Otro de los puntos que destacó Perez Colman es la pendiente. "Como referencia, para determinados sistemas sobre techos planos se recomienda una pendiente superior al 1% y evitar depresiones donde pueda quedar agua acumulada", indicó.
Las membranas asfálticas y líquidas presentan distintas características, costos y durabilidad.
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En San Juan, Javier García, dueño y socio gerente de Asfaltera del Oeste, puso el foco en observar directamente el estado de las membranas. "A la hora de mirar los techos hay que subirse, mirar cómo está el aluminio, porque el aluminio se ve todo perfecto, todo bonito, y cuando una piedra cae sobre el techo, sobre el aluminio, y daña, ahí se nota y aparece el asfalto", explicó.
Según García, esos daños pueden resolverse inicialmente con un parche cuando son puntuales. Sin embargo, si la membrana está deteriorada o vieja, considera conveniente renovar toda la superficie en lugar de acumular reparaciones. "Siempre recomiendo que sea un trabajo completo, y así olvidarse por 10 años", sostuvo.
El especialista también recomendó observar si se acumula agua sobre la cubierta y si el aluminio cambia de color. "En algunos lugares se posa el agua y cambia el color del aluminio, se pone medio negro", señaló. Esos indicios permiten evaluar si alcanza con una reparación puntual o si resulta necesario colocar nuevamente la membrana en todo el techo.
Membrana asfáltica o líquida cuál elegir para proteger el techo
La elección del impermeabilizante depende de las características de cada cubierta. Perez Colman explicó que no existe un producto único para todos los casos y que hay que considerar el estado del techo, la pendiente, el tránsito y la duración buscada.
En una losa en buenas condiciones puede utilizarse una membrana líquida acrílica. Cuando existen movimientos, microfisuras o una exposición mayor, las membranas con poliuretano ofrecen mayor elasticidad. También existen sistemas 100% poliuretánicos para situaciones de mayor exigencia.
Para extender la duración del trabajo, el especialista recomendó prestar atención al sistema completo y no únicamente al producto. Los refuerzos con geotextil pueden utilizarse especialmente en fisuras, juntas, encuentros y cambios de plano. "Más que comprar 'una buena membrana', entonces, lo importante es comprar un buen sistema de impermeabilización y aplicarlo correctamente", explicó Perez Colman.
García distinguió entre las membranas asfálticas y las membranas líquidas. Las primeras son las tradicionales y requieren soplete y mano de obra especializada para realizar correctamente las soldaduras y las solapas.
"Las membranas asfálticas son las tradicionales que se colocan hace más de 40 años", señaló. Según explicó, el asfalto soporta las variaciones térmicas que atraviesa el techo durante el día y, con una colocación adecuada, la membrana puede superar los 10 años de duración.
Las membranas líquidas, en cambio, permiten realizar la impermeabilización sin utilizar soplete. García mencionó distintas generaciones de estos productos, desde las membranas líquidas tradicionales y acrílicas hasta las formulaciones poliuretánicas y las más recientes que combinan microcaucho y poliuretano.
Una de sus ventajas es que, al utilizar productos blancos y no contar con la superficie asfáltica tradicional, pueden reducir el calentamiento del techo. Sin embargo, García estimó una duración de 3 a 5 años para este tipo de soluciones, dependiendo del producto y las condiciones.
Cuánto cuesta impermeabilizar un techo de 100 metros
En Mendoza, el precio de una impermeabilización varía según el estado de la cubierta y el sistema utilizado. Perez Colman estimó como referencia para 2026 un valor de entre $20.000 y $40.000 por m², aunque aclaró que no se puede comparar únicamente el precio del metro cuadrado porque una superficie en buenas condiciones requiere un trabajo diferente a otra con fisuras, membranas deterioradas o problemas de pendiente.
Por eso, recomendó pedir presupuestos donde aparezcan discriminados la preparación de la superficie, reparación de grietas, corrección de pendientes, imprimación, impermeabilizante, refuerzos y mano de obra.
Para un techo de 100 m², la referencia mencionada por el especialista se ubica aproximadamente entre $1,5 millones y $3 millones, antes de sumar reparaciones estructurales o trabajos especiales.
El costo de preparar un techo varía según los materiales, la superficie y el tipo de impermeabilización elegido.
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En San Juan, García detalló los costos tomando como ejemplo una vivienda de 100 m². La cantidad de membrana necesaria no coincide exactamente con la superficie del techo porque deben contemplarse los solapes entre rollos, los cortes y otros sectores que puedan requerir cobertura.
Para una superficie de 100 m², calculó unos 110 m² de membrana. Según sus valores de referencia, los rollos comunes de 35 kilos se encuentran aproximadamente entre $46.000 y $70.000. Para esa vivienda estimó unos 10 rollos, por lo que el material partiría de unos $460.000 tomando el valor inferior.
A ese costo puede sumarse la emulsión asfáltica, que ubicó entre $27.000 y $33.000 por caja, y la mano de obra. García indicó que existen colocadores que cobran alrededor de $25.000 por rollo, mientras que especialistas pueden cobrar entre $35.000 y $40.000.
Con esos valores, calculó que una vivienda de 100 m² puede demandar alrededor de $800.000 entre materiales y mano de obra para una impermeabilización con membrana asfáltica como referencia base.
En el caso de la membrana líquida, señaló que los baldes de 20 kilos parten de unos $80.000 y cubren aproximadamente 20 m². Para 100 m² serían necesarios unos cinco baldes, con un costo cercano a $400.000 en producto, más la mano de obra.
Los errores de colocación que pueden generar filtraciones después de una lluvia
Una impermeabilización puede fallar incluso cuando se utiliza un producto de buena calidad si la superficie no fue preparada correctamente. Perez Colman señaló que uno de los errores más frecuentes es pensar que impermeabilizar consiste simplemente en "pintar el techo".
Una superficie húmeda, sucia o con fisuras puede comprometer el resultado. También mencionó como errores aplicar menos material del indicado por el fabricante, no respetar los tiempos entre manos, no reforzar juntas y encuentros, colocar productos sobre impermeabilizaciones anteriores mal adheridas o trabajar cuando existe riesgo inmediato de lluvia.
La preparación también incluye respetar las condiciones climáticas indicadas para cada producto. Como ejemplo, Perez Colman explicó que una membrana con poliuretano como Sikalastic 560 requiere aproximadamente 8 horas para alcanzar resistencia a la lluvia a 20 °C y 50% de humedad relativa, aunque otros productos pueden requerir tiempos diferentes.
En el caso de las membranas asfálticas, García puso el foco en la soldadura de los rollos y las solapas. "Los errores claves que uno comete cuando está soldando, no soldar bien", explicó. Una soldadura deficiente puede dejar espacios por donde ingrese agua y generar filtraciones difíciles de localizar.
También señaló que los rollos deben colocarse teniendo en cuenta el sentido de la caída del agua para que las distintas piezas funcionen como una sucesión de superficies que conduzcan el agua hacia el desagüe. A esto sumó la importancia de soldar correctamente el perímetro, ya que esa unión ayuda a evitar que la membrana se despegue ante vientos fuertes.
Para García, además, es importante elegir productos de fabricantes reconocidos y con avales de normas IRAM. Entre las marcas que mencionó se encuentran EMAPI, Megaflex, Ormiflex, T-Flex y Combate.