Alejandro Lupo, vicepresidente de la Cámara del Comercio Automotor (CCA), analizó en “Hermoso Caos” programa de Aconcagua Radio, la reestructuración del sistema registral automotor impulsada por el Gobierno nacional que abrió un nuevo escenario para el sector de los vehículos usado. Además, advirtió sobre los alcances de la reforma y señaló que, aunque la medida apunta a simplificar trámites y reducir costos, la eliminación de la “ventanilla única” podría trasladar nuevas gestiones a los compradores.
La modernización del sistema registral automotor en Argentina se presenta como una reforma de carácter agridulce. Mientras el Gobierno Nacional impulsa una reducción de aranceles y la simplificación de procesos internos, la disolución de convenios de cooperación amenaza con fragmentar la experiencia del usuario.
Según Alejandro Lupo, "el sector atraviesa una transformación estructural donde la baja del 40% en el universo de trámites y la unificación de registros conviven con una presión fiscal provincial inalterada y un mercado de usados que, con aproximadamente 155.000 transferencias en agosto, muestra una asombrosa resiliencia a pesar de la incertidumbre burocrática".
La reestructuración de los registros
El anuncio oficial sobre el cierre de 400 registros automotores generó un debate que requiere precisión técnica para evitar interpretaciones erróneas. Desde una perspectiva analítica, "este movimiento no representa necesariamente la desaparición física de puntos de atención, sino una reingeniería administrativa del Estado", afirmó Alejandro.
Como explicó Alejandro Lupo, "el proceso se centra en la unificación de competencias estratégicas: bajo el modelo anterior, un mismo titular podía dirigir registros formalmente distintos para automóviles, motocicletas y maquinaria agrícola" ."La reforma actual consolida estas tres categorías bajo una sola unidad operativa". Si bien esta medida racionaliza la estructura del Estado y reduce la redundancia jerárquica, "el verdadero desafío reside en la transición operativa". "Esta unificación redefine la operatividad del sistema, buscando una agilidad que, paradójicamente, podría colisionar con la carga administrativa que ahora recae sobre los hombros del titular registral, quien debe gestionar un abanico más amplio de bienes bajo una misma firma".
El impacto en los costos
Según Alejandro Luppo, "la arquitectura de costos en una transferencia automotor expone las profundas asimetrías de nuestro sistema federal". El ahorro prometido por el Ejecutivo Nacional se enfrenta a la rigidez recaudatoria de las provincias y municipios.
- Sistema de módulos e inflación: "La simplificación arancelaria se apoya en un nuevo esquema de "módulos" que se ajustarán por inflación, una medida que busca previsibilidad pero que, en la práctica, comenzó su aplicación en un entorno de "incertidumbre operativa" en los registros".
- Simplificación del universo de trámites: "El dato central no es una baja lineal del costo total, sino la reducción del universo de gestiones posibles, que pasó de 100 a 60 tipos de trámites mediante la unificación de conceptos".
- Federalismo inconexo: "Mientras la Nación redujo el arancel de transferencia para vehículos importados del 2% al 1%, las provincias han mantenido intacto el Impuesto a los sellos, neutralizando parte del alivio financiero para el comprador".
Sin embargo, Luppo acotó que "el punto de mayor fricción es la desaparición de la "ventanilla única". Al caerse los convenios de cooperación, el registro deja de ser el centro donde se resolvían deudas de patentes e infracciones". Esta simplificación del Estado nacional es, en realidad, una externalización del trabajo hacia el ciudadano: "el comprador ahora debe peregrinar de forma independiente por municipalidades y tribunales de faltas, complicando severamente la logística en operaciones interjurisdiccionales".
El desafío de la digitalización
"El tránsito hacia un modelo 100% digital", aunque necesario para la eficiencia tecnológica, "evidencia fracturas en la infraestructura y en el tejido social", agregó Alejandro Luppo. "La transición del título físico de propiedad a una versión digital enfrenta obstáculos que van más allá de lo técnico". Luppo identificó una marcada brecha cultural: "para el usuario —especialmente el adulto mayor— la sustitución de un documento oficial con sellos por una "hoja A4" impresa en el hogar genera una percepción de vulnerabilidad e inseguridad jurídica". A esto se suma la brecha de infraestructura: "la dependencia absoluta de la aplicación "Mi Argentina" y la conectividad móvil expone a los conductores a riesgos innecesarios en controles de ruta en zonas sin cobertura, donde la "cédula digital" se vuelve inaccesible, transformando un avance tecnológico en un problema de tránsito", expuso Alejandro Luppo.
Radiografía del Mercado
Alejandro Luppo afirmó que "el mercado de vehículos usados se mantiene como un termómetro fiel de la economía real de la clase media". A pesar del ruido burocrático, la actividad muestra una estabilidad notable. "Según datos provisorios de la CCA, agosto cerró con un volumen de 155.000 unidades transferidas (referidas a "155.000 monedas" en términos de mercado), lo que representa una caída marginal del 1% respecto a las 157.000 unidades de julio". Es importante destacar que estas cifras corresponden estrictamente a automóviles y excluyen la maquinaria agrícola, a pesar de que la administración de ambos rubros se esté unificando en las oficinas registrales. "Esta resiliencia sugiere que la demanda de usados sigue activa, aunque condicionada por un sistema de trámites que está siendo "rediseñado sobre la marcha", agregó Luppo.
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