21 de noviembre de 2025 - 00:00

Caso Maradona: la Justicia en su único lugar

Lo sucedido con la jueza destituida pone de manifiesto desvíos que se acentúan cuando la discreción y la prudencia por parte de los magistrados quedan de lado y dan lugar a un afán de protagonismo totalmente inadecuado en quien debe administrar justicia.

Resultó ejemplificadora la decisión unánime del tribunal de enjuiciamiento de magistrados bonaerense que destituyó a la jueza Julieta Makintach, responsable de la insólita grabación de un documental sobre el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona mientras se desarrollaba dicho proceso judicial.

Como se sabe, la doctora Makintach sorprendió este año en pleno juicio del que participaba al aparecer como principal protagonista del documental que se denominaría “Justicia Divina” y que estaba siendo filmado en forma simultánea con las audiencias del caso. Para ello, entre otras estrategias documentales, dispuso introducir un camarógrafo en plena sala del trascendente caso, desvirtuando con su manera de proceder lo que ya había transcurrido del juicio y dejando de lado a la vez la garantía de debido proceso que siempre debe regir.

Se debe destacar que quedó en evidencia que la jueza violó las reglas establecidas por el tribunal que integraba y de algún modo involucró a los otros dos jueces en el documental que pretendía editar, como también a los abogados de los participantes del juicio y a los familiares del ex futbolista. De ese modo la nulidad de lo actuado hasta ese momento constituyó una tremenda frustración para los participantes en el juicio, que deberá ponerse en marcha nuevamente en los primeros meses del próximo año. De todos modos, fue prudente que primero se resolviera la situación de la jueza ahora destituida.

Agravó el caso la utilización de recursos públicos para el montaje del documental, cuando lo que buscaba el filme no era otra cosa que la promoción de la ahora ex jueza en su condición de partícipe principal del proceso. Una actitud absolutamente inconcebible por parte de un magistrado judicial.

La justicia es una de las instituciones principales de la república. Es el poder que debe mantener equidistancia de los dos restantes para interpretar las leyes y obrar con ecuanimidad y sin influencias. Sin embargo, en nuestro país el Poder Judicial es depositario de muchas críticas por parte de la ciudadanía por su desempeño en general: baja reputación atribuida a la lentitud en la resolución de causas, principalmente, y negligencia en el obrar de algunos de sus miembros.

Estas falencias se acentúan cuando la discreción y la prudencia por parte de los magistrados quedan de lado y dan lugar a un afán de protagonismo totalmente inadecuado en quien debe administrar justicia, como en el caso que nos ocupa.

Como ya expresamos desde este mismo espacio en una ocasión anterior, este acontecimiento no debe pasar inadvertido para la dirigencia política en general, ya que constitucionalmente es la que participa de la designación de los magistrados judiciales.

Lo sucedido con la jueza destituida pone de manifiesto desvíos que se acentúan cuando la discreción y la prudencia por parte de los magistrados quedan de lado y dan lugar a un afán de protagonismo totalmente inadecuado en quien debe administrar justicia.

Finalmente, este enjuiciamiento y destitución de la jueza del documental llegó a tiempo para que se recuerde que la labor de un magistrado es la de impartir justicia y nada más. Esa es su función y ese su lugar.

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