Se conmemora hoy el “Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía”, un fenómeno que afecta a gran parte del planeta e invita a reflexionar a todos los mendocinos, particularmente sensibles al flagelo.
Se conmemora hoy el “Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía”, un fenómeno que afecta a gran parte del planeta e invita a reflexionar a todos los mendocinos, particularmente sensibles al flagelo.
Nuestra provincia se asienta sobre un territorio de alta fragilidad en el que la competencia por el uso del agua como factor limitante surge como uno de los principales conflictos ambientales en la interacción oasis-secano.
Es esta falta de equilibrio territorial la que constituye la base de parte de la problemática ambiental en Mendoza, manifestada en la concentración económica y demográfica.
La desertificación afecta negativamente a los recursos suelo, agua y vegetación, perturba los ciclos biogeoquímicos y aumenta la pérdida de diversidad biológica, disminuyendo la biomasa y la productividad.
Es importante señalar que si se suman las áreas naturales protegidas, los sitios ramsat, los bosques nativos y los ríos y espejos de agua, mas del 30 % de la superficie de la provincia esta bajo normas legales de conservación.
Conciencia mundial
El 17 de junio de 1994 se firmó la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, y el 19 de diciembre de ese mismo año, la Asamblea General de la ONU proclamó el 17 de junio como el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.
Nuestro país no escapa a la problemática, ya que las zonas áridas (tierras secas), semiáridas, y subhúmedas secas representan el 75% de la superficie total de la Argentina.
En este sentido, y con el marco de los actos realizados por la conmemoración, el director de Apoyo a las Organizaciones de la subsecretaría de Agricultura Familiar, Ramiro Fresneda, citó hoy en un acto la Ley de Bosques como un ejemplo de la lucha contra la desertificación, ya que esa norma busca identificar zonas a proteger para evitar, entre otras cosas, las consecuencias de la desertificación.
El funcionario también señaló que el Ministerio de Agricultura desarrolla diversos programas y actividades para defender el trabajo y el estilo de vida de los agricultores familiares y los campesinos.
El director expresó que el objetivo es "lograr la soberanía alimentaria con el cuidado y la preservación de la tierra, el agua y el hábitat como ejes de sus políticas", con "una línea de trabajo basada en la práctica de cultivos ancestrales, el enfoque agroecológico de la producción, el abono orgánico, la rotación de cultivo y el descanso del suelo“.
Así mismo, Mendoza no escapa al flagelo de la desertificación. Por eso se llevan adelante distintas políticas para combatir el avance del desierto sobre áreas productivas.
Diversos actores –Gobierno, instituciones académicas y científicas- intervienen para preservar le tierra de su deterioro. Una de las medidas encaradas en nuestra provincia es el programa de Bosques Nativos, que destina 29 millones de pesos a productores que desarrollan en ellos actividades de conservación y así compensar los servicios ambientales que estos espacios brindan, y donde hoy se cuenta con 2.040.000 has de bosques nativos.
Entre los beneficios encontramos que combaten la desertificación, aumentando la humedad del suelo, ayudan en la conservación y generación de flora y fauna autóctonas.
Otra medida es la puesta en funcionamiento la Agencia de Ordenamiento Territorial, la que busca planear y gestionar usos adecuados del suelo para un espacio previamente definido.
Para esto se realizan estudios sobre el medio y las actividades humanas que allí se desarrollan buscando aprovechar el espacio físico sin dañar los recursos naturales que sostienen la vida de una comunidad.