24 de enero de 2026 - 01:05

Martín Clement: "La exportación está en el ADN mendocino y se apoya en talento y la calidad de los productos"

El presidente del CEM Martín Clement analiza por qué Mendoza lleva más de una década sin crecer en exportaciones, el rol del Mercosur y los costos logísticos.

Las exportaciones de Mendoza llevan más de una década sin mostrar un crecimiento sostenido y el debate sobre las causas vuelve a instalarse en un contexto de mayor estabilidad macroeconómica y apertura comercial.

En este escenario, Martín Clement, especialista en comercio exterior y presidente del Consejo Empresario Mendocino (CEM), analiza los factores que explican el estancamiento exportador, desde el peso del desorden macroeconómico y las limitaciones del Mercosur hasta los costos logísticos que enfrenta la provincia para salir al mundo.

Embed - “Exportar exige un cambio de mentalidad y reglas de juego estables” Martín Clement

En diálogo con Valor Agregado, el ciclo de entrevistas de Diario Los Andes, también aborda las oportunidades que se abren para las pymes, la relación con Chile, el rol estratégico de los puertos del Pacífico y el impacto que puede tener la minería en una nueva etapa de crecimiento para Mendoza.

—Sos especialista en comercio exterior. ¿Por qué creés que las exportaciones de Mendoza están estancadas desde hace al menos una década?

—Mendoza no escapa a la realidad nacional. Es una provincia cuya economía depende en gran medida del agro y, como suele pasar en Argentina, cuando al país le va mejor, a la provincia le va mejor. Las exportaciones siguen esa misma lógica. Después de más de 20 años de desorden macroeconómico, el país no generó las condiciones necesarias para un desarrollo sostenido de la economía y, por lo tanto, de las ventas al exterior. En ese contexto se explica el estancamiento exportador de Mendoza. De ahora en adelante habrá que encarar reformas que faciliten la operatoria exportadora y, sobre todo, avanzar en acuerdos de libre comercio o de complementación económica si realmente queremos crecer en exportaciones.

—Más allá de la macroeconomía, ¿hay también un problema de cultura exportadora? ¿El mendocino tiende a mirar más el mercado interno?

—Argentina tiene un mercado interno importante si se la compara con otros países de la región, salvo Brasil. En productos como el vino, las hortalizas o el ajo, el mercado local es relevante y muchas veces alcanza para los actores del sector. Eso hace que, en algunos casos, no exista la urgencia de salir al exterior. Sin embargo, son productos con demanda internacional y exportar siempre estuvo en el ADN mendocino. La calidad de los productos es muy buena, las condiciones naturales también y hay un talento local muy fuerte, heredado incluso de la inmigración de hace más de un siglo, que consolidó una cultura productiva y exportadora.

—Durante años las exportaciones mendocinas estuvieron lideradas por grandes empresas. ¿Hoy las pymes están en condiciones reales de exportar?

—Sí, absolutamente. Exportar es un desafío importante porque exige otra dinámica, otra gimnasia: invertir en comercialización, salir al mundo, competir. Pero los mendocinos y las pymes estamos en condiciones de hacerlo porque ya lo hicimos en el pasado. Además, hoy hay un escenario macroeconómico más estable, con un tipo de cambio más previsible y reglas de juego más claras, lo que permite planificar. Esto requiere un “click” mental del productor y del empresario, entender qué demanda hoy el mundo, que cambió mucho en los últimos 10 o 15 años, y preparar a las estructuras directivas y gerenciales para competir globalmente, incluso aceptando la competencia externa.

—Hablás seguido de acuerdos de libre comercio. ¿El Mercosur ya cumplió su ciclo?

—El Mercosur fue muy útil en su primera etapa. Lleva más de 30 años y permitió demostrar que el libre comercio regional era positivo. Pero hoy Argentina necesita mayor flexibilidad para generar acuerdos por fuera del bloque. Salir del Mercosur no sería simple ni gratuito, especialmente por la relación con Brasil, por eso creo que hay que buscar mecanismos que permitan firmar acuerdos sin romper el bloque. El Mercosur hoy restringe bastante la posibilidad de mejorar el acceso a mercados, y eso es un problema.

—Siempre mencionás el “modelo chileno”. ¿Qué significa concretamente un modelo exportador a la chilena?

