Aunque según comenta dejó de competir oficialmente en 2006 Daniel Eduardo Fuenzalida todavía es una figura señera que aún recorre con la prestancia de su juego y aureola de gran campeón los links del Golf Club Andino que conoce como la palma de su mano desde los 9 años de edad cuando aprendió el oficio de caddie en su querido club del parque.
Es que cada tanto prestigia con su calificada presencia distintos torneos organizados por el propio Golf Club Andino, el Club de Campo Mendoza y La Vacherie Country Golf en Lunlunta. Además es miembro del llamado grupo “La Polla del Golf Club Andino” que entre otros integran el Torta Le Donne, Pablo Alvarez - conocido como “El Plomero del Titanic” - y Manolo Campoy recordados ex - jugadores que retirados de la actividad mantienen vivo el fuego sagrado del golf, la camaradería, la ética y caballerosidad deportiva y el entusiasmo de sus comienzos.
“Mis amigos me piden que vuelva a jugar formalmente, pero en estos momentos prefiero hacerlo como un divertimento como lo hago actualmente. Por ahora no se trata de un “no” definitivo, es una respuesta que puede cambiar en cualquier momento. Pero de este modo me siento bien, muy cómodo y muy a gusto, sin la ansiedad del juego, sin la presión del resultado, de un error o el acierto de un golpe”, confiesa “Daniel el Terrible” un indiscutido Nro. 1 del golf mendocino de los últimos años.
Se recuerda que Daniel comenzó a jugar en 1989 cuando tenía 28 años temporada en la que alcanzó el título de campeón del Golf Club Andino distinción que repitió otras 14 veces a lo largo de su rica y exitosa trayectoria. En abril de 2004 después de haber ganado absolutamente todos los torneos y copas locales se consagró por primera vez Campeón Provincial al superar a adversarios del nivel de Pablo y Gervasio Bernal, Enrique Queirolo, Julián Arnold, Miguel Astié, Sergio de Pellegrín e Ignacio Lera.
“Torazo en Rodeo Ajeno” fue el llamativo título de nuestro diario para premiar su impecable actuación en el Club de Campo Mendoza en la misma jornada que María Julia Sicilia se consagró campeona en damas. Dijo entonces nuestro diario: “Fuenzalida es el nuevo gran campeón del golf mendocino que justificó su éxito por la solidez de su juego y su perfecto recorrido”.
En su momento de mayor esplendor por el swing y justeza de sus golpes y la similitud de su estilo el periodismo especializado llegó a compararlo con Angel Cabrera el cordobés de Villa María, uno de los golfistas más grandes del historial argentino a la par de Roberto De Vicenzo y del Gato Eduardo Romero, ganador entre otros del Us Open 2007 y del Masters de Augusta de abril de 2009. Siempre reconoció que ese elogio lo llenó de un lógico orgullo por la admiración, respeto y simpatía que siente por el popular Pato al que consideró su ídolo, ejemplo y espejo en el elegante juego del golf.
Daniel tiene hoy 52 años de edad (20-06-61), está casado con María Gabriela, empleada de OSDE en el área comercial, que en una época también se destacó como golfista, y es el padre de Tomás, alumno de 2do. grado del colegio privado “Rainwod” – significa “Arco Iris” – del departamento de Godoy Cruz, “el angelito que me cambió la vida” según cuenta con una expresiva y paternal sonrisa.
Tomasito es su permanente compañía en los links del parque donde su pequeño heredero corre y juega feliz de la mano de su famoso papá mientras aprende las reglas y movimientos de un deporte cada vez más popular al haber dejado atrás aquel rasgo aristocrático de otras épocas. Daniel completó el ciclo primario en la escuela Nro. 61 “República del Perú” y el nivel secundario en el colegio técnico “Alvarez Condarco”.
Como es maestro mayor de obras en la actividad privada se dedica al rubro de la construcción y también es analista de sistemas que es un título terciario. Lo curioso y anecdótico es que durante una etapa importante de su infancia y adolescencia, como la gran mayoría de los chicos de su edad, entre los 12 y los 14 años se interesó por el fútbol e integró las divisiones inferiores de Gimnasia y Esgrima, lo que evocó con una generosa sonrisa en la amena charla con Más Deportes: “Como veía que tenía condiciones para jugar a la pelota comencé a practicar en el semillero del Lobo en el tiempo que dos maestros inolvidables, como el Mona Alfredo García y Salvador Arrieta, seleccionaban a los chicos que mostraban mayores atributos.
