Los organizadores de la
Los organizadores de la
Jornada Mundial de la Juventud
(JMJ), que encabezará el
papa Francisco
en Río de Janeiro entre el 23 y 28 de julio, consideraron que "no hay temor a protestas violentas que supongan riesgo" para el pontífice argentino.
"Soy muy optimista. Creo que, ante la presencia del papa Francisco todos lograrán darse cuenta de lo que se dice en muchas canciones que recibimos: que él es el peregrino del amor", afirmó a la agencia oficial Brasil el sacerdote Renato Martins, para quien "la atmósfera de Río cambiará con la presencia del papa".
Martins, que es el director general de programación de los actos centrales de la JMJ, sostuvo que "esa atmósfera de paz, de alegría y de fe va a disolver todas las otras atmósferas y tengo la certeza de que serán días maravillosos".
El sacerdote afirmó que la iglesia católica sigue "con gran alegría" la ola de manifestaciones que sacude Brasil desde comienzos de junio, en protesta contra los millonarios gastos del gobierno para organizar la Copa Confederaciones y el Mundial de fútbol de 2014, contra la corrupción y en demanda de mejores servicios públicos.
Las protestas, que se iniciaron en forma pacífica, registraron en las últimas semanas una escalada de violencia, tanto por parte de la policía como por parte de pequeños grupos de manifestantes radicales.
Sin embargo, el sacerdote se manifestó convencido de que esos grupos minoritarios de vándalos no actuarán durante la visita papal, y agregó que confía en los organismos de seguridad del gobierno brasileño.
Martins destacó además que la iglesia apoya las manifestaciones pacíficas, que demuestran "que la juventud está despertando y manifestando sus deseos" y explicó que la JMJ "tiene siempre este objetivo de llamar los jóvenes a despertarse y a comprometerse con un mundo mejor".
Asimismo, confirmó la celebración de todos los actos programados para la JMJ, incluso los que serán realizados al aire libre, como la ceremonia de recibimiento del pontífice, el vía crucis sobre la playa de Copacabana y la misa campal en la vecina localidad de Guaratiba.