—Es creer de verdad que la apertura económica genera desarrollo y riqueza. Implica abrirse a las importaciones, aceptar que hay industrias en las que no sos competitivo y que van a desaparecer, pero eso libera recursos —capital, talento, mano de obra— para enfocarse en lo que sí sos competitivo. Chile tomó esa decisión hace más de 40 años y los resultados están a la vista: hoy es líder mundial en cerezas, salmón y minería, sectores que prácticamente no existían entonces. Todo eso se logró con una fuerte red de acuerdos de libre comercio que le permiten acceder a mercados con arancel cero y, al mismo tiempo, importar tecnología de punta.

Martín Clément

—¿Cuántos acuerdos de libre comercio tiene hoy Argentina?

—Plenos, muy pocos. Más allá del Mercosur, hay acuerdos de reducción arancelaria en el marco de la ALADI con países como México, Colombia o Ecuador, donde muchos productos ya ingresan con arancel cero. También hay acuerdos parciales con India e Israel. En total, se pueden contar con los dedos de las manos.

—La logística es otro cuello de botella. ¿Cuánto le cuesta al exportador mendocino el Paso Cristo Redentor?

—El Paso es un problema enorme, un “elefante”, y hay que abordarlo por partes. El principal costo oculto es la falta de previsibilidad: muchos días cerrado por cuestiones climáticas, lo que inmoviliza camiones que deberían estar en movimiento. A eso se suma la burocracia: controles aduaneros, migratorios y sanitarios de ambos lados, con el SAG chileno como uno de los organismos más restrictivos. Todo eso reduce la rotación de los camiones y encarece el flete.

—¿Puede mejorar la integración con Chile con el nuevo escenario político?

—Ojalá. Hay una expectativa fuerte en el sector. Se necesitan obras, inversión y coordinación entre ambos países. Que haya afinidad política ayuda. En Europa prácticamente no hay fronteras; uno se pregunta por qué acá no podemos avanzar hacia algo similar. Esta etapa abre una oportunidad.

—¿Y la salida por el Atlántico?

—El puerto de Buenos Aires es grande, pero muy burocrático y con accesos complejos. Es un puerto “sucio”, caro: solo en costos de terminal es el doble que un puerto chileno como Valparaíso o San Antonio. Para Mendoza hoy es una opción secundaria; la principal salida sigue siendo el Pacífico.

—¿Cómo está la capacidad de los puertos chilenos?

—Valparaíso está más saturado y tiene menos margen de crecimiento. San Antonio, en cambio, tiene un plan de inversiones muy ambicioso y será la gran apuesta para el futuro, especialmente frente a la competencia del nuevo puerto peruano de Chancay.

—Mendoza avanza hacia la minería. ¿Qué impacto puede tener en las exportaciones?

—La minería moviliza enormemente la economía si se hace bien y de manera responsable. Desarrolla proveedores, genera empleo y dinamiza regiones enteras. Proyectos como PSJ Cobre Mendocino podrían exportar alrededor de 600 millones de dólares anuales en su pico, casi lo mismo que toda la vitivinicultura argentina. Y es un proyecto mediano. Es una oportunidad enorme para la provincia y el país.

—En lo personal, ¿qué peso tiene llevar el apellido familiar en la empresa que fundó tu padre?

—Muchísimo. Nuestro rubro es de servicios profesionales. El cliente busca hablar con quien sabe y tiene experiencia. Eso se construye con años de trabajo, una cultura organizacional enfocada en el servicio y en dar soluciones dentro de la norma. Es un valor muy fuerte.

—¿Qué desafíos te planteás para 2026?

—Seguir simplificando procesos internos e incorporar inteligencia artificial. Estamos trabajando en aplicar IA a la clasificación arancelaria, que es crítica y compleja: hay más de 40.000 posiciones y una mala clasificación puede generar problemas serios. La tecnología nos permite ganar precisión y tiempo, y eso mejora mucho el servicio.

—¿Está creciendo la importación en Mendoza?

—Hay interés, pero menos del que esperaba. Todavía hay cierto temor a importar. Las consultas están muy ligadas a tecnología y maquinaria, especialmente en sectores que vienen creciendo como energía, petróleo y solar. Creo que va a ser un proceso gradual.

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