20 de julio de 2013 - 01:10

Detroit, una quiebra anunciada

La ciudad fue un símbolo del auge de la industria automotriz durante el siglo XX. Sin embargo, varias décadas de malas gestiones y crisis la llevaron a la desastrosa situación actual con una deuda récord de 18.500 millones de dólares y 78.000 edificios ab

La ciudad de Detroit, símbolo del auge de la industria del automóvil en el siglo XX, se declaró en quiebra, en el último capítulo de una lenta agonía de más de medio siglo y de pésimas gestiones financieras.

"Tomo esta decisión difícil para que los habitantes de Detroit tengan acceso a los servicios públicos básicos y para que Detroit vuelva a empezar con sólidas bases financieras, que le permitan creer en el futuro", dijo Rick Snyder, el gobernador del Estado de Michigan, en un comunicado.

"Es un paso difícil, pero es la única opción viable para enfrentarse a un problema que se ha gestado durante seis décadas", añadió. "La quiebra es la única solución que permitirá a Detroit volver a ser estable y viable", insistió el gobernador en el texto que acompañaba la declaración judicial de bancarrota.

La ciudad, en el noreste de Estados Unidos, tiene una deuda récord de 18.500 millones de dólares y las autoridades municipales ya habían advertido el mes pasado que no podrían pagar parte de este monto.

Con esta decisión, Detroit se convierte en la ciudad más grande de Estados Unidos en haberse declarado en quiebra.

Amy Brundage, una portavoz de la Casa Blanca, dijo que el presidente Barack Obama y su equipo "siguen supervisando de cerca" la situación.

"Los dirigentes en Michigan y los acreedores de la ciudad saben que tienen que encontrar una solución al serio desafío financiero de Detroit, y nosotros seguimos comprometidos en colaborar con Detroit mientras trabaja para revitalizar y mantener su estatuto de una de las grandes ciudades norteamericanas", añadió la portavoz en un comunicado.

Las críticas no se hicieron esperar. Kevin Frederick, un representante de admisiones para una escuela de entrenamiento profesional, calificó la decisión como “una vergüenza”. “Supongo que tenemos que retroceder un par de pasos a fin de tomar impulso y continuar”, deslizó.

Ahora los líderes municipales y estatales tendrán que enfrentar el reto de reconstruir el presupuesto inservible en nada menos que un año.

Kevyn Orr, un experto en bancarrotas contratado por el Estado en marzo a fin de impedir la caída de la delicada situación fiscal de Detroit, dijo que la ciudad continuaría cumpliendo con el pago de sus cuentas y de sus empleados.

Empero Michael Sweet, un abogado especializado en bancarrotas, de la oficina de Fox-Rothschild en San Francisco, aclaró: “No tienen que pagarle a quien no deseen pagar. Y nadie los puede demandar”.

Un panorama desolador

El lento declive económico y financiero de Detroit ha ido en paralelo del éxodo de sus habitantes y la ciudad ha perdido la mitad de su población en los últimos 60 años.

La ciudad ofrece un aspecto desolador, con 78.000 edificios abandonados y problemas graves en los servicios públicos. Por falta de presupuesto sólo están en actividad un tercio de las ambulancias y el 40% del alumbrado público no funciona, lo que deja a muchos barrios sin luz.

Los índices de criminalidad son los más altos de los últimos 40 años y la policía tarda 58 minutos en llegar al lugar de un crimen, frente a 11 minutos de promedio en Estados Unidos.

Kevyn Orr, resumió esta situación descripta como resultado de "una mala gestión financiera, una población a la baja y una erosión de la base fiscal de los últimos 45 años".

Por su parte, la cámara de comercio de la ciudad se felicitó de la declaración de quiebra y la calificó de "decisión valiente".

Los fondos de pensiones, a los que Detroit debe 9.000 millones de dólares, han lanzado un proceso judicial para evitar el recorte de las pensiones de sus suscriptores, aunque la quiebra detendrá temporalmente el proceso.

Ahora un juez tendrá que dictaminar si Detroit puede acogerse a la ley de quiebras, lo que le permitiría renegociar su deuda.

"El mayor desafío que tenemos es que no ha habido muchas quiebras de ciudades a lo largo de la historia, por eso tenemos poca experiencia en este campo", dijo Douglas Bernstein, un abogado especializado en quiebras.

El rol de la industria automotriz

Más allá de los aspectos jurídicos y financieros, la quiebra de Detroit es el reflejo de la caída de la industria del automóvil en Estados Unidos, que vivió su edad de oro a principios del siglo XX.

Detroit vio nacer a los pesos pesados de la industria, los "Big Three" (Ford, Chrysler, General Motors). La ciudad estuvo marcada durante décadas por la cultura del automóvil, con grupos de rock como MC5 ("Motor City 5") o la legendaria discográfica Motown (abreviación de "Motor Town").

En la década de 1950, su población aumentó a 1,8 millón de personas, muchas de los cuales fueron atraídas por la abundancia de empleos bien pagos en la industria automotriz. En esa misma década comenzó el declive de Detroit cuando los urbanistas comenzaron a construir suburbios que atrajeron a los trabajadores y los empresarios.

Entonces al comenzar los años 60, las empresas automotrices empezaron a abrir plantas en otras ciudades. El valor de los bienes raíces y el ingreso de impuestos descendieron y para la policía fue imposible controlar la delincuencia. Años después, el incremento de los automóviles importados de Japón comenzó a socavar la producción de la industria automotriz de Estados Unidos.

Cuando se produjo la crisis de la industria automotriz en 2009, solo quedaban algunas cuantas fábricas de GM y de Chrysler. GM es la única empresa con sede en Detroit, aunque cuenta con vastos centros de investigación y de pruebas con miles de trabajadores fuera de la ciudad.

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