La FIFA oficializó este martes la sanción para Miguel Almirón, quien se convirtió en el primer futbolista castigado bajo la denominada "Ley Prestianni", una reglamentación incorporada recientemente para evitar que los jugadores oculten sus conversaciones dentro del campo de juego.
El atacante de la Selección de Paraguay había sido expulsado durante el triunfo de la Albirroja frente a Turquía luego de cubrirse la boca mientras mantenía un intercambio con un rival. Tras revisar el caso y analizar los descargos presentados por ambas partes, el Tribunal de Disciplinaria determinó aplicarle una fecha de suspensión.
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Matías Galarza capitán de Paraguay es amonestado tras el reclamo al árbitro Arcides Barton Cisneros, por la expulsión de Almirón.
EFE/EPA/BENJAMIN FANJOY
Baja confirmada para el próximo partido
La sanción impedirá que Almirón participe del compromiso que Paraguay disputará ante Australia este jueves por el grupo D del Mundial 2026. Sin embargo, en caso de que el conjunto dirigido por Gustavo Alfaro avance a la siguiente ronda, el futbolista estará nuevamente disponible para integrar el plantel.
La decisión fue considerada favorable para la selección paraguaya, ya que el reglamento contemplaba la posibilidad de una sanción más severa.
El origen de la "Ley Prestianni"
La norma nació a partir de un episodio ocurrido durante la temporada europea entre Gianluca Prestiani y Vinicius Junior en un encuentro entre Benfica y Real Madrid. En aquella oportunidad, el brasileño denunció haber recibido un insulto racista, aunque la investigación no pudo comprobar los hechos debido a que el futbolista argentino se había tapado la boca durante la discusión.
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Ante la imposibilidad de obtener pruebas concluyentes mediante lectura labial o registros visuales, la FIFA avanzó en una modificación reglamentaria destinada a evitar situaciones similares.
Qué establece la nueva reglamentación
La disposición prohíbe que los futbolistas se cubran la boca al dialogar o discutir con adversarios, árbitros o integrantes del cuerpo técnico rival. La única excepción contempla las conversaciones con compañeros de equipo o miembros de su propio cuerpo técnico.
El objetivo es facilitar la detección de posibles expresiones discriminatorias, amenazas o agresiones verbales y evitar zonas grises en futuras investigaciones disciplinarias.
La advertencia de Gustavo Alfaro
Tras el partido, Gustavo Alfaro aceptó que la expulsión se ajustó a lo establecido por el reglamento, aunque manifestó reparos sobre la severidad de la medida. "El reglamento dice que es expulsión. Contra eso no puedo hacer nada", sostuvo el entrenador paraguayo.
No obstante, expresó su preocupación por el impacto que este tipo de normas podría tener sobre la dinámica del juego. "Hay situaciones que se castigan con un rigor excesivo. El temor que tengo es que el fútbol pierda su esencia y que cada vez se juegue más buscando ventajas a partir de la interpretación del reglamento", concluyó.