20 de marzo de 2026 - 11:16

"Tener trabajo no alcanza": el lapidario informe de la Fundación Mediterránea

Un trabajo de la Fundación Mediterránea expresó que pluriempleo es una estrategia cada vez más extendida. Mendoza con alta presión sobre el mercado laboral.

En Argentina, el mercado laboral suele medirse a partir de la tasa de desempleo. Sin embargo, este indicador resulta insuficiente para captar la dimensión real de sus problemas, según un informe publicado por el Ieral de la Fundación Mediterránea. La cuestión no pasa solo por cuántas personas no tienen trabajo, sino también por cuántas sí poseen uno, pero deben conseguir otro para llegar a fin de mes.

El análisis firmado por los economistas Laura Caullo y Federico Belich explicó que este no es un fenómeno reciente ya que la situación responde a un proceso de deterioro sostenido del mercado de trabajo. Los datos del cuarto trimestre de 2025 vuelven a ponerlo en evidencia. Si bien la tasa de desocupación se ubicó en 7,5% —apenas por debajo del promedio de los últimos 20 años (8,3%)—, este dato convive con una realidad más compleja: el empleo disponible muchas veces no alcanza, ni en cantidad de horas ni en nivel de ingresos.

Sobre un total de 21 millones de personas ocupadas, más de 3,7 millones se encuentran en esta situación. Son trabajadores que, pese a tener empleo, buscan activamente otro o intentan ampliar su jornada laboral. En algunos casos, porque no logran completar una jornada plena; en otros, porque el salario resulta insuficiente. En este contexto, el pluriempleo deja de ser una excepción para convertirse en una estrategia cada vez más extendida para sostener ingresos.

De este modo, en palabras del análisis de la Mediterránea el problema laboral trasciende la falta de empleo y se instala también en la calidad de los puestos existentes. Al incorporar esta dimensión, la lectura del mercado de trabajo cambia de forma significativa. Si se suman los desocupados y los ocupados que buscan trabajar más o mejorar su situación, la presión sobre el mercado laboral asciende al 24% de la población económicamente activa, lo que equivale a más de 5 millones de personas.

Esta cifra relativiza el peso de la tasa de desempleo como único indicador, ya que evidencia que el ajuste no solo se produce por la cantidad de empleo disponible, sino también por su calidad. Mendoza se encuentra entre las provincias que presenta niveles más elevados de presión laboral (27,5%), después de Córdoba (35,4%), Tucumán (34,2%) y Santa Cruz (27,7%).

Datos que preocupan

Los datos del cuarto trimestre de 2025 reflejan con claridad esta dinámica. La población económicamente activa alcanzó los 22,5 millones de personas, el 48,6% del total, con una tasa de desocupación del 7,5%. No obstante, estos indicadores coexisten con problemas persistentes de informalidad y precariedad. Entre los ocupados, el 82,1% no busca otro empleo, aunque dentro de ese grupo la informalidad alcanza el 39%, es decir, unos 6,7 millones de trabajadores.

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En conjunto, los datos muestran que la restricción ya no pasa exclusivamente por la generación de empleo, sino por su capacidad de ofrecer ingresos suficientes y condiciones más estables. Los ocupados que demandan otro empleo representan el 17,8% del total. Dentro de este segmento, el 47,3% corresponde a subocupados —personas que trabajan menos horas de las que desean—, mientras que el 52,7% restante está compuesto por ocupados plenos que, aun con jornada completa, buscan un segundo empleo.

A este escenario se suma un deterioro en la composición del empleo formal. En los últimos dos años, la cantidad de trabajadores monotributistas creció un 7,3%, mientras que los asalariados privados registrados disminuyeron un 2,1%, lo que refuerza la tendencia hacia formas de inserción laboral más inestables y de menor calidad.

A nivel sectorial, las mayores tasas de búsqueda de empleo adicional se observan en actividades como el servicio doméstico (30,7%), hoteles y restaurantes (25,5%) y la construcción (23%). En el extremo opuesto, los sectores con menores tasas son minería e hidrocarburos, con 6,4%, actividades financieras, con 8,3%, y servicios inmobiliarios, con 9,7%.

El fenómeno también tiene una dimensión demográfica. La necesidad de complementar ingresos es más frecuente entre los jóvenes, especialmente en las primeras etapas de inserción laboral, 23% entre menores de 19 años, y entre las mujeres 16,6%. “Esto plantea un desafío claro para la agenda económica”, expresó el trabajo del Ieral. Agregó que la mejora del mercado laboral no puede evaluarse únicamente a partir de la tasa de desempleo sino que es necesario avanzar en la generación de empleo formal, productivo y mejor remunerado.

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