de la mancha urbana por sobre las estratégicas zonas agrarias y el piedemonte mendocino.

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