6 de agosto de 2026 - 10:15

Arquitectura mendocina de exportación: un estudio local proyectó un complejo corporativo en Milán

Junto a la reconocida firma italo - estadounidense GAS Architects, la oficina de arquitectura mendocina mza-arquitectos participó en el desarrollo conceptual y técnico de “Acquario”, un emblemático complejo de oficinas de 11.300 m² en la metrópolis lombarda.

La arquitectura mendocina continúa consolidando su proyección internacional y demostrando la capacidad técnica de sus profesionales para intervenir en desarrollos de alta complejidad en los mercados más competitivos del mundo.

Un claro ejemplo de esta inserción global es la participación del estudio local mza-arquitectos, que actuó como oficina colaboradora junto a la reconocida firma italiana GAS Architects, con sede en Milán, en la concepción y definición del complejo corporativo Office Building "Acquario".

Ubicado estratégicamente en la zona de Rho-Pero, dentro del área metropolitana de Milán y muy cerca de los grandes ejes de conectividad lombardos, el complejo abarca aproximadamente 11.300 metros cuadrados de superficie cubierta y espacios exteriores proyectados. Durante las etapas de diseño esquemático y desarrollo integral del proyecto, el equipo mendocino aportó soluciones arquitectónicas, definición funcional y articulación espacial para dar forma a un entorno laboral contemporáneo, eficiente y fuertemente comprometido con la calidad ambiental.

El complejo abarca aproximadamente 11.300 metros cuadrados de superficie cubierta y espacios exteriores proyectados.

El complejo abarca aproximadamente 11.300 metros cuadrados de superficie cubierta y espacios exteriores proyectados.

Mendocina: Dos volúmenes en diálogo y articulación constante

La propuesta general huye deliberadamente de la tipología tradicional del bloque único corporativo, impersonal y cerrado en sí mismo. En su lugar, el programa arquitectónico se fragmenta y distribuye a través de dos cuerpos independientes: el Edificio A y el Edificio B. Ambos volúmenes se implantan sobre un terreno de geometría irregular con orientaciones diferenciadas, vinculándose a través de un sistema central de circulaciones, plazas secas y áreas verdes de transición.

Esta organización no responde únicamente a un criterio estético, sino a una clara estrategia de confort interior y eficiencia funcional. Al separar la masa construida en dos volúmenes, se multiplican las superficies de fachada expuestas y se garantiza que la luz natural penetre de manera uniforme en la totalidad de las plantas de trabajo.

Durante las etapas de diseño esquemático y desarrollo integral del proyecto, el equipo mendocino aportó soluciones arquitectónicas.

Durante las etapas de diseño esquemático y desarrollo integral del proyecto, el equipo mendocino aportó soluciones arquitectónicas.

En la planta baja, los accesos principales, las recepciones y los halles de distribución se abren hacia una plaza central que actúa como el verdadero corazón del conjunto. En los niveles superiores, las plantas mantienen una estructura clara y repetitiva con núcleos compactos de servicios y circulaciones verticales concentradas, lo que libera grandes superficies perimetrales para la distribución de oficinas de planta libre, adaptables a diversas necesidades de configuración corporativa.

El puente elevado como pieza conectora y expresión dinámica

Uno de los componentes más significativos y de mayor impacto visual del proyecto es el puente elevado que une el Edificio A con el Edificio B. Lejos de ser concebido como un simple pasaje peatonal entre ambos cuerpos, la pasarela fue diseñada como un verdadero espacio arquitectónico con escala e identidad propia.

Su envolvente transparente deja al descubierto la geometría diagonal de las escaleras interiores y el tránsito constante de las personas, convirtiendo la dinámica habitual del edificio en parte de su imagen exterior. Detrás de una trama horizontal de lamas, este movimiento se percibe desde la plaza central como una fachada activa y cambiante.

Desde el punto de vista constructivo, la documentación técnica contempla una sólida estructura principal de acero, pasarelas metálicas, parapetos de vidrio laminado y estrictos cerramientos resistentes al fuego con sistemas antipánico. Para garantizar el bienestar térmico de este espacio de paso y permanencia, la envolvente suma lamas vidriadas orientables con accionamiento automatizado que favorecen la ventilación cruzada y regulan la acumulación de calor.

Una gran cubierta suspendida que otorga identidad al conjunto

El elemento que define con mayor contundencia la imagen del complejo es la extensa cubierta de brise-soleil suspendida sobre ambos edificios. Esta estructura elevada supera holgadamente los límites de los volúmenes construidos y los reúne bajo un único plano horizontal, otorgándoles una impronta institucional clara y reconocible, visible tanto desde el entorno inmediato como desde las vías de acceso vehicular.

Conformada por una retícula estructural de acero y una sucesión de lamas paralelas, la cubierta modera la radiación solar directa sobre las fachadas totalmente acristaladas sin obturar el paso de la luz natural. El sistema incorpora variaciones en su modulación y sectores abiertos que permiten una óptima integración con los sistemas de instalaciones, pendientes de desagüe y accesos de mantenimiento.

A lo largo de las distintas horas del día, la cubierta proyecta una trama cambiante de luces y sombras sobre las fachadas, los patios interiores y las zonas de circulación. Esta interacción transforma de forma continua la percepción del edificio: por momentos se presenta como un plano liviano y flotante, mientras que en otros se recorta con fuerza como un tamiz geométrico contra el cielo milanés.

Transparencia y el paisaje como extensión de la arquitectura

Las fachadas de todo el complejo se resolvieron mediante grandes superficies acristaladas sostenidas por una modulación regular de montantes y travesaños. Esta búsqueda de transparencia absoluta disuelve los límites entre el interior y el exterior, permitiendo que las estructuras portantes, las circulaciones y los atrios formen parte activa del lenguaje visual del edificio.

A su vez, el diseño exterior no se limitó a acompañar a la arquitectura, sino que se concibió como un componente de igual jerarquía. El proyecto paisajístico define una transición gradual entre la trama urbana, la secuencia de accesos y las áreas interiores mediante plazas, recorridos peatonales y áreas de descanso.

La propuesta incorpora especies arbóreas de gran porte como arces, abedules, carpes y ginkgos, combinados con estratos de arbustos, plantas trepadoras y cubresuelos. Esta masa vegetal, enmarcada por bordes de acero corten, pavimentos técnicos diferenciados e iluminación integrada, suaviza la precisión geométrica de las estructuras metálicas y aporta calidez a la experiencia cotidiana de quienes habitan el espacio.

Con el desarrollo de "Acquario", la participación colaborativa de MZA Arquitectos demuestra una vez más cómo el diseño y el rigor técnico mendocino logran integrarse con éxito en equipos multidisciplinarios internacionales, proyectando arquitectura de primer nivel desde Mendoza hacia el mundo.

Ficha Técnica del Proyecto

  • Proyecto: Office Building - Acquario
  • Ubicación: Rho-Pero, área metropolitana de Milán, Italia
  • Superficie aproximada: 11.300 m²
  • Etapas desarrolladas: Diseño esquemático y desarrollo de proyecto
  • Equipo asociado: Pietro e Lorenzo Guglielmi
  • Ingeniería: BRE Engineering
  • Paisajismo: Mutastudio
  • Arquitectura: GAS Architects (Milán, Italia)
  • Estudio asociado: mza-arquitectos (Mendoza, Argentina)

https://mza-arquitectos.github.io/mza-portfolio-/?v=cloudinary4

IG: @mza_arquitectos_mendoarq

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