Un centenar de dirigentes extranjeros, una muchedumbre de anónimos y toda una serie de ceremonias que terminarán con el entierro en un pequeño pueblo: los funerales por Nelson Mandela representan un desafío logístico y de seguridad para Sudáfrica.
Un centenar de dirigentes extranjeros, una muchedumbre de anónimos y toda una serie de ceremonias que terminarán con el entierro en un pequeño pueblo: los funerales por Nelson Mandela representan un desafío logístico y de seguridad para Sudáfrica.
"Implementamos un programa que se planificó hace tres o cuatro años", aseguró la ministra sudafricana de Defensa, Nosiviwe Mapisa-Nqakula, citada por la agencia Sapa.
Las autoridades se preparan desde hace años para despedir al ícono de la lucha contra el apartheid, que falleció el jueves a los 95 años, tras una larga agonía.
Por ello, el programa de la semana de duelo nacional se dio a conocer rápidamente. Entre las ceremonias destacan tres: el homenaje oficial, el martes en Soweto, el velatorio de los restos mortales, entre el miércoles y el viernes en Pretoria, y el entierro el domingo en Qunu (sur), la aldea donde Mandela pasó su infancia.