26 de octubre de 2026 - 11:31

¿La carne argentina es más barata? Qué revela la comparación con ocho países

Un informe del Ieral, de la Fundación Mediterránea, comparó los precios de la carne bovina y el pollo en nueve mercados.

Argentina tiene precios de carne vacuna inferiores a los de seis de los ocho países analizados en un relevamiento internacional del Ieral, de Fundación Mediterránea. Sin embargo, las diferencias varían según el mercado y el corte: mientras Estados Unidos registra valores 82% más altos que los locales, Brasil y Paraguay se ubican por debajo.

El informe, elaborado por Juan Manuel Garzón, relevó en octubre de 2026 los precios publicados en supermercados y comercios especializados de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. La comparación incluyó tanto carne bovina como pollo fresco y tomó valores en dólares por kilogramo, con los impuestos incluidos.

Según el estudio, el precio promedio de la canasta de carne vacuna argentina fue de US$ 13,13 por kilo. En Paraguay alcanzó US$ 10,70 y en Brasil, US$ 12,93. En el otro extremo, Estados Unidos presentó un promedio de US$ 24,87, seguido por Canadá, con US$ 23,81, y Australia, con US$ 22,01.

Cuál es el precio de la carne bovina en Argentina y otros ocho países, según un relevamiento del Ieral, de la Fundación Mediterránea. 

Cuál es el precio de la carne bovina en Argentina y otros ocho países, según un relevamiento del Ieral, de la Fundación Mediterránea.

Cuánto cuesta la carne vacuna en otros países

Para comparar productos equivalentes, el Ieral (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana) también utilizó un índice que considera únicamente los cortes disponibles tanto en Argentina como en cada mercado. Con esa metodología, los precios de la carne bovina fueron 19% más bajos en Paraguay y 10% inferiores en Brasil respecto de los argentinos.

En los países restantes, los valores superaron a los locales. Uruguay registró una diferencia cercana al 10%, mientras que Chile se ubicó 17% por encima. Las brechas se ampliaron en Australia y Nueva Zelanda, con precios aproximadamente 48% y 50% más altos, respectivamente. En Canadá, la diferencia llegó al 59%, y en Estados Unidos, al 82%.

El relevamiento advierte que la posición argentina cambia según el corte. En Estados Unidos, el kilo de lomo alcanzó los US$ 59,10, frente a US$ 22,80 en Argentina, una diferencia de 159%. Los bifes ancho y angosto también mostraron brechas importantes: sus precios estadounidenses fueron 103% y 120% superiores a los locales.

Australia presentó valores cercanos al doble de los argentinos para esos tres cortes, mientras que Canadá también registró diferencias pronunciadas, especialmente en el bife ancho.

La carne picada mostró otro comportamiento. La variedad especial costó US$ 12,74 por kilo en Argentina, frente a US$ 17,71 en Estados Unidos. En cambio, la picada común fue más barata en el mercado local que en todos los demás países analizados. En Estados Unidos alcanzó US$ 14,75 por kilo, más del doble del valor argentino, de US$ 6,04.

Estas diferencias muestran que los promedios generales no describen por completo el costo de cada producto. La comparación depende de las categorías incluidas y de las características de los cortes que se comercializan en cada mercado.

El pollo argentino cuesta menos que en varios mercados

La carne aviar presenta un panorama diferente. El precio promedio de la canasta de pollo relevada en Argentina fue de US$ 5,07 por kilo. Brasil registró el valor más bajo, con US$ 4,01, seguido por Paraguay, con US$ 4,67.

En la comparación de cortes equivalentes, Brasil tuvo precios 29% inferiores a los argentinos y Paraguay, 17% más bajos. Estados Unidos presentó valores cercanos a los locales, con una diferencia de apenas 2,6% por debajo.

En los demás mercados, los precios fueron superiores. Chile registró una brecha del 11%; Australia, del 38%; y Nueva Zelanda, del 50%. Las diferencias más amplias correspondieron a Canadá y Uruguay, donde los valores de los cortes comunes prácticamente duplicaron los argentinos.

