27 de junio de 2026 - 00:05

Isolde Klietmann: A 30 años de la muerte de una de las figuras más influyentes en la cultura mendocina

A tres décadas del fallecimiento de la bailarina y coreógrafa austríaca (que se cumplen el 20 de julio de 2026), ofrecemos un repaso por el legado de la pionera que revolucionó la danza expresionista en Mendoza y tendió puentes culturales imborrables entre Europa y Argentina.

Lic. en Letras (UNCuyo). Exbailarina profesional.

A fines de la década del 30 llegaba a Mendoza una eminente artista, plena de juventud y madurez europea, que traía consigo un nuevo sentido del movimiento corporal, de la gimnasia, de la danza, de la música y del silencio. Se apoyaba en una metodología que partía de la rítmica y de la expresión corporal. Nos referimos a la querida Isolde Klietmann, bailarina, coreógrafa, pedagoga y distinguida representante de la danza expresionista alemana.

Isolde nace el 2 de octubre de 1908, en Marburg (Imperio Austro-Húngaro), la noche en la que su padre, Alfred Klietmann, dirigía Tristan e Isolde de Wagner. A partir de 1917 se traslada a Dresden, donde inicia sus estudios con la creadora de la danza expresionista, Mary Wigman y con E. J. Dalcroze, fundador de la educación rítmico-musical.

En Viena se inscribe para el ciclo 1927/1928 en la Academia Estatal de Música y Artes Escénicas, en la clase de la Prof. Gertrud Bodenwieser. Al recibirse se convierte en su asistente y forma parte de su Grupo de Danza, haciendo giras por Europa. Con tan sólo 19 años, funda en 1927 el primer departamento de danza moderna en Linz.

Isolde Klietmann baila
Imagen de Isolde Klietmann en su juventud, cuando ya era una destacada bailarina en Europa.

Imagen de Isolde Klietmann en su juventud, cuando ya era una destacada bailarina en Europa.

Posteriormente, contrae matrimonio con Hans Mostny, de origen judío. En 1938 trabaja en Suiza con Lisbeth Kern y, debido al auge del nacionalsocialismo, se ve obligada a emigrar.

En 1939 pisa finalmente Argentina junto a su esposo y es registrada a su ingreso con el apellido de casada (Isolde de Mostny). Por razones de salud, no puede establecerse en Buenos Aires, encontrando en Mendoza el clima apropiado. Apenas se radica en esta provincia, comienza su importante tarea como coreógrafa y profesora en la Academia Santa Cecilia.

Luego abre en la ciudad de Mendoza su propia academia bajo el nombre de "Escuela de danzas y gimnasia rítmica. Estudio de arte coreográfico: Isolde Klietmann". Primero, en la calle Espejo y Patricias Mendocinas, luego, en calle Avenida España y San Lorenzo y, por último, se instala en la calle Urquiza 385, lugar donde aún hoy se deja ver su nombre en la fachada.

Isolde Klietmann
Fachada de lo que fue una de las academias de danza de Isolde Klietmann en Mendoza.

Fachada de lo que fue una de las academias de danza de Isolde Klietmann en Mendoza.

En 1958 fue designada asesora artística de la Dirección de Cultura de Mendoza y dirige, en calidad de coreógrafa y régisseur, la vendimia de ese año y la de 1959. La fiesta de 1958 fue considerada una de las mejores: ”El escenario sorprendió al público y el espectáculo fue muy aplaudido por el despliegue artístico, vistoso y organizado, además, por el movimiento de masas y despliegue coreográfico […] y quedó en la consideración general, como uno de los espectáculos más vistosos de la historia vendimial”. (Revista-archivo La Melesca. Historias de Cuyo. FAD - UNCuyo y otras instituciones).

Isolde Klietmann: un puente cultural

Aparte de su labor artística y pedagógica, Isolde representa un genuino puente cultural. Hizo conocer nuestras expresiones culturales en el exterior y se preocupó por el futuro de talentos, estableciendo lazos para su promoción y perfeccionamiento. Uno de estos casos fue el de su discípula Ana Cremaschi, a quien llevó a Berlín para perfeccionarse con la propia Mary Wigman (Los Andes, 1961), distinguiéndose por su sólida preparación en danza moderna y técnica clásica.

Los lazos culturales impulsados por Isolde no fueron unidireccionales. Solo basta mencionar la llegada a Buenos Aires de su amiga Dore Hoyer (1911-1967), una de las bailarinas más destacadas de la tradición expresionista, para la que Isolde hizo las gestiones correspondientes así también Mendoza tenía la oportunidad de conocerla. Este puente se extendió hasta el escenario del Teatro Independencia, en la función realizada en 1955.

