Desafíos para una vitivinicultura sustentable de construcción colectiva

El autor asegura que la cadena de valor vitivinícola se somete constantemente a un proceso de concentración. Estima necesario seguir articulando políticas de sostenimiento del sistema.

La vitivinicultura argentina se sustenta sobre el modelo histórico de la existencia de pequeños productores que, distribuidos en el territorio, le dan vida y posibilidades económicas a todo un sistema de oasis productivos que permiten el arraigo de familias, que transmiten a sus hijos pautas culturales y valores que trascienden lo estrictamente económico e impactan en gran manera sobre el tejido social.

La cadena de valor vitivinícola se somete constantemente a un proceso de concentración, tanto de los recursos agroecológicos (la tierra y el agua), como de los medios de industrialización y comercialización. Este proceso implica una inicua distribución de la renta, acumulada en los eslabones con mayor poder de mercado, que vulnera y pone en riesgo la sustentabilidad de productores primarios, sobre todo los de pequeña escala.

Este fenómeno es mundial, no solo sucede en la cadena de valor vitivinícola y tampoco ocurre solo en Argentina. Los números globales de la vitivinicultura mundial demuestran una actividad saludable en términos macroeconómicos, con incremento de volúmenes, calidades y precios, realidad que no se manifiesta en nuestra economía regional.

El Estado toma entonces un rol fundamental, la intervención estatal debe promover la distribución de la renta equitativa y justa en la cadena de valor, el cuidado y la democratización de los recursos estratégicos para el desarrollo de la actividad, como también los procesos de integración y transferencia de tecnología que permitan incrementar la competitividad y garantizar el acceso de los consumidores a un producto diferenciado, de calidad y a un precio justo.

Claramente el Estado no puede hacerlo solo, nace entonces de la articulación público-privada la construcción de la política pública. El caso emblemático es el Plan Estratégico Vitivinícola y la construcción de la Corporación Vitivinícola Argentina, que seguramente tiene defectos, tanto de representación como de definición de acciones, pero no es un modelo estático de construcción colectiva lo que lo hace perfectible.

Lo que permite la política pública es la asignación de recursos a las acciones acordadas para la consecución de las metas previstas, impulsados desde el conjunto y ejecutados de la misma forma. El eje fundamental se prioriza sobre los actores más vulnerables, como los trabajadores rurales, los contratistas de viña y los pequeños productores.

Estas políticas se materializan con herramientas e intervenciones concretas en la actividad, como:

- El sostenimiento del precio del vino a través de la intervención histórica del Estado mendocino en el mercado, comprando vino a $ 3 con el fin de revertir una tendencia bajista del mercado.
w Operativos de compra de uvas a pequeños productores, que han logrado sostener el mercado de la uva, mercado en el cual el pequeño productor ve reflejado el valor de su trabajo.

- Sistema de estabilización de stocks, donde buscamos tener un método que permita estabilizar las grandes fluctuaciones de precios del vino y de esta forma bajar la especulación.
w Programas provenientes de las retenciones vitivinícolas: pequeños bodegueros de Mendoza, pool de compra de insumos, servicios de fraccionamiento, bodega de contratistas de viña, maquinaria agrícola, entre otros. Todos tendientes a equilibrar las desigualdades de la cadena.

- Apoyo a la promoción del consumo de vino en los mercados interno y externo.

- Asociatividad e integración de productores a través del proyecto Proviar I y Proviar II.

- Centros de desarrollo vitícola, nexo territorial de los productores.

- Mejora en costos de logística y fletes, que logra reducir en más del 60% el costo de los fletes a través del Belgrano Cargas.

- Convenios con San Juan por el cupo de mosto para alcanzar los equilibrios de los stocks entre mosto y vino.

- Proyecto de ley de uso de jugos naturales, que busca generar un mercado interno para el mosto.

- Fondo de la Transformación y el Crecimiento: créditos de cosecha y acarreo con la tasa más baja del país y adaptados a cada región vitivinícola.

- Rondas de negocios inversas para acercar al pequeño elaborador a la exportación.

- Vino turista, programa que tiene la finalidad de incrementar el consumo de vinos a valores razonables.

- Programas fitosanitarios de preservación de la calidad.

- Apoyo a programas estratégicos que se llevan adelante en algunas zonas y que muestran una integración regional con visión estratégica.

- Apoyo a la baja del sistema previsional con incremento del trabajo registrado.
Estos programas y acciones que realizamos muestran una clara política de sostenimiento del sistema vitivinícola. De cualquier manera, nada de esto sirve si el verdadero beneficiario no toma conciencia de que tiene a su disposición un Estado presente que interviene en el sector con el fin de equilibrar el sistema.

Sabemos que no todos piensan la vitivinicultura en este sentido, sino sólo como un negocio, sin tener la visión y la responsabilidad de ver en forma estratégica el sistema. Esto nos hace más difícil el camino, pero redoblamos los esfuerzos en hacerlo porque sabemos que la gran mayoría que es parte de nuestra vitivinicultura piensa, al igual que nosotros, en una vitivinicultura sustentable con equidad social.

LAS MAS LEIDAS