En un momento que desde el sector califican como “bisagra”, la minería mendocina comienza a transitar una nueva etapa marcada por la expectativa, la construcción de confianza y el desafío de acortar décadas de rezago frente a otras provincias. En el marco del programa Camem Conecta, empresario del sector se reunieron para discutir sobre los desafíos de la minería.
Así lo planteó el presidente de la Cámara Mendocina de Empresas Mineras, Guillermo Pensado, quien sostuvo que la actividad se encamina hacia un proceso de integración productiva, social y ambiental.
“Es un día clave para la Cámara porque marca el inicio de una etapa de integración entre sus socios, pensando una minería para Mendoza con todos juntos”, afirmó Pensado, quien destacó que este proceso llega “después de 30 años” de discusiones y avances parciales en la provincia.
Según el dirigente, Mendoza se encuentra aún en una fase inicial en comparación con distritos como San Juan, pero comienza a reconocer su potencial. “Mendoza se tomó su tiempo para desarrollar la minería metalífera, pero hoy entiende que tiene una ventana de oportunidad de crecimiento y desarrollo para integrar este sector dentro de su economía”, explicó.
Guillermo Pensado Camem
Una industria exigente y en construcción
Pensado describió un escenario heterogéneo entre las empresas que integran la Cámara. Por un lado, hay firmas con décadas de experiencia regional e internacional; por otro, actores que recién comienzan a insertarse en el sector. En ese contexto, subrayó el rol institucional para acompañar ese proceso.
“Es una industria muy exigente en lo tecnológico, en el conocimiento y en las buenas prácticas sociales y ambientales. Desde la Cámara tenemos que ayudar a los socios a entender eso”, indicó.
El objetivo, remarcó, no es únicamente producir minerales, sino generar un entramado económico más amplio. En ese sentido, sostuvo que la clave está en evitar modelos excluyentes: “Buscamos que la vinculación social y económica sea íntegra, para que todo Mendoza pueda aprovecharla y no quede concentrada en pocos actores”.
Guillermo Pensado Camem
Años de atraso y desafíos estructurales
En términos comparativos, el titular de la Cámara fue claro: “Si nos comparamos con una provincia vecina, estamos unos 20 años atrás”. Sin embargo, planteó que el desafío actual pasa por avanzar en paralelo en exploración y preparación.
Entre los principales obstáculos, mencionó la falta de proyectos de escala en etapa de construcción, lo que limita el desarrollo del ecosistema. “Todo lo que hablamos —infraestructura, financiamiento, conectividad— es anexo a algo central: tener proyectos mineros viables en construcción”, explicó.
En ese marco, destacó el avance del proyecto PSJ como una oportunidad concreta, aunque aclaró que la provincia aún necesita descubrir y desarrollar iniciativas de mayor escala que permitan posicionar a Argentina como productor global de cobre.
“Esos grandes proyectos todavía faltan descubrir, y para eso hace falta incentivar muchísimo la exploración”, sostuvo.
Malargüe y el desafío de atraer inversión
Consultado sobre la actividad exploratoria en Malargüe, Pensado relativizó las expectativas de corto plazo y pidió entender la lógica del sector. Si bien hoy hay pocas empresas en etapa de perforación, aseguró que el proceso está en marcha.
“Hace tres años, si le hablábamos a un inversor de Mendoza, se iba. Hoy eso empezó a cambiar, pero la construcción de confianza lleva tiempo”, afirmó.
El geólogo explicó que la exploración minera es una actividad de largo plazo y alto riesgo, donde los resultados no son inmediatos. “San Juan no descubrió cuatro proyectos en dos años, lo hizo en 30. Nosotros tenemos que ver cómo reducir esos tiempos, pero no a dos años, sino quizás a diez”, indicó.
En esa línea, valoró la implementación del Malargüe Distrito Minero como una herramienta para agilizar permisos y generar condiciones más atractivas para la inversión, aunque advirtió que el impacto será progresivo.