26 de octubre de 2026 - 00:00

Ante la amenaza de un proceso recesivo

El bajo nivel inflacionario que se registra mensualmente, alto no obstante para todo país estable, puede estar motivado por un contexto recesivo como el que asoma en estos momentos, razón por la cual las autoridades económicas no deberían mostrarse inflexibles ante quienes hacen advertencias o sugerencias.

La economía sigue generando preocupación en el país. Luego de la caída sufrida en el mes de julio, la actividad apenas creció 0,1% en agosto, lo que resultó insuficiente para recuperar lo perdido. Así, cayó 1,7% respecto de un año atrás.

Son datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) que confirman que la economía está a las puertas de una recesión técnica, que se determina cuando hay dos trimestres seguidos de caída. Para que eso no suceda los expertos estiman que en setiembre debería haberse producido un crecimiento de casi 9%, algo que está afuera de todos los cálculos.

Por otra parte, entre las 15 ramas que integran el indicador EMAE registraron caídas interanuales durante el mes pasado, con fuerte declive de la pesca, la actividad bancaria, transporte y construcción, además del mantenimiento de la tendencia negativa en comercio e industria. Si bien sigue sobresaliendo el crecimiento de la minería, el panorama descripto podría obligar a revisar la baja la proyección de aumento anual, según analistas.

De los datos se desprende lo que ya se viene viendo en el proceso económico encarado por la administración nacional: crecimiento sostenido en elevadísimo porcentaje por sectores de fuerza exportadora, como minería, energía y agroindustria, mientras hay fuerte contracción de los ámbitos que se encargan de la mayor generación de empleo en el mercado interno.

Una lamentable desproporción, ya que la fuerza tractora potenciada en virtud de la confianza que generaron las grandes reformas del actual gobierno, no logra derivar en los sectores más golpeados por una economía que, claramente, tarda en trasladar su avance macro entre las partes que movilizan el día a día de la actividad en general.

A pesar del cumplimiento irrestricto de su plan de estabilidad, el gobierno nacional no debería desentenderse de estos números. Por el contrario, se tendría que contemplar la posibilidad de flexibilizar la postura para evitar que el deterioro social se acentúe en caso de una recesión futura más consolidada.

Quedar muy cerca de una recesión técnica durante el tercer trimestre del año colocaría a la economía argentina en una encerrona no fácil de sortear, en virtud de la merma que en general han mostrado las actividades durante muchos meses. Ese oscuro horizonte se confirmaría si el Producto Bruto Interno muestra una nueva contracción entre julio y septiembre luego de la baja observada en el segundo trimestre.

Cabe reiterar que el bajo nivel inflacionario que se registra mensualmente, alto no obstante para todo país estable, puede estar motivado por un contexto recesivo como el que asoma en estos momentos. Estos últimos números conocidos pueden estar confirmando esa estimación, razón por la cual las autoridades económicas no deberían mostrarse inflexibles ante quienes hacen advertencias o sugerencias.

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