Salida
La implantación de la vivienda; busca ser una traducción física del entorno cuyano.
Luis Abba
Al recibirse e ingresar al mercado laboral independiente y en el estudio Arquitectónica, la cruda realidad económica del sector constructivo se hizo presente. El capital acumulado solo alcanzaba para materializar 20 metros cuadrados bajo los métodos tradicionales de construcción.
Fue en ese instante donde la estrategia financiera se unió a la destreza técnica: al asumir la mano de obra propia y ahorrar el 40% del costo total que esta representa, la superficie posible se expandió a 33,3 metros cuadrados. Tras un riguroso proceso de síntesis geométrica en el tablero de diseño, se llegó a una conclusión matemática radical: la vivienda sería un rectángulo perfecto de 6,60 por 5,10 metros.
El 10 de septiembre de 2022, a las 12:29 horas, el profesional clavó la primera pala en el terreno, inaugurando un ciclo constructivo de tres años que concluyó formalmente el 10 de agosto de 2025, dejando que la obra se declare terminada o, apelando a la vieja máxima de Leonardo Da Vinci, simplemente "abandonada" en su último 1% de detalles.
Mesa 2
Esta vivienda se plantea como una declaración de principios sobre lo que significa habitar en el siglo XXI.
Luis Abba
Una profunda revolución en el ADN arquitectónico
Antes de mover la primera estructura, el diseño demandó un largo periodo de maduración intelectual enfocado en cómo los grandes maestros de la disciplina lograban que sus ideas trascendieran la pura materia. Partiendo de la base de que la arquitectura es un escenario para el desarrollo de la vida y que su valor material intrínseco se reduce a cero si se la descontextualiza del ser humano, el proyecto se propuso alterar la esencia misma de las tipologías tradicionales.
En lugar de diseñar una "casa" bajo los moldes conceptuales preestablecidos que imponen los códigos municipales y la costumbre, se deconstruyó el espacio a partir de tres bases fundamentales: el usuario, el contexto y la tipología.
Para superar la limitación de los 33 metros cuadrados, donde debían coexistir de manera armónica el programa residencial, el estudio profesional para recibir clientes y una potencial veta comercial como sala de degustación o espacio de yoga, el arquitecto eliminó el concepto de mueble independiente.
Espacio completo A
El tratamiento del sol destaca como el eje articulador de la experiencia cotidiana.
Luis Abba
Todos los servicios húmedos y de almacenaje (baño, kitchenette, vestidor, lavandería, despensa y placard) se confinaron de forma estratégica en el perímetro de los muros. Esta decisión liberó un núcleo central de 20 metros cuadrados de planta completamente libre.
La verdadera innovación radica en que la arquitectura se configura físicamente según la actividad del momento a través de un mobiliario integrado a los planos constructivos. En el plano del suelo se embutieron mesas, sillas, escritorios, el espacio de descanso para su mascota e incluso compuertas destinadas a generar ventilación natural por efecto chimenea. Al mirar las paredes, emergen la cama, los sillones y las mesas de luz.
En el techo, un mecanismo móvil desplaza el cielorraso para abrir la vivienda directamente al cielo mendocino, transformando la plataforma interior en una escalera, una barra mirador o una reposera aérea para tomar sol. Las barandas exteriores resuelven el sector del ténder y el bajocubierta de la escalera alberga una cava técnica. Esta "tipología transformable" permite que un único ambiente físico rinda de manera equivalente por cinco espacios convencionales, optimizando la inversión económica y espacial.
El paisaje de Mendoza traducido en líneas y planos
La implantación de la vivienda no se limita a respetar las orientaciones climáticas habituales o las normativas locales; busca ser una traducción física del entorno cuyano. El diseño toma los cuatro elementos identitarios de la provincia —la montaña, el viñedo, el sistema de riego y el sol— y los vincula directamente con las nociones espaciales del volumen, la línea, el punto y el plano, respectivamente.
El tratamiento del sol destaca como el eje articulador de la experiencia cotidiana. A través de dos planos horizontales, uno superior y otro inferior, la casa interactúa con la luz de forma dinámica. El plano inferior genera quiebres específicos hacia el este y el oeste, permitiendo que las actividades diarias se sincronicen de manera directa con los ciclos solares. No se trata de una mera búsqueda estética o un simbolismo místico, sino de asegurar que el usuario pueda desayunar contemplando el amanecer sobre las hileras de vides o finalizar su jornada observando cómo el sol se oculta tras la cordillera de los Andes, haciendo que el entorno natural penetre y configure la vivencia interior.