Por ese entonces, Hoyer había sido convocada por el Teatro Argentino de La Plata. Durante la selección del elenco para la obra La Idea, fijó su atención en la mendocina Cremaschi, a quien eligió para el papel protagónico por su formación sólida, su presencia escénica y su sensibilidad interpretativa. Aquella elección no solo reconocía el talento de la joven bailarina, sino que también reflejaba el nivel artístico que comenzaba a consolidarse en Mendoza bajo las enseñanzas de Isolde.

La trayectoria de Isolde Klietmann siguió un camino similar de reconocimiento. En 1961 fue invitada por el mismo teatro para realizar el montaje coreográfico de Pedro y el lobo de Prokófiev, junto a la Compañía de Ballet. Esta obra la acompañaría durante años y volvería a escena en distintas ocasiones bajo su dirección. Entre esas reposiciones se destacan las funciones realizadas en el Teatro Independencia en diciembre de 1978, donde el público mendocino pudo reencontrarse con una de las creaciones más representativas de su repertorio. Otras puestas relevantes fueron La creación del mundo de Milhaud y Les petits riens de Mozart.

Los puentes que construía Isolde también unieron a sus vínculos cercanos. Mario Mostny, hijo de Isolde, recordaba que, durante la visita de Dore Hoyer a Mendoza, se quedaba con ella mientras su madre se iba a ensayar. Esta imagen sencilla y reveladora muestra a una de las grandes figuras de la danza expresionista alemana compartiendo momentos cotidianos en el entorno familiar de Klietmann. El hijo, quien años más tarde alcanzaría reconocimiento internacional como ilusionista bajo el nombre artístico de “Atlantis”, falleció en 2023.

ISOLDE KLIETMANN
Isolde KIlietmann.

Isolde KIlietmann.

Los artículos de Isolde Klietmann en Los Andes

Las páginas de Los Andes también forman parte de esta historia. Entre 1961 y 1962, el diario publicó una serie de artículos en los que Isolde Klietmann compartía sus impresiones sobre la vida artística europea a partir de los viajes que realizaba por distintos países. Sus crónicas acercaban a los lectores mendocinos noticias sobre la danza, el teatro y la música en algunos de los principales centros culturales del viejo continente. Vista en perspectiva, aquella colaboración permite comprender que el puente que Klietmann tendió entre Europa y Argentina iba mucho más allá de la circulación de artistas o espectáculos. Se trataba de un intercambio permanente de ideas, tradiciones y estéticas que enriqueció el panorama cultural local, abrió nuevas miradas sobre las artes escénicas y favoreció el surgimiento de proyectos que dialogaban con lo que ocurría fuera de Argentina.

Uno de los viajes más representativos de Isolde tuvo lugar en 1951, cuando regresó a Viena como directora del Instituto de Arte Coreográfico de la UNCuyo y dio a conocer las danzas folclóricas argentinas. Años más tarde, en una entrevista concedida a Los Andes en 1967, relató que había recorrido Europa junto a su esposo con el propósito de “recoger impresiones culturales”. Ese vínculo con la escena europea continuó fortaleciéndose al ser invitada al año siguiente para presentar El extraño, ballet con libreto y coreografía de su autoría y música del compositor español Eduardo Grau (1919-2006), radicado por entonces en Mendoza.

IK Escultura 2021 - Foto JvM
Escultura dedicada a Isolde Klietmann en los jardines de la Nave Universitaria, en Mendoza.

Escultura dedicada a Isolde Klietmann en los jardines de la Nave Universitaria, en Mendoza.

Homenajes a Isolde Klietmann en Mendoza

Aunque para muchos ya hacía tiempo que Isolde Klietmann ocupaba un lugar destacado en la historia cultural mendocina, en 1994 fue nombrada “Ciudadana Ilustre” de la Ciudad de Mendoza, en reconocimiento a una trayectoria que había comenzado en Europa en 1927 y que se prolongó hasta 1992 en nuestros pagos.

En 2008 y con motivo del centenario de su nacimiento, Austria, Argentina y su ciudad natal, le rindieron homenaje. En nuestra provincia, uno de los últimos fue en diciembre de 2021, cuando en el marco del Festival Nuevas Tendencias y con la participación de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo, se emplazó una escultura con su figura en los jardines Oeste de la Nave Cultural gracias a la iniciativa de un grupo de discípulos.

Quienes la conocieron la recuerdan como una mujer de apariencia frágil, mas inagotable, culta y talentosa. Junto al apoyo de su esposo, añadió una perspectiva humanística y social a la expresión estética de la danza moderna. El 2 de julio de 1996 dejó esta tierra, pero sus raíces continúan expandiéndose en la memoria de la danza mendocina. Más que una profesión, Isolde entendió la danza como una verdadera misión cultural, y ese legado sigue encontrando nuevas formas de perdurar.

La autora de este texto es Licenciada en Letras (UNCuyo) y exbailarina profesional.

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