Al observar productos específicos, el estudio encontró que el pollo entero cuesta casi lo mismo en Argentina, Brasil y Paraguay: alrededor de US$ 2,90 por kilo. Sin embargo, la pechuga deshuesada presenta diferencias mayores. En Argentina promedió US$ 8,26 por kilo, frente a US$ 5,01 en Brasil y US$ 6,38 en Paraguay.

Esto significa que la pechuga deshuesada cuesta 39% menos en Brasil y 23% menos en Paraguay que en Argentina. En Canadá, en cambio, el mismo producto llegó a US$ 16,05 por kilo, casi el doble del valor local.

Por qué cambia el precio de la carne entre países

El informe plantea que las diferencias no dependen de un solo factor. En el precio final intervienen los costos de producción, faena, procesamiento, distribución y venta, además de los márgenes comerciales y los impuestos. También inciden la productividad, la escala, los salarios, la energía y los costos de los alimentos utilizados en la producción.

Otro elemento es el ingreso por habitante. El relevamiento encontró una relación estrecha entre ese indicador y el precio de la carne bovina: los países de mayores ingresos tienden a presentar valores más altos. La correlación entre ambas variables fue de 0,98 en la muestra analizada.

En el pollo, la relación fue menos marcada, con una correlación de 0,54. Uruguay constituye uno de los casos más llamativos: tiene precios de carne aviar muy superiores a los argentinos, pese a que su ingreso por habitante es menor al de las economías más ricas incluidas en el estudio.

Los impuestos también ayudan a explicar algunas diferencias. Argentina aplica una alícuota de IVA del 10,5% a las carnes consideradas en el relevamiento. Paraguay grava esos productos al 5%, Uruguay al 10% y Chile aplica una tasa general del 19%. En Australia, las carnes frescas están exentas del impuesto al consumo, al igual que las carnes frescas y el pollo en Canadá.

Al descontar los impuestos al consumo identificados, la brecha de precios de la carne bovina entre Argentina y Chile se redujo de 17% a alrededor de 9%. En cambio, la diferencia con Canadá aumentó de 59% a 76%, dado que las carnes frescas no pagan GST en ese país. El ejercicio no permite determinar cuánto bajarían los precios ante una reducción impositiva, ya que eso depende de cómo se traslade el cambio al consumidor.

Ser exportador no garantiza precios más bajos

La condición comercial de cada país también influye. Un mercado exportador puede vincular sus precios internos con los valores internacionales, descontados los costos de colocar el producto en el exterior. En un país importador, en cambio, el precio puede incorporar gastos de transporte, ingreso y distribución.

Sin embargo, ser productor y exportador de carne no garantiza precios minoristas bajos. Australia y Nueva Zelanda, con una marcada orientación exportadora de carne bovina, tienen valores de góndola aproximadamente 48% y 50% superiores a los argentinos. Brasil y Paraguay, también exportadores, registran precios más bajos.

Las políticas comerciales pueden modificar esas referencias. Los derechos de exportación reducen el ingreso neto que se obtiene por las ventas externas y pueden disminuir el precio de referencia para el mercado interno. Las restricciones cuantitativas también pueden operar en ese sentido si limitan efectivamente las exportaciones. En los mercados importadores, por el contrario, los aranceles y los cupos pueden encarecer o restringir el ingreso de productos.

Canadá ofrece un ejemplo en el mercado aviar: su sistema combina cuotas de producción, mecanismos de fijación de precios e importaciones administradas mediante contingentes arancelarios. Fuera de esos cupos, algunos aranceles aplicados al pollo alcanzan niveles superiores al 200%.

El Ieral aclara que su relevamiento describe los precios publicados en supermercados y comercios, pero no mide por sí solo la capacidad de compra de los hogares. Para evaluar el acceso a la carne también es necesario considerar los ingresos de los consumidores y cuánto representan esos productos dentro de sus gastos.

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