Construcción: El número doce como estructura invisible
Cuando la arquitectura se enfoca de manera exclusiva en la vida de quien la habita, la dimensión biográfica se vuelve un material de construcción fundamental. Para estructurar esta carga emocional y conmemorar el ciclo de sacrificios y renuncias que permitieron levantar el proyecto, se adoptó el número 12 como patrón geométrico y organizativo por su carácter cíclico ligado al tiempo, las horas y los meses del año. Este dígito rige la estructura de la vivienda de punta a punta: se manifiesta en las 12 columnas que la suspenden del suelo, en una capacidad máxima pensada para 12 personas, en una gran mesa comunitaria y en un sector de estar configurado por tres sillones diseñados para cuatro usuarios cada uno.
Comiendo
El trabajo constructivo de tres años que concluyó formalmente el 10 de agosto de 2025.
Luis Abba
Más allá de la grilla estructural, el número 12 actúa como conector de tres instalaciones artísticas integradas a la vivienda, dedicadas de forma exclusiva a las tres figuras paternas que marcaron la vida del arquitecto:
La primera de ellas es la cava de los 12 signos del zodiaco, un homenaje a su madre ubicado estratégicamente debajo de la escalera como un pasaje místico entre la planta baja y el área superior. Inspirada en la fascinación de su progenitora por el tarot y la astrología, la luz artificial, ingresa de forma tamizada a los doce compartimentos a través de gaviones de piedra blanca, un material que ella asociaba con la purificación de las energías del entorno.
El segundo elemento es el muro de la manifestación, erigido en honor a su padre, un abogado cuyo principal legado fue el servicio comunitario y la defensa ad honorem de miles de familias afectadas por crisis hipotecarias en la década de los noventa. Rompiendo la lógica del gavión tradicional, esta estructura de malla metálica no alberga rocas, sino los propósitos de vida de los visitantes.
El ritual invita a las personas a escribir una meta y el plan de acción para alcanzarla, enrollar el papel, subir los 12 peldaños de la escalera exterior y depositarlo en el muro contemplando la vivienda concluida como prueba tangible de que los objetivos se cumplen. Con el paso del tiempo, el sol y la lluvia borran la tinta, simbolizando que los deseos deben manifestarse en la acción y no quedar confinados al papel.
La tercera obra es la puerta-reloj, dedicada a su padre del corazón. Para entenderla, hay que remontarse al mayor desafío que enfrentó el arquitecto tras construir prácticamente solo su casa: el izamiento de las 12 columnas principales.
Estas piezas, hechas con caños tubing de descarte de la industria petrolera y con un peso de hasta 200 kilos cada una, fueron levantadas mediante una barra de acero de 32 milímetros y cuatro contrapesos de hormigón.
Hoy, esos mismos contrapesos permanecen enterrados en el ingreso de la casa, bajo tapas metálicas que vibran pesadamente al ser pisadas.
La manija de la puerta principal está hecha con aquella misma barra, soldada a la cabeza de uno de los tubing, mientras que la cerradura exhibe doce números: uno por cada columna levantada. Sus agujas marcan de forma fija las 12:30, el instante exacto en que comenzó la aventura constructiva sobre el viñedo.
Así, la barra y los contrapesos —herramientas que hicieron posible el momento más difícil de la obra— se transforman en un tributo a su padre del corazón, quien fue un pilar esencial cuando, tras quedarse sin sus padres, decidió ocupar ese lugar en su vida.
El registro de una epopeya constructiva en solitario
La obra materializada no agota el proyecto, ya que se complementa de forma directa con un pilar de carácter documental y audiovisual diseñado para multiplicar el impacto de la experiencia. Al ser construida en absoluta soledad durante los momentos libres que dejaba la práctica profesional, el proceso completo fue registrado meticulosamente mediante un teléfono celular y una cámara de seguridad fija instalada en el predio.
Para las instancias constructivas de mayor complejidad técnica, un equipo de amigos formados en la disciplina cinematográfica (Nicolás Di Cataldo, Andrés Flores y Agostina Perales) visitó el viñedo de forma periódica, sumando tomas aéreas con drones y un registro fotográfico final de alta calidad a cargo del realizador Luis Abba.
Sala degustacion
Lautaro Esain filmó todo el proceso productivo en su canal de Youtube.
Luis Abba
Todo este derrotero humano y técnico, que condensa los tres años de esfuerzo que van desde la primera palada en la tierra hasta el último detalle de herrería, se encuentra disponible en formato de documental abierto a través del canal de YouTube de Lautaro Esain. Se trata de un testimonio valioso para estudiantes y profesionales de la construcción que demuestra que la arquitectura, antes que una mera acumulación de metros cuadrados o materiales costosos, sigue siendo el arte de materializar un pensamiento para resolver las complejidades de la vida humana.
Para conocer en detalle el proceso constructivo paso a paso y la transformación del espacio en tiempo real, se puede acceder al documental completo del arquitecto a través del siguiente enlace audiovisual: Dejó su trabajo de arquitecto para construir la casa de sus sueños | 3 años de principio a fin.