Una vez más, tal como sucede desde que estalló la crisis del euro hace cinco años, este Primero de Mayo los trabajadores de Europa no tendrán nada que festejar y mucho para reclamar.
Una vez más, tal como sucede desde que estalló la crisis del euro hace cinco años, este Primero de Mayo los trabajadores de Europa no tendrán nada que festejar y mucho para reclamar.
Mes a mes, año a año, Europa sigue batiendo récords de desempleo, hasta el punto de llegar al Día Internacional de los Trabajadores, la fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial, con más de 26 millones de desocupados, según la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).
Las cifras más alarmantes son las de Grecia y España. La tasa griega subió a 26,4% y la española a 26,3%, lo que significa que más de la cuarta parte de la población económicamente activa de esos países carece de empleo.
Pero no son las excepciones. La carencia de trabajo también se elevó en Chipre (14%), Hungría (11,2%), Francia (10,8%), Eslovenia (9,7%), Suecia (8,2%), República Checa (7,2%), Rumania (6,7%), Holanda (6,2%) y Luxemburgo (5,5%), muchos de ellos países donde la falta de trabajo es una novedad del último lustro.
Las marchas que se están organizando en las principales ciudades europeas no sólo protestarán por el desempleo, sino también por la imposición, en particular de la Unión Europea y del FMI, de políticas recesivas que reducen los puestos de trabajo, los salarios y los beneficios sociales, incluidas las jubilaciones.
En esta nueva conmemoración de los "mártires de Chicago", fusilados por iniciar el 1 de mayo de 1886 una huelga en demanda de una jornada laboral de ocho horas, el reclamo de entonces parece mucho menos dramático al lado del actual: el derecho a trabajar, consagrado por la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU.
La Organización Internacional del Trabajo tuvo que reconocer que las políticas de austeridad, impulsadas en particular por Alemania, están poniendo en peligro no sólo al euro, sino a Europa, donde se genera la quinta parte de la producción mundial.