6 de julio de 2026 - 16:08

Bajaron los precios de la carne por el desplome en el consumo

Los precios de la carne registraron descensos en torno a los 2.000 pesos por kilo. La compleja situación de las carnicerías por el bajo consumo.

El Día del Padre, las juntadas para ver los partidos del Mundial, las saliditas por las vacaciones de invierno y el aguinaldo salvador. A todo esto han apostado las carnicerías para salvar las ventas e intentar equilibrarlas en medio de un desplome del consumo. Según los datos publicados por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), la compra de carne vacuna volvió a caer en el país. En mayo se ubicó en 47,5 kilos por año, lo que implicó una baja interanual de 6,1% y una retracción de 3,1 kilos por habitante respecto al mismo período de 2025.

Se trató del registro más bajo de los últimos 20 años y el sector de la carne lo vive día a día. Aunque muchas familias buscan las proteínas en el cerdo y en el pollo, lo cierto es que la suba de costos y la dificultad con las ventas ha tenido un impacto “positivo” para los consumidores, pero no para los comercios. Se trata de la baja de los precios en líneas generales así como de cierta guerra de ofertas para atraer clientes tanto entre carnicerías como entre supermercados.

Los cortes más consumidos y populares han disminuido en torno a los 2.000 pesos por kilo y –aunque en valores que van de los $10.000 a los $22.000 el kilo son pesos que hacen una diferencia para los negocios. En palabras del presidente de la Cámara de Matarifes y Abasteros de Mendoza, José Rizzo, el mercado tuvo una pequeña baja en los precios justificada por la necesidad de vender y mantener las ventas alicaídas.

“Con precios menores, el aguinaldo y el Mundial este mes la venta ha sido normal, no ha crecido porque el momento recesivo continúa”, explicó Rizzo. En línea, el economista de la consultora Evaluecon, José Vargas, remarcó que la merma en el consumo ha incidido en la leve baja de los precios de la carne. “El poder de compra no ha mejorado, el consumo sigue en caída y esto impacta en el rubro”, destacó Vargas.

El pollo es la alternativa a la carne vacuna

El pollo es la alternativa a la carne vacuna

El profesional agregó que un factor extra a tener en cuenta es que desde hace unas tres semanas el precio internacional de la carne –que venía con alzas continuas- ha estado estable. “Argentina es un exportador neto de carne y el precio a nivel global también incide en el general del mercado interno”, comentó el referente de la consultora Evaluecon.

Los nuevos precios y el ganador de las carnes

La baja de valores en torno a los 2.000 pesos por kilo también ha impactado en lo que cuesta el pollo y el cerdo, carnes que son más económicas y que los consumidores eligen para suplantar la vacuna. “Grosso modo hay que pensar que se compran dos kilos de cerdo por lo que sale uno de vacuno y tres de pollo por el mismo valor”, advirtió Rizzo.

En este sentido, Vargas expresó que las ofertas con las carnes de ave han crecido en las últimas semanas y beneficiado a los consumidores. “La proteína las personas la consumen y la sustituyen”, admitió Rizzo. El fuerte de los argentinos y de las carnicerías es, no obstante, la carne vacuna y la disminución de precios también se ve en las agresivas ofertas, publicidad y cartelería de cadenas y supermercados

A diferencia de lo que pasaba hasta hace unos días, ya casi no se ven cortes por encima de los $25.000. El referente de los abasteros en Mendoza comentó a grandes rasgos que la blanda de segunda que suele usarse para milanesas bajó de $19.000/18.000 a $17.000/16.000. Los mismos precios se registraron, por caso, para la tapa de asado y el asado de carnicero.

En tanto, cortes como el vacío, el matambre y la punta de espalda que se conseguían cerca de los $22.000 ahora cuestan $20.000. La carne picada común, por otra parte, bajó de entre $10.000/$9.000 a $8.000/ $7.000 mientras que la costeleta pasó de $17.000 a $15.000.

Un sector complicado

“La baja de precios es por un tema de poco presupuesto de la gente para gastar”, sintetizó José Rizzo. Como todos, las carnicerías no están exentas de la suba de costos con alto impacto en tarifa eléctrica, logística, combustible y alquileres. En este combo, si bien los negocios grandes o las cadenas cuentan con mayor espalda, por otro lado, sus estructuras poseen un alto peso de costos operativos en el actual contexto de poco consumo.

En tanto, los negocios chicos pueden contar con costos menores dado el tamaño, pero con dificultades mayores a la hora de mantenerse o financiarse En palabras de Rizzo, muchas carnicerías pequeñas ya han comenzado a cerrar. A esto se suma el costo de uno de los impuestos más recesivos que tiene el país que es del de “débitos y créditos”.

Esto es porque los descuentos, retenciones y adelantos que se hacen en este tipo de transacciones (cada vez más habituales) en ocasiones alcanzan hasta el 8% de las ventas. El negocio también está complicado para el sector de frigoríficos de Mendoza en donde no hay -hasta el momento- espacios destinados a la exportación. Por la baja faena que traen las deprimidas ventas, se acrecientan las dificultades. “Los frigoríficos tienen empleados y gastos fijos que sin faena no se pueden sostener”, advirtió el referente del sector cárnico.

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