Qué pasará con el precio de la carne y cómo podría jugar Mendoza
La carne viene en alza, pero no se prevén más subas fuertes. La clave del crédito blando para inversiones millonarias y de largo plazo en medio de dificultades con el stock.
El producto “carne y derivados” fue uno de los que más aumentó en Cuyo, según la última publicación del Índice de Precios al Consumidor (Indec) de diciembre. Dentro del rubro alimentos, que creció 3% de un mes a otro, las carnes tuvieron una variación de 8,4%. En la actualidad, un kilo de carne de primera está por encima de los $12/15.000 y el actual contexto de mejora de las exportaciones abre dudas sobre el precio aunque también presenta desafíos para la potencialidad de la provincia en este tema.
Andrés Vavrik es productor ganadero y delegado del Sur del Ministerio de Producción de Mendoza. Con vasta experiencia en el rubro, opinó que es difícil que el precio de la carne tienda a la baja en líneas generales aunque tampoco se esperarían grandes alzas. Este sector ha incrementado sus exportaciones en un contexto en el que se visualiza un problema de stock, agravado por la inexistencia de financiamiento.
El economista de la consultora Evaluecon, José Vargas, expresó que la carne ha tenido record de exportaciones en 2024 y en 2025 con China como principal destino. “Por otro lado, creció bastante Estados Unidos y hay expectativas por el acuerdo con este país y con el del Mercosur-Unión Europea”, expresó el profesional. Agregó que los precios internacionales se tonificaron y que se han abierto nuevos mercados que empujan el nivel de precios dentro del país.
El mercado interno viene de un consumo deprimido con un leve repunte en los últimos meses. De este modo, más allá de la presión sobre precios que podría implicar un incremento en las exportaciones, hay que ver qué pasa con la demanda como para convalidar nuevas subas. Es decir que si las ventas no mejoran, difícil podrá subir mucho el precio. Marcelo Benedetti, uno de los dueños de Granja Benedetti, expresó que el precio de la carne no va a subir en líneas generales, aunque tampoco bajará como ha sucedido en otras oportunidades. Vavrik coincidió con esa idea.
Asado
En líneas generales, los cortes que más se exportan en la actualidad son lomos veteado y liso, filet, cuadril y algunos específicos con gran demanda como puede ser la picaña con destino a Brasil. Son cortes que se pagan mucho más que en el mercado interno, lo que beneficia a la cadena productiva. En el mercado interno, podrían hacerse más fuertes aún carnes como el vacío, el matambre, el roast beef y las costillas.
La situación de Mendoza
El ganadero es un sector que requiere de altas inversiones en líneas generales; incluso para quienes ya están en el negocio. Por este motivo, los referentes del rubro destacaron que si bien el crecimiento de las exportaciones y los acuerdos comerciales a la vista beneficiarán al rubro, existen trabas en el mediano y largo plazo que no son sencillas de sortear. Por ejemplo, en la actualidad Mendoza no tiene ningún frigorífico apto para exportación ya que para ello se requieren inversiones superiores a los 10/15 millones de dólares.
Andrés Vavrik –referente ganadero de General Alvear- explicó que Mendoza tiene mucho para crecer en carnes, pero que en una primera instancia es clave enfocarse en los pasos previos. Es decir, poder tonificar la cadena desde la producción hasta la faena y los feedlot locales ya que la provincia solo produce el 12% de lo que consume. “Antes de hablar de exportación, hay negocios previos que hacer para agregar valor que es donde está el enorme potencial de generación de empleo”, comentó Vavrik.
Benedetti coincidió con el potencial que posee Mendoza en cuanto a zona árida al tiempo que expresó que algunos cultivos podrían reconvertirse a la gandería. “La tarea pendiente es el uso y aprovechamiento del agua y las fuertes inversiones que se requieren”, observó el empresario.
Tanto el problema actual como la solución futura pasan por el acceso a créditos blandos con tasas accesibles y de largo plazo debido a que son muchos años de espera para poder ver los resultados. En la actualidad se anticipan dificultades en torno al stock ganadero y falencias estructurales que, pese a las expectativas exportadoras, frenan el crecimiento ganadero de Argentina. Con su propia escala y con sus problemáticas de zona árida, en Mendoza sucede lo mismo.
Cuellos de botella
Una de las dificultades actuales es que se sacrifican hembras que podrían servir de madres para incrementar luego la cantidad de cabezas. En este marco, los ganaderos buscan “aguantar” un poco más a los animales con el fin de ganar algunos kilos (entre 50 y 60) antes de ingresarlos al feedlot. No obstante, al mercado argentino –acostumbrado a terneros o vaquillonas más chicas- no siempre convalida este formato.
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“Cuando decidís retener un vientre para que se convierta en madre, pasan cuatro años hasta que vendés el primer ternero y eso, sin crédito, es imposible”, graficó Vavrik. La situación se da tanto en la zona núcleo como en la árida que se practica en Mendoza. Desde el punto de vista de Benedetti, sin acompañamiento y financiamiento será muy difícil que el sector crezca. La característica del largo plazo que posee y las grandes apuestas que deben hacerse no son posibles sin apoyo financiero bajo y de largo aliento.
Así y todo, aunque el financiamiento existiera hoy, lo cierto es que se prevé escasez en el mercado dado los amplios márgenes de tiempo que se requieren para ver los resultados. Lo mismo sucede con relación a la exportación ya que pese a los nuevos mercados que podrían abrirse en los próximos años, no es sencillo transformar un frigorífico para exportación. En este segmento, hay que cumplir con las normas de Senasa y con las del destino por lo que no siempre es lo mismo un frigorífico que exporta a Mercosur, China o Europa.
La traba no solo está en los millonarios montos que se manejan para esto sino en que se trata de obras que llevan entre dos y tres años en relación del punto de partida. Otro cuello de botella que se anticipa si se piensa en mercado externo es la capacidad de producción existente. “Argentina tiene una capacidad instalada de exportación, plantas exportadoras que pueden faenar una cantidad determinada y eso implica un techo”, explicó Marcelo Benedetti.
Es decir que aunque hubiera más animales para faenar y exportar, los frigoríficos que hay en la actualidad no tienen mayor margen de procesamiento. Si bien el avance en las bajas de aranceles para exportar serán beneficiosos, el techo está muy bajo. “La industria no puede absorber esos animales y no hay créditos s para inversiones que son de entre 15 y 20 millones de dólares”, señaló sumó Benedetti. Agregó que para lograr una real matriz exportadora varios consumeros deberían poder reacondicionarse y proyectarse a diez años mínimo, lo que no es sencillo en la Argentina.