Luján de Cuyo atraviesa un proceso de transformación que lo posiciona hoy como uno de los epicentros del desarrollo inmobiliario en Mendoza. El dinamismo de este departamento no es casualidad; responde a una planificación que combina la inversión en infraestructura vial —con obras clave en ejes como calle Paso y el Acceso Sur— con una migración consolidada de quienes buscan mayor calidad de vida.
En este escenario de expansión, calle Terrada se ha convertido en una arteria estratégica donde la arquitectura contemporánea comienza a marcar el ritmo del paisaje urbano.
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Con una superficie total de 6.000 m², el proyecto despliega una infraestructura de casi 3.000 m² cubiertos.
Vivir, trabajar y consumir: el nuevo concepto de usos mixtos que llega a Luján
El dinamismo inmobiliario en Luján de Cuyo suma un nuevo protagonista que busca equilibrar la actividad comercial con la intimidad habitacional. Ubicado estratégicamente sobre calle Terrada, el Complejo Terrada se presenta como una respuesta arquitectónica a la creciente demanda de espacios que permitan trabajar, consumir y vivir en un mismo entorno, sin resignar la tranquilidad característica de la zona.
Con una superficie total de 6.000 m², el proyecto despliega una infraestructura de casi 3.000 m² cubiertos, donde la premisa fundamental ha sido el respeto por la escala humana y la integración con el paisaje mendocino.
Una propuesta de arquitectura sobria y funcional
El lenguaje visual del complejo, a cargo del equipo integrado por los arquitectos del Estudio Micieli junto a los colaboradores Pablo Quispe, Brenda Karalevich y Pedro Costana, se aleja de los excesos ornamentales para abrazar el minimalismo. A través del uso de volúmenes puros y una paleta de materiales nobles, como revoques minerales texturados y carpinterías de aluminio negro, el conjunto logra una imagen atemporal y sólida. El diseño también incorpora pérgolas metálicas y grandes superficies vidriadas que no solo aportan modernidad, sino que garantizan una fluida relación entre los interiores y el entorno exterior, complementado por un paisajismo xerófilo que atiende a la sostenibilidad hídrica de la región.
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Proyectos: dinamismo comercial y oficinas de autor
Hacia el frente del lote, el complejo presenta su cara más activa con un edificio corporativo de dos niveles. La planta baja alberga diez locales comerciales que varían entre los 48 y 65 metros cuadrados, protegidos por galerías semicubiertas que invitan al recorrido peatonal y generan una protección climática necesaria para el clima local. En la esquina, una expansión gastronómica con pérgolas metálicas busca consolidarse como un punto de encuentro vecinal.
Por su parte, la planta alta está destinada exclusivamente a diez oficinas privadas con acceso independiente, ofreciendo un entorno profesional jerarquizado que cuenta con su propio núcleo de servicios y una dotación de 33 estacionamientos específicos para este sector.
Intimidad y confort en el sector residencial
En la parte posterior del predio, resguardado del movimiento de la calle principal, se desarrolla el área de viviendas. Se trata de un conjunto de baja densidad compuesto por 22 departamentos de dos dormitorios, distribuidos en bloques de poca altura para evitar la masificación y los grandes pasillos comunes.
Las unidades de planta baja se distinguen por contar con patios propios, mientras que las de planta alta ofrecen terrazas privadas; en ambos casos, cada vivienda dispone de su propia parrilla individual, un elemento esencial en la cultura habitacional de Mendoza.
La circulación se organiza mediante núcleos reducidos que agrupan solo cuatro departamentos, reforzando esa atmósfera doméstica y segura que se completa con un sistema de acceso controlado y un total de 78 cocheras destinadas a residentes e invitados.