Después de un 2020 que se presentó, por decirlo de modo liviano, como un interesante desafío, muchos ya están esperando que el 2021 traiga, con sólo cambiar de calendario, un alivio a tantas preocupaciones. Aunque la pandemia agudizó la crisis económica, desde los gobiernos nacional y provincial se tomaron una serie de medidas, como el congelamiento de tarifas, el IFE y el ATP. Sin embargo, la mayoría llegará a su fin en diciembre.
El Ingreso Familiar de Emergencia tuvo tres rondas y benefició a casi 9 millones de personas, que recibieron $ 10 mil, en cada edición. Sin embargo, desde el gobierno nacional informaron que no habrá un IFE 4 porque ya se ha recuperado un número importante de actividades y el Estado no puede afrontar una erogación adicional de este tipo.
En cambio, las ayudas serán más acotadas: se reforzarán los programas alimentarios; se lanzó el plan Potenciar Jóvenes, por el que quienes tengan 18 y 29 años y presenten un proyecto productivo o cultural recibirán financiamiento para concretarlo y una beca de $ 8.500 por hasta un año; y se potenciará el Potenciar Trabajo, para que las personas que se quedaron sin ingresos reciban la mitad del salario mínimo mientras retornan al mundo laboral.
El Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) se lanzó en marzo y comprende una asignación compensatoria del salario; créditos a tasa cero para monotributistas y autónomos; préstamos a tasa subsidiada; y un sistema integral de prestaciones por desempleo. Pero en los últimos meses se ha ido acotando cada vez más –pasó de ser un subsidio a un crédito para la mayoría de los sectores- y su vigencia es hasta el 31 de diciembre. Con esto, numerosas empresas que habían estado pagando sólo el 50% de los sueldos (el resto lo depositaba Anses), deberán hacerse cargo del total a partir del enero.
Por otra parte, el congelamiento de tarifas llegará a su fin. Desde el gobierno nacional adelantaron que, en diciembre, se iniciará un esquema de transición de tarifas para los servicios domiciliarios de luz y gas, para aquellos usuarios que tengan capacidad de pago. Aseguraron que los incrementos estarán en la línea de la inflación.
En la provincia ya se llamó a audiencia pública para revisar el monto que cobran las distribuidoras eléctricas, lo que podría significar un 22% de aumento en promedio para los usuarios residenciales. Y Aysam, la principal proveedora del servicio de agua y saneamiento, ya solicitó un incremento del 50% para 2021.