Me ubicaban por la izquierda, con el 10 en la espalda, la misma posición que ocupaba el Pancita Mario Hernán Videla en la primera división, un jugador que me deslumbraba y al que observaba con atención por la calidad de sus movimientos. Recuerdo que esos años fui seleccionado para intervenir en los Campeonatos Infantiles Evita que se desarrollaron en 1974.
Sin embargo, y por más que parezca increíble porque son dos disciplinas completamente distintas, también descubrí una gran atracción por el golf por lo que con solo 9 años me inscribí como caddie en el Golf Club Andino. No era un caddie-jugador porque no tenía los recursos para tener mi propio equipo y el fútbol me resultaba mucho más accesible.
Provenía de una familia muy humilde que residía en Villa Hipódromo y de chico tuve varios empleos como vendedor de flores, lustrador de calzado, obrero de la construcción y también fui carnicero. Por eso de niño con un hierro de la construcción de 8 diámetros fabricaba de manera muy artesanal un palo de golf y con corchitos de plástico que que envolvía con forros del papel de cigarrillo armaba una pequeña pelotita a la que le pegaba en el patio de mi casa o en la vereda como si estuviera en un campo de golf.
Lo hacía con cierta habilidad y con mucho swing y desde distintas posiciones por lo que me entretenía bastante. Entre los golfistas que más recuerdo cuando hice de caddie puedo nombrar a Julio Alberto Vicchi, el Gato Ficcardi y Federica Varoli con quién aprendí dibujo en su estudio de arquitecta.
Otra persona que me brindó su apoyo fue don Luis Menotti Pescarmona porque en la época que me vinculé laboralmente a la empresa IMPSA - entre 1984-1992 - se enteró de mi inquietud por el golf me presentó y firmó mi solicitud como socio honorario para que pudiera intervenir en los torneos que se jugaban en el Golf Club Andino. Lo notable es que empecé a jugar de grande, en 1989, casi a los 30 años. Ni yo sabía las condiciones que tenía y que podía llegar a ser realmente tan bueno”.
Gran hándicap
Por su espíritu y constancia, gran amor propio, deseos de aprender y mejorar, y un enorme talento para jugar al golf Daniel Eduardo Fuenzalida se convirtió por méritos propios en el jugador más importante de los últimos años en el medio local. Con su juego brillante hizo acordar y trajo a la memoria los nombres de Raúl Travieso, Rodolfo Coscia, Antonio y Juan Benenati, Eduardo Tito Gargantini, “Johnnie” Walker, Jorge Federico Leal y Roberto Norton por citar a algunos de los más distinguidos y reconocidos golfistas que dejaron su huella en la provincia. Daniel también alcanzó el más 1 de hándicap que solo había logrado Travieso en la década del 60.
Entre sus muchas hazañas se recuerda que fue el único que superó al gran maestro Roberto De Vicenzo cuando se realizó en Mendoza el torneo “Yo le gané a Roberto De Vicenzo”. Evocó Daniel con nostalgia: “Cuando íbamos caminando el hoyo 17 y como le iba ganando se me acercó Roberto con estas palabras: “Che, mendocino, aflojá…porque el que ha hecho 1.100 km. para ganar soy yo”. Me impresionó por su cordialidad y muy buen humor. Pienso que al igual que el Pato Cabrera y el Gato Romero está entre los más grandes golfistas de la historia. Además resultó el primero, el que enseñó un camino, el que demostró que se podía crecer y alcanzar nivel internacional”.
También se emociona cuando evoca el prolongado abrazo que compartió con su papá, con su hermano mayor Francisco Humberto (Pancho) y con el caddie masters Carlos Chaparro aquel feliz domingo de 1989 cuando obtuvo su primer título de campeón en el Golf Club Andino después de haber cargado durante tantos años los palos de otros jugadores.
Como un broche de oro a su excepcional campaña, y pese a que no desea competir oficialmente, en setiembre pasado obtuvo el mejor gross latinoamericano en el “Torneo República Dominicana Golf Chanell Invitational” demostrativo de que está en la mejor forma y con el talento intacto. Dejó finalmente un encendido comentario sobre el gran Tiger Woods: “No alcanzan las palabras para definirlo, no ha existido nunca una mente tan ganadora para jugar y ganar al golf. Está preparado para ganar, sabe ganar y lo consigue”.