El joven no entendió mi expresión, destinada a caracterizar el modo de obrar clandestino y reservado de alguien: "Le sugerí que no me diera los papeles delante de todos, que lo hiciera bajo cuerda". Una vez más, al hablar de modo figurado, he usado una locución común en otro momento del devenir histórico, pero que parece haber caído en desuso, sobre todo para los hablantes de menor edad. Creo necesario explicar el valor que puede tomar el vocablo 'cuerda', según los diferentes sectores de la actividad humana.
De este modo, la acepción más común es la de "conjunto de hilos entrelazados, destinados a atar o suspender pesos": "Venía el bulto atado con una cuerda doble". En el ámbito lúdico, puede designar un juego infantil, que ya casi no se practica, consistente en saltar con una soga como obstáculo. Para los músicos, hablar de 'cuerda' puede aludir tanto a una de las cuatro voces fundamentales (soprano, tenor, contralto, bajo) o al conjunto de instrumentos que producen sonido por frotación, pulsación o percusión:
"Debe reforzar ese coro la cuerda de tenores" y "¡Qué bello y dulce el sonido de la cuerda de violines!"; también, se llama 'cuerda' al hilo de nylon, tripa u otro material que se encuentra tensado y forma parte de algunos instrumentos musicales: "En pleno concierto, se le cortó la cuerda de su guitarra". Por analogía con la acepción del término que engloba a las voces o instrumentos semejantes, se puede nombrar como 'cuerda' a un conjunto de personas que posean ideas o caracteres similares: "Se llevan de maravillas porque son de la misma cuerda". En relojería, una 'cuerda' puede ser cada cadena que sostiene las pesas en un reloj de péndulo: "Se cortó una las cuerdas del viejo reloj de la sala y enmudeció"; también, la 'cuerda' es el resorte que inicia el funcionamiento del mecanismo de cualquier aparato que, para su activación, precisa del accionar de alguien que le "dé cuerda": "Había magia cada vez que daba cuerda al trencito".
'Cuerda' puede formar distintas locuciones: las 'cuerdas vocales' son los pliegues de la mucosa laríngea que, al vibrar, producen la voz; se da la locución ya nombrada, 'bajo cuerda', para indicar que una acción se realiza de manera secreta o privada: "Le dio ese dinero bajo cuerda, para que nadie se enterara". Cuando se dice de alguien que está 'contra las cuerdas', se estará haciendo mención a una situación comprometida, sin escapatoria: "Después del hecho, Julián está contra las cuerdas". Si deseo indicar que se está propiciando que alguna persona hable sin límites, puedo usar la locución verbal 'darle cuerda': "Parecía que le habían dado cuerda a Inés, pues no había modo de detenerla". Si digo de alguien que se encuentra 'en la cuerda floja', querré significar que atraviesa una situación inestable o conflictiva: "Los últimos testimonios dejaron al acusado en la cuerda floja". Si se alude a la resistencia de alguien o a la perspectiva de una larga duración de su vida, se puede usar la locución 'tener cuerda para rato'.
Una cuerda delgada, usada para atar paquetes y cajas, se llama 'piola'. Este término, en forma coloquial, adquiere para los argentinos valor adjetivo, reconocido por el diccionario académico, como equivalente a "simpático, de trato agradable": "Se lo aprecia por ser piola y buen compañero". En otros contextos, 'piola' puede ser equivalente, siempre en forma coloquial, a "tranquilo, sin preocupaciones": "Iba en el micro muy piola, mirando el paisaje por la ventanilla". En este sentido, la locución 'quedarse piola' es "mantenerse tranquilo, no hacer ni decir nada a fin de evitar problemas": "Me aconsejaron quedarme piola para que la familia no se enterara".
Relacionado con estos valores coloquiales, se da el sustantivo 'piolada', que designa el acto de sacar provecho personal de una situación, sin consideración por el otro: "Esto no es una piolada, sino un delito".
De origen latino es el vocablo 'hilo', proveniente del étimo "filum". Este sustantivo no solamente nombra la hebra usada como materia textil, sino también la ropa hecha con ella. Lo interesante es que, además, se usa 'hilo' para indicar un borde u orilla, como en la expresión 'andar al hilo del estanque'. Asimismo, 'hilo' puede nombrar el chorro muy delgado de un líquido: "Después del corte, por las canillas solamente sale un hilo de agua". Metafóricamente hablando, 'hilo' indica la continuación o serie del discurso, de las acciones, de los sentimientos: "Si no quiere perder el hilo de los sucesos, vea los noticieros".
La locución 'al hilo de' equivale a 'al filo de' e indica "muy poco antes o después de":
"Cuando ya estábamos por cerrar, llegaron Iván y su novia, casi al hilo de la medianoche". Muchas veces, usamos expresiones como 'pender de un hilo' o 'hilar fino'.
En el primer caso, estamos ante el significado de una ruina inminente para algo: "Tras la delicada operación, su vida pende de un hilo"; en cambio, 'hilar fino', en relación con 'hilo', significará que se discurre con sutileza o que se procede con extrema exactitud:
"No sea detallista, no hile tan fino".
Un pedazo de hilo desprendido de una tela constituye una 'hilacha'; pero ¿qué quiere decir 'mostrar la hilacha'? Con esta frase tan connotativa, se quiere significar que alguien deja ver claramente sus defectos o intenciones: 'Ya Pedro mostró la hilacha'.
Erróneamente, se quiere establecer una relación de parentesco entre 'hilo', 'hilar' e 'ilación', hasta tal punto que muchas personas escriben este último término con 'h' inicial. Debemos decir que, si bien las dos voces tienen en común el valor significativo de trabazón razonable y ordenada de las partes de un discurso, sus etimologías son diferentes: para 'hilo' e 'hilar' el origen está en el latín "filum" y sabemos que esa 'f' inicial latina terminó en español, en gran cantidad de casos, en 'h'; en cambio, 'ilación' derivó del sustantivo latino "illatio" y, por lo tanto, no lleva 'h', por razones etimológicas.