27 de octubre de 2026 - 00:00

Colapso cloacal que se prolonga en el tiempo

Los habitantes de una amplia zona del Gran Mendoza afectada por desbordes cloacales, piden la atención de la actual emergencia. Pero, junto con la solución de la coyuntura, reclaman también un plan definitivo que erradique para siempre el drama de vivir en medio de la contaminación más degradante.

Uno de los grandes problemas del Gran Mendoza, sino el principal, es el colapso cloacal que registran distintas áreas de esa jurisdicción, con epicentro en Los Corralitos (Guaymallén).

El drama de contaminación de tierras aptas para la producción agraria es muy delicado, con consecuencias impredecibles, y todavía lo es más la situación de la población afectada que vive en áreas de Guaymallén, Lavalle, Maipú y Luján de Cuyo.

Los expertos en el tema, como el ingeniero civil Ricardo Roberto Claverol, especializado en ingeniería sanitaria y gestión de sistemas cloacales y de agua, atribuyen las falencias detectadas y en curso a la falta de inversión, de mantenimiento y a la carencia de profesionales en puestos claves.

Este profesional, que ocupó cargos públicos relevantes en administraciones anteriores, desmenuzó el problema cloacal del noreste del Gran Mendoza en una amplia nota que concedió al medio universitario “Unidiversidad”.

Aunque en la actualidad hay en ejecución diversos trabajos para remediar la situación imperante, falta un proyecto a mediano y largo plazo que haga desaparecer en un futuro mediato el gravísimo panorama que vive una amplia región o que lo atempere.

No sabemos cuál es la capacidad de diálogo del gobierno frente a este tema, pero sería muy útil, que los técnicos actuales pudiesen analizar la problemática con técnicos que ya no están en la función, pero que conocen el asunto, como el ya citado ingeniero.

Aunque las causas del colapso son múltiples e inclusive fueron analizadas en más de una oportunidad, pueden sintetizarse en dos aspectos centrales, como son la necesidad de una planificación e inversión constantes y disponer de personal idóneo, de carrera, para llevar adelante el siempre complicado sistema cloacal.

El problema del presente por grave que sea, ya es casi irremediable y por eso los sufridos vecinos que conviven con el calvario de aguas servidas y malos olores, piden en voz alta que de una vez por todas se encaren trabajos de fondo y no parches que prolongan el drama de vivir en un ambiente contaminado.

Uno de los reclamos es que se detengan los desbordes, que haya cuadrillas de personal de emergencia para actuar ante la presencia de líquidos malsanos en el momento que sea necesario y que, por supuesto, no se permitan por parte de Agua y Saneamiento Mendoza (Aysam), como se ha prometido, nuevas conexiones cloacales en el radio de la emergencia sanitaria.

En definitiva, la población damnificada del lugar ambiciona es un plan de ejecuciones definitivo que resuelva el colapso estructural.

Porque para los habitantes del lugar, está bien que se hayan iniciado las obras actuales de un bypass que permita descomprimir el sistema, que ya no soporta la carga de líquido que arrastra. Pero también ambicionan la ejecución de un emprendimiento definitivo que imposibilite que el caos actual se traslade al futuro.

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