Las extensas filas en las estaciones de servicio se atribuyen al complejo escenario económico y a las deliberaciones en torno al déficit cero, marcadas por la reducción de partidas presupuestarias.
Las extensas filas en las estaciones de servicio se atribuyen al complejo escenario económico y a las deliberaciones en torno al déficit cero, marcadas por la reducción de partidas presupuestarias.
Uno de los puntos centrales de debate es la posible actualización del impuesto a los combustibles, que ha permanecido congelado desde mediados de 2021. La última prórroga, fue en noviembre del año pasado, con el anterior gobierno y está programada para expirar el próximo 1° de febrero, lo que podría resultar en un nuevo aumento en los combustibles si no se extiende el congelamiento.
Este impuesto, conocido como impuesto a los combustibles, abarca dos tributos de suma fija: el impuesto a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono, los cuales se ajustan trimestralmente desde 2018 en función de la inflación, directamente impactando en el precio final de la nafta.
No obstante, durante los últimos dos años y medio, el monto recaudado por este tributo ha permanecido inalterado debido a constantes postergaciones en la actualización trimestral en medio de incrementos sostenidos en los índices de inflación. La última prórroga, dispuesta en noviembre pasado, extendió los efectos de los incrementos en los montos de impuestos hasta el 1° de febrero de 2024.
Actualmente, la suma fija de ambos tributos mencionados asciende a unos $20 por litro, representando menos del 3% del costo total del combustible, a pesar de haber constituido históricamente más del 10% del precio de venta al público.
Si el gobierno nacional no prorroga el congelamiento de precios de estos gravámenes es probable que el precio de los combustibles suba un 11% aproximadamente.
Precios estimados en YPF Mendoza:
Precios estimados en SHELL Mendoza:
Precios estimados en